Provincias empeoran cuentas y dependen más de la Nación

Reciben cada vez más transferencias extras y créditos

De la mano de las retenciones, el Gobierno sostiene un superavit que ya es lejano para muchas provincias. Aumentó a 67% la porción de la Casa Rosada como acreedor de los distritos.

La holgura de las cuentas fiscales nacionales en contraste con el agotamiento del ciclo superavitario de muchas provincias, motivó una creciente incidencia de los giros de la Nación hacia los diferentes distritos por fuera de la coparticipación federal.

Un estudio de la consultora abeceb.com marca que la participación de las transferencias discrecionales del Poder Ejecutivo sobre el total de giros a las provincias se elevó entre el 2002 y el 2006 de 17 a 24%, en tanto que si la nación concentraba más de 50% de los pasivos de los gobiernos provinciales, en el 2005 ese porcentaje creció hasta 67 por ciento.

“A partir del 2005, las cuentas de las provincias comenzaron a evidenciar signos de deterioro, mientras que las nacionales siguen acumulando superávit por encima de 3% del PBI”, describe el economista Ismael Domián.

En el 2005 los fondos destinados a las provincias en forma automática (coparticipables) se incrementaron interanualmente 23%, muy por debajo del 53% alcanzado por los manejados según decisión del gobierno central. La tendencia este año es igualmente dispar. Hasta mayo del 2006, dichos incrementos se ubicaron en 17 y 27%, respectivamente.

A su vez, la porción de los fondos coparticipados promedió 34% de la recaudación total entre 1998 y el 2001, mientras que en los primeros cinco meses del 2006 se redujo a 30% , luego del piso de 27% en el 2002.

¿Son manejables los desequilibrios de las cuentas públicas provinciales? Al respecto, José Luis Espert, de Espert Consultoría Macroeconómica, respondió a Infobae que “la situación preocupa. Este año, en el mejor de los casos, habrá un equilibrio primario que se transformará en déficit después del pago de intereses”. En el plano político, el economista sostiene que “todo esto para Kirchner es un negocio redondo, porque las provincias van a necesitar pagar salarios en el 2007, un año electoral, y van a necesitar auxilio”.

Espert advierte que “cada vez que hay un proceso de expansión, (los gobernadores) se gastan todo y después están ahorcados”.

El analista evalúa que el aumento de la recaudación de las provincias fue de más de $50.000 millones desde la salida de la convertibilidad, entre recursos propios y nacionales.

REPAROS. En cambio, Agustina Briner, del Departamento de Análisis Económico del Banco Ciudad, matiza que, por caso, “la provincia de Buenos Aires hizo una amortización bastante importante de su deuda en el primer cuatrimestre del años y otorgó aumentos salariales”.

“Mientras no sean gastos corrientes, como la obra pública o la reducción de deuda, el ciclo se puede revertir”, explica Briner.

También disiente con quienes ponen el acento en una supuesta dilapidación hacia el empleo público provincial. “En el sector hay un atraso salarial de 28% respecto de la convertibilidad en cuanto a poder adquisitivo, mientras que los privados mejoraron 10%, marca la economista de la banca pública.

Además, Briner concluye que el empleo público generado es “inestable y de baja calidad”.

Por otra parte, la firma de los sucesivos programas de asistencia financiera elevó de 50% en el 2005 a 67% el porcentaje de la Nación como acreedor de aquéllas, para las que, en rigor, la Casa Rosada es la única prestamista.