Cautela en mercados por datos sobre la economía

22 Jun
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A diez días de las elecciones, los últimos datos económicos que se conocieron no fueron precisamente alentadores. A la caída del superávit fiscal, de un 85%, se sumaron el desplome de las importaciones (-49%) y la confirmación que continúa la salida de capitales. Así surgió de dos informes del INDEC y del resultado de las cuentas del Gobierno de mayo que dio a conocer el Ministerio de Economía.

Como estos datos se difundieron sobre el final de la tarde del viernes, la incidencia en el mercado debería evidenciarse hoy. Sin embargo, los economistas consultados difieren sobre lo que pueda plasmarse en las transacciones financieras.

Para José Luis Espert, «los datos que se conocieron el viernes no van a lograr revertir la tendencia negativa que comenzó el lunes de la semana pasada». En ese sentido, diferenció y explicó que «en los de más corto plazo, va a incidir de manera mixta, ya que si bien el superávit fiscal es malo y la salida de capitales sigue siendo elevada -del 5% del PBI-, con la política de cerrar la economía a la competencia por la restricción a las importaciones, los datos negativos no se tradujeron en una disminución de las reservas en el Banco Central, que es lo que miran los inversores».

Difieren de la apreciación de Espert tanto Miguel Kiguel como Dante Sica, para quienes no se va a recibir una repercusión hoy en el humor de los inversores. «Los mercados estos están arrastrados por la euforia mundial y en sí están esperando a ver qué ocurre después del próximo domingo», sostuvo Kiguel. En sí identificó que de los números del sector externo, el que más preocupa es el de salida de capitales, porque no se detiene.

Por su parte, Sica señaló que los datos difundidos el viernes «no van a afectar sustancialmente a los mercados. Además, están asegurados los vencimientos de este año y no hay fantasmas de un default».

El superávit fiscal de mayo llegó a $ 915 millones, un 85% más bajo que el de igual mes del año anterior, debido a menores ingresos por la retracción de la economía y mayores gastos en un año electoral. Cristina de Kirchner no pudo adelantar este número, como sí lo hizo en meses pasados, porque en esta oportunidad no era positivo. Pero igual salió en su defensa. «Comparar el superávit fiscal de una Argentina en crisis contra el del año pasado récord no tiene nada de ingenuo, sino tiene intencionalidad de mostrar algo que no es», dijo la Presidente el sábado desde el Banco Hipotecario.

El aumento del gasto, en torno al 30%, «sigue con la tendencia de los últimos seis años», razonó Espert y agregó que «obviamente es muy preocupante, porque este incremento se ha comido el superávit fiscal».

Similar análisis hizo Sica, para quien «no se puede sostener cuando los ingresos crecen a un 15% y el gasto a casi el doble». Por eso, para este economista, en el segundo semestre, el Gobierno tendrá que hacer un ajuste en las prioridades del gasto.

«La situación fiscal puede mejorar, pero se necesitan medidas concretas y duras. Ya no ajusta endógenamente; no hay piloto automático. Los costos del desastre fiscal se van a tener que pagar en algún momento», resaltó Espert.

Kiguel encendió una luz de alerta respecto de la situación fiscal de las provincias. «Están en un momento delicado; algunas no van a poder pagar los aguinaldos y varias amenazan con utilizar cuasi monedas. Esto último va a depen-der de lo que negocien con el Gobierno federal», señaló el ex secretario de Finanzas.

Por eso, para los economistas, lo crucial es lo que ocurra después de las elecciones. «No creo que el 29 tomen las medidas necesarias, pero lo tendrán que hacer en algún momento antes de los comicios de 2011», dijo Espert.

Además de la caída del superávit fiscal, el viernes se difundió el resultado del intercambio comercial y el de balance de pagos. El superávit comercial alcanzó los u$s 2.478 millones, un 139% más que en mayo del año pasado, aunque con una caída del 18% en las exportaciones y una retracción del 49% en las importaciones, según informó el instituto dirigido por Ana María Edwin.

Del balance de pagos sobresale que la fuga neta de capitales en el primer trimestre del año ascendió a u$s 1.850 millones, un 158% más que en igual período del año anterior. Además, la deuda externa pública y privada alcanzó los u$s 127.534 millones.