El campo no está sustancialmente mejor que en los 90

La afirmación es del economista José Luis Espert, a raíz de las altas retenciones y los aranceles altos a la importación de insumos, sumado a una política oficial con una animosidad muy grande contra el sector.

Para José Luis Espert, este gobierno ha puesto al sector agropecuario al servicio de la industria para que la provea de materia prima a bajo costo. La prohibición de exportar carne y los aprietes para regular las ventas externas de trigo y leche, controlan el índice de precios pero no la inflación real. Por un lado, el superávit fiscal permite mantener el dólar “bien caro” pero si el Banco Central no interviniera, la moneda estadounidense nominalmente no bajaría tanto. Todas estas cuestiones fueron analizadas por el prestioso economista en una entrevista concedida a CCDH.


• ¿Cómo ve la macroeconomía argentina hasta fin de año y qué piensa que puede cambiar en 2007?

La economía va rondar este año un crecimiento del 8%. Creo que el Gobierno va a conseguir el objetivo de tener la inflación abajo del 10%, y para el año que viene, las estimaciones son de un 10% de crecimiento y una inflación de entre el 9 y 10 %, no más allá de eso. La desaceleración de la inflación respecto de 2005, este año se está logrando básicamente por dos medidas: la prohibición de exportar carne y una medida que no fue tomada explícitamente por el Gobierno, pero en algún sentido sí, aunque no pagó el costo político: apretó a los productores de lácteos para que redujeran las cantidades exportadas, y esa desaceleración en el crecimiento de la cadena láctea es otro de los aspectos por el cual la inflación va a estar dos puntos debajo de lo que se esperaba.


• Entonces estos controles fueron efectivos para mantener baja la inflación…

Los acuerdos de precios son absolutamente irrelevantes en términos de bajar la tasa de inflación respecto del año pasado; esto es simplemente circo para una sociedad que el poder político sabe que le gustan estos circos de ver a un gobierno luchando contra las corporaciones o contra los “enemigos del pueblo” que quieren apropiarse a través de alta rentabilidad del bienestar de la gente. En estos pueblos con serias falencias culturales, estos discursos prenden, más si el “cabeza de turco” es el sector agropecuario, que este peronismo muy parecido a la primera presidencia de Perón, siempre ha tomado al sector agropecuario como enemigo del pueblo.


• Más allá del pronostico macro, ¿tiene programa económico este gobierno?

Claramente, sí. Ahora esta discusión no se plantea tanto pero al principio de este Gobierno se planteaba. Es un programa que tiene tres columnas vertebrales: Primero, el intento de redistribuir el ingreso todo lo que sea posible, dentro de alguna cuota de capitalismo, sin llegar al extremo de Fidel Castro o de Chávez. La segunda columna vertebral es claramente una política pro industrial al estilo del primer Perón, que Argentina tuvo después de la segunda guerra mundial. Y la tercera es un intento de meter al Estado todo lo que se pueda en la economía para maximizar el número de clientes del Estado.


• ¿Y cómo afecta esta concepción económica al sector agropecuario?

Es claramente un sector que el Gobierno ha decidido, más allá de todo lo que se dice a favor de la exportación, ponerlo al servicio de la industria para que provea a ésta de alimentos baratos.

• ¿Si las empresas de la industria alimenticia pudieran ponerle precios libres a sus productos, Ud. no cree que aumentaría la inflación?


Yo creo que si no hubiera habido medidas absurdas como las de prohibir la exportación de carnes o apretar a los exportadores de leche y trigo para que regulen sus ventas al exterior, que son medidas de política económica concretas, con el aumento de gasto público que estamos teniendo, que ya está llevando al deterioro fiscal y con el aumento de salarios, sin duda la inflación hubiese estado, por lo menos, cuatro puntos más de la que vamos a tener este año.


• Si no son estas las medidas para contener la inflación, ¿qué otra salida cree Ud. posible?

