El escenario grente a las elecciones

Cuando faltan siete días para la primera prueba del Gobierno en las urnas es posible comparar el escenario frente a las elecciones

El presidente Kirchner llega a su primera elección legislativa con variables económicas muy favorables y, según las encuestas, logrará el favor de los votantes, al igual que Raúl Alfonsín y Carlos Menem en su momento

En 1985, Raúl Alfonsín llegó a las primeras elecciones legislativas de su mandato presidencial con un gran capital político y un escenario económico favorable por la reciente puesta en marcha del Plan Austral, que logró bajar la inflación a niveles de los que se había perdido la memoria en el país. En las urnas, los argentinos legitimaron su gestión y obtuvo un 44% de los votos.

Carlos Menem plebiscitó su gestión en 1991, seis meses después de inaugurar el Plan de Convertibilidad. Con el dólar quieto y la inflación bajísima, el electorado apoyó su gestión. Menem ganó con el 46% de apoyo.

Fernando de la Rúa llegó en mala forma a las elecciones legislativas de 2001. En medio de una recesión que crecía empujada por shocks externos, fue derrotado en la mayoría de los distritos.

Para Néstor Kirchner, las elecciones legislativas de la semana próxima llegan en el mejor momento, con crecimiento económico, tarifas y dólar quietos, y una incipiente aunque no descontrolada inflación. Parece ser el momento perfecto para el Gobierno para lograr un amplio apoyo en las urnas.

Desde la vuelta de la democracia, los argentinos han votado en favor de la estabilidad y han huido de la inflación y de la recesión. Y hay otro dato económico que hermana a tres de los cuatro presidentes, que aumentaron el gasto público para llegar con oxígeno y buena imagen al domingo electoral.

"Históricamente, se observa el aumento del gasto en momentos electorales, y aunque el dato sobre la época de Alfonsín es difícil de conocer, en los gobiernos de Menem en 1991 y 1997 el gasto público aumentó mucho, al igual que Kirchner lo hace ahora. Algo que no sucedió en la presidencia de De la Rúa, porque prácticamente no había qué gastar", apuntó el economista Aldo Abram, de la consultora Exante.


Ahora, Alfonsín

Junto con el Plan Austral llegó una expectativa favorable. "Se había ido Bernardo Grinspun del Ministerio de Economía y su sucesor, Juan Sourrouille, mostraba más coherencia, por eso, el clima de buenas expectativas favoreció a los candidatos oficiales", recordó Manuel Solanet, de la consultora Infupa.

El éxito en las elecciones de noviembre de 1985 le dieron al radicalismo los votos suficientes como para soñar con el tercer movimiento histórico. Sin embargo, observó el profesor Eduardo Fracchia, del área de Economía del IAE, la macroeconomía no cambió y se mantuvo la estabilidad hasta 1987, año en que el partido perdió las elecciones para gobernador bonaerense.

"En el año 85, la inflación mensual de los tres meses previos a las elecciones promedió el 2,3 por ciento, alto para nuestros estándares actuales, pero que implicaba una performance excelente con relación a la tasa de inflación del 800% del año 1984", repasó Luciano Laspina, de la consultora