El "bueno" del FMI

Recientemente, el FMI publicó un informe sobre las perspectivas económicas para América Latina. Destaca que la región seguirá teniendo un contexto internacional muy favorable (crecimiento de la economía y comercio mundial por encima del promedio histórico y firmes precios de las materias primas) que le permitirá crecer este año y el que viene a tasas superiores al 4%, convirtiendo a este ciclo expansivo (iniciado en 2003) en el más extenso de los últimos 30 años.

A diferencia de los períodos de crecimiento anteriores, tales como los de 1991/94 y 1996/98, el actual se desarrolla con superávit fiscal y externo, tipos de cambios flexibles, inflación controlada, y una estructura de deuda pública más sólida debido a la mayor proporción de deuda de largo plazo y en moneda nacional, reduciendo la vulnerabilidad ante la volatilidad de los mercados financieros internacionales. De acuerdo al FMI, en 2006 y 2007 la región crecerá 4.75% y 4.25% respectivamente, en tanto que la inflación de este año sería del 5.3% anual y la del año que viene del 5.2%.

Si bien las condiciones de financiamiento fueron favorables en los tres ciclos mencionados, en el actual se destaca las bajas tasas de interés mundiales, que permitieron a la región reducir los diferenciales de rendimientos de los bonos y refinanciar la deuda a menores tasas y a mayores plazos. Otra característica distintiva de estos años, es la notable mejora en los términos de intercambio (mejoraron casi un 30% entre 2003 y 2006), que en los ciclos anteriores cayeron, cuando incluso cayeron. También sobresale que todos los socios comerciales de América Latina crecen.

Los altos precios de las materias primas y los tipos de cambios en niveles competitivos, mejoraron notablemente los ingresos fiscales con una mayor recaudación por impuesto a la renta y retenciones a las exportaciones, sino que también propiciaron un salto en las exportaciones, lo que permitió lograr excedentes en la balanza comercial y en la cuenta corriente, acumular reservas internacionales y reducir el endeudamiento, principalmente, con el FMI. Si bien se registraron mayores ingresos de capitales en concepto de Inversión Extranjera Directa, la participación de la región en los flujos mundiales sigue siendo muy baja y cada vez más lejos de los captados por las economías asiáticas y Europa del Este.

Los cuatro años consecutivos de crecimiento por encima del promedio histórico, condujeron a un aumento del empleo y a la mejora de los indicadores sociales. Según el FMI, este no es un dato menor, dado que uno de los principales factores de las crisis regionales fue de la desigualdad. Querer lograr una rápida redistribución del ingreso condujo a populismos y deterioro de las instituciones que culminaron en crisis políticas y colapsos económicos. De aquí la necesidad de lograr senderos de crecimientos estables y duraderos.

Según el FMI, pese a todas estos buenos indicadores, la región no está exenta de riesgos. Esta la posibilidad de un hard landing de la economía estadounidense, una política monetaria más restrictiva de los países desarrollados, volatilidad de los precios de los productos básicos, deterioro de los saldos fiscales, y una ola de proteccionismo de los países ante el fracaso de la Ronda de Doha.

De los riesgos, sólo los dos últimos podrían ser los más probables: la economía estadounidense se desaceleró en el segundo semestre, pero no hay indicios de hard landing, lo que da la pauta de que la FED interrumpirá el alza de las tasas iniciada en 2004, en tanto que los precios de los commodities que exporta la región, aunque en 2007 presenten una leve baja, seguirán en niveles altos. En cambio, el riesgo de deterioro del saldo fiscal, parece más próximo, dado el aumento sostenido en el gasto que se viene observando en los principales países de la región, lo que hace que el excedente actual dependa en gran medida de los altos precios de los productos básicos.

Según el FMI, mantener el excedente fiscal es importante para que los países continúen con la reducción de deuda pública todavía en niveles altos. Por ello, resulta importante no perder la brújula con los ingresos extraordinarios por los altos precios de las materias primas y mejorar la eficiencia del gasto para que contribuya a la mejora en la productividad total de la economía.

La región necesita además avanzar hacia una economía con mayor apertura comercial y competitiva, dejando de lado los lobby por mayor proteccionismo del empresariado local, y eliminar los impuestos distorsivos al comercio exterior.

Las economías de América Latina gozan de buena salud y se están en un entorno internacional favorable. Debe continuar con sus esfuerzos en realizar las reformas necesarias para afianzar la estabilidad macroeconómica, mantener elevado el crecimiento, mejorar las finanzas públicas y reducir la desigualdad. La pregunta es ¿aprovechará la oportunidad que le está dando el mundo, tal como ya lo hicieron los países asiáticos?