El control de precios o estos acuerdos son irrelevantes para bajar la inflación. Lo que no es irrelevante es la prohibición de la exportación de carnes para reducir el IPC (Indice de Precios al Consumidor), que yo las considero absurdas. A mi me parece una cosa de locos que, mientras en el mundo se está discutiendo la apertura del comercio, la Argentina esté prohibiendo exportar o dificultando la exportación de aquello que tiene ventajas comparativas; eso es absurdo. Manipular el índice de precios, que no es lo mismo que combatir la inflación, cerrando el comercio de un producto como la carne es esquizofrénico.


• O sea que lo único que se ha logrado es mantener controlado el indice de precios pero no la inflación…

La inflación está causada por el aumento de salarios que el Gobierno empuja y el aumento del gasto público que el Gobierno decide. Eso es lo que hace crecer la inflación. Entonces, en lugar de atacar las causas, lo único que hacen es afectar el índice de precios, que es la medida más fácil: atacar a los sectores que más pesan, y los alimentos son los productos que más pesan. Además de eso, toda la concepción redistributiva que pone al sector agropecuario al servicio de la industria y la redistribución del ingreso, entonces se ataca a la exportación de carnes. Son medidas absurdas aunque muy efectivas para controlar el índice de precios, pero no así la inflación.


• ¿Cómo ve Ud. los mensajes del Gobierno en puertas de un año electoral más la realidad económica para tomar decisiones de invertir en Argentina?

La Argentina, después de la devaluación y con una política fiscal que, si bien se está deteriorando, por primera vez en medio siglo tiene un superávit importante. Acá hay una especie de conflicto: el abaratamiento de Argentina en dólares después de la devaluación, asegurado por un superávit fiscal importante, aunque se está perdiendo, juega muy a favor del ingreso de capitales, pero el destrozo de contratos y la inestabilidad de las reglas de juego, va absolutamente en contra. Entonces, algo de inversión extranjera hay, pero mucha menos de la que habría si la Argentina no fuera un país tan salvaje en materia de reglas de juego. Respecto del año electoral que se aproxima, creo que es irrelevante en términos de atraer o ahuyentar inversiones, dado que la Argentina está bastante lejos del radar de inversiones extranjeras.


• ¿Cómo se imagina Ud. la rentabilidad del sector agropecuario si el dólar estuviera libre, sin sostenimiento del Banco central, y si el gas oil y los fertilizantes estuvieran al precio internacional?

Como dije antes, estamos frente a un Gobierno con mentalidad industrialista como la del primer mandato de Perón. El sector agropecuario está al servicio de abastecer a bajo costo a la industria, para que la industria haga el menor esfuerzo posible en mantener estos salarios reales. Para la industria no sería el mismo esfuerzo pagar estos salarios sin retenciones o prohibiciones a las exportaciones de materias primas.

El esfuerzo que tendría que hacer la industria sería mucho mayor. Yo creo que si el dólar se liberara, en promedio, estaría en 3 pesos; subiría más en épocas de baja demanda de dinero y caería más en meses de sobrante, pero no sería muy diferente nominalmente al de hoy. En julio estaría en dos pesos y en agosto en cuatro, según la demanda de dinero que haya, pero nominalmente estaría en tres pesos.


• ¿Y el Gas oil?

Con un gas oil a tres pesos sí cambiaría la rentabilidad del sector.


• ¿El campo hoy, está mejor o peor que en la época de la convertibilidad?

Veamos: el dólar, sin duda juega a favor, las retenciones juegan en contra, los aranceles altos a la importación de insumos también juegan en contra… en fin, la política oficial juega en contra; yo no creo que el campo esté sustancialmente mejor que en los 90, algo mejor está pero no sustancialmente mejor, porque si bien se ha devaluado, se ha hecho con retenciones altas y con una animosidad muy grande contra el sector. A mi me parece una tragedia lo que le está pasando al sector agropecuario en Argentina. El Gobierno con estas tres columnas vertebrales que mencioné ha transformado en cliente a un sector eficiente como el ganadero, que no Necesitaría de ningún apoyo. Si no hubiera habido prohibición de las exportaciones de carne, el plan ganadero no hubiera tenido sentido, pero ahora el Gobierno ha provocado el milagro perverso de transformar en cliente al sector ganadero.