Una medida de escasa aplicación en la región

Si bien el control de capitales, en sus diferentes formas, es algo conocido para los argentinos, historiadores y especialistas no pudieron recordar que en nuestro país se propusiera una iniciativa como la que el Gobierno anunció ayer. Hay, sin embargo, un antecedente directo en la región: Chile.

El país trasandino aplicó, entre 1991 y 1998, un encaje a los capitales golondrina, combinado con un plazo mínimo de permanencia en el país. Al principio, el encaje (depósitos inmovilizados en el banco Central) fue del 20 por ciento, y luego subió al 30% antes de ser dado de baja.

Según Daniel Artana, economista jefe de FIEL, la medida no redujo la cantidad de dólares que ingresaron en la economía chilena, así como tampoco generó modificaciones en su composición. Es decir, el ritmo de ingreso de divisas se mantuvo y no hubo más capitales de largo plazo -orientados usualmente a la inversión directa- o menos capitales especulativos.

Pero limitar el ingreso de capitales especulativos es, en realidad, una meta intermedia. El objetivo de fondo del Gobierno es evitar la caída del dólar, que sería provocada por las mayores ventas de divisas, lo que forzaría al Banco Central a aumentar sus compras en el mercado de cambios. En Chile, si bien la estadística sobre el tipo de cambio real es, según Artana, algo dudosa, "el efecto sobre la apreciación del tipo de cambio real fue del 2,5 por ciento, en un período en que el peso se apreció entre el 4 y 5 por ciento en promedio por año. Es decir, para controlar el tipo de cambio fue irrelevante".

La medida tuvo impacto sobre la tasa de interés interna de Chile, ya que en cierta medida la independizó de la tasa de interés internacional, según explicó Artana. El mayor grado de independencia no fue una buena noticia, porque la tasa de interés subió y encareció el costo del capital. Chile, luego de ese período de control, inició un proceso de liberalización de su mercado de capitales.

Brasil también aplica instrumentos para controlar el movimiento de capitales, pero en vez de limitar su ingreso tiene actualmente restricciones a la salida. Y esas restricciones, según los especialistas, son más suaves que las de la Argentina, pese a que las recurrentes subas de la tasa Selic -su tasa de referencia, que hoy es del 19,75%- han transformado a ese país en un destino atractivo para los capitales golondrina. Por lo menos así parece reflejarlo la apreciación del real frente al dólar en los últimos tiempos.

Para algunos especialistas, este tipo de variables internas pueden ser las que definen el éxito de la medida, que según el economista José Carlos Jaime, en algunos países han tenido éxito y en otros, no.


Según José Luis Espert, la evidencia internacional ha demostrado que el control de capitales es una medida irrelevante. En el caso especifico de nuestro país, Espert consideró que, el superávit fiscal es garantía de que el país no va a tener ninguna volatilidad y de que la caída del dólar es por el aumento del gasto público y los salarios y no por el ingreso de capitales golondrina.