Economistas respaldan a Kirchner pero piden mayor clima de negocios

Los economistas dan un amplio respaldo a los primeros tres años del programa “K”, sobre todo por el nivel de superávit, pero advierten sobre el futuro de las inversiones y la energía.

De acuerdo a un relevamiento realizado por Infobae, el balance del programa económico implementado por la gestión de Néstor Kirchner desde mediados de 2003, arroja un saldo ampliamente positivo.

El excedente fiscal y externo, junto a la reestructuración de la deuda pública y la eliminación del corralito financiero, fueron medulares para que hoy la intención de voto sea de casi el 60% ante una eventual reelección.

En cuanto a la sostenibilidad del crecimiento, todos coinciden en que el país no puede crecer (a mediano plazo) a tasas chinas cercanas al 10% y que para crecer por encima del 5% a mediano plazo se necesita mejorar el clima de inversiones y revisar la política energética.


ORLANDO FERRERES
. Para lograr un crecimiento sostenible, la variable fundamental es la inversión. En los países que crecen a tasas de 10% la inversión es más del 30% del PBI (En Corea es del 29% y en China llega al 40%).

Para seguir creciendo al 9% la inversión debería llegar a esa relación (en 2005 fue 21,5% del PBI).

Si se logra un sendero por el cual la inversión llegue al 25% del PBI en 5 años se podrían registrar tasas en torno al 6%. Con una relación más baja creceríamos al 4%, lo cual resulta insuficiente para resolver los problemas sociales que aún nos aquejan.

El Gobierno tuvo importantes logros como el superávit primario superior a 3% del PBI, por la elevada recaudación y cierto control del gasto. La reestructuración de la deuda y la ley de responsabilidad fiscal. Algunos quedaron olvidados como la reducción del desempleo, la probreza y la indigencia, o el fuerte crecimiento de exportaciones de 53% desde 2003.

Respecto al futuro me preocupa la inflación y la inversión. Debe hacerse foco en lograr el contexto para que la percepción de nuestro país por parte de los inversores (nacionales y extranjeros) sea favorable y los decida a concretar nuevos proyectos.


MARCELO LASCANO.
El gran logro es haber acumulado un crecimiento del 30%, un paulatino descenso del desempleo y un aumento sostenido de la tasa de inversión. Y sorprendió la acumulación de superávit fiscal y externo. Estos factores sostienen la intención de voto. Lo que no hay es una estrategia de mediano y largo plazo, sobre todo en lo vinculado a infraestructura. Es por ello que se desata la crisis energética. Ni el sector público, ni el privado anticiparon la oferta y la demanda de energía. Para lograr el equilibrio tuvimos que incumplir con Chile y con Brasil y esto tiene sus costos. Hay confusión en la estrategia de inserción internacional. Por ello, hay mucha incertidumbre frente a Europa y los Estados Unidos. Diplomáticamente el desempeño fue poco ambicioso. El ejemplo es Chile que hace negocios con todo el mundo, sin influencias ideológicas.


JOSE LUIS ESPERT. En 2007 la Argentina volverá a crecer al 8% o 9%, pero si se intentara crecer a este nivel por quinto año consecutivo, dado que hay motores de la economía que se van apagando, lo único que le queda a este gobierno es expandir el gasto público. Esto implicaría un fuerte deterioro de las cuentas fiscales para el 2008. El Gobierno debería aceptar una tasa de crecimiento cercana al 5% para no abusar de la reducción del superávit logrado.

DANIEL ARTANA. El mayor logro fue mantener el superávit fiscal. Se debió haber aprovechado la oportunidad de una economía fuerte, para resolver la cuestión energética, la agenda laboral, modificar la estructura tributaria y emprender una mayor apertura de la economía. En materia de energía el gobierno mantuvo precios inferiores a los costos durante mucho tiempo, lo que produjo incertidumbre sobre la disponibilidad energética a futuro. La “solución para subir precios ha llegado tarde y por un vía ineficiente como los cargos que se incluirán en la tarifa para financiar nuevas inversiones en el sector. Hay que mejorar las instituciones como la independencia del Banco Central y una menor discrecionalidad en la carga impositiva y una mayor transparencia en el manejo del gasto público. Defensa de la competencia y regulación de servicios públicos deben despolitizarse.