Las empresas quieren saber cuánto viento de cola le queda a Kirchner (*)

Algunas novedades económicas de las últimas semanas en la Argentina, pero sobre todo en el mundo, reactivaron el trabajo profesional de los economistas y sus proyecciones a futuro. Como nunca lo habían percibido en el último tiempo, en los principales estudios de Buenos Aires se multiplicaron estos días las consultas y los pedidos de entrevistas de empresarios y ejecutivos de primer nivel, gente que supone logrará entender primero lo que todo hombre de negocios necesita conocer: qué puede pasar en el país hasta las elecciones, y cómo seguirá el modelo a partir de 2008.

Hay dos noticias que aparecieron en forma simultánea y parecen haber disparado la inquietud de los especialistas. Una local, y otra de afuera La brusca caída del petróleo de 75 a 65 dólares en dos semanas aceleró la baja en los precios del resto de las materias primas, y si bien los cereales no sufrieron tanto en promedio como los metales, la soja perdió 12% en lo que va del año y cotiza hoy en Chicago, por primera vez en mucho tiempo debajo de los 200 dólares por tonelada (u$s 213 para fin de mayo próximo). Parecería que la suba de las tasas en EE.UU. dieron resultado, y ya son evidentes los signos de desaceleración en la principal economía del mundo. Ayer por la mañana, por ejemplo, las tasas de interés de los bonos europeos estaban en el máximo de los últimos 5 meses. La mayoría de los especialistas observa, sin embargo, que la llegada de Henry Paulson al Tesoro norteamericano (era el ex mandamás de Merrill Lynch) supondrá un dólar fuerte y así el euro en estos días cayó rápido de 1,29 a 1,27 (el Citi llegó a publicar el año pasado que lo veían cerca de 1,40).


Al escenario de un mundo no tan favorable para la Argentina en los próximos meses o años, se agregó el fin de semana la noticia del aumento a los jubilados, una sana determinación del Gobierno pero que vino a colocar en negro sobre blanco hasta dónde resulta tan confortable como se suponía el superávit fiscal que garantiza la estabilidad del Gobierno. Haber decidido un aumento mínimo de 13% para los jubilados a partir de enero (algo que la población percibe como nada) significa sin embargo comprometer casi 30% del superávit, que este año bien medido llegaría a $ 18.000 millones. Uno de los economistas más persistentes con la cuestión fiscal en la Argentina, José Luis Espert, calcula que el superávit real después de transferencias a las provincias y pago de intereses bajó de 3,7% del PIB en 2004 a 1,4% en 2006. Según este especialista "en 2006 se aumentó el gasto más de $ 30.000 millones y el año termina con récord histórico de erogaciones en los últimos 45 años"…

(*) Nota de Guillermo Kohan publicada en El Cronista el día 14-09-2006 en página 6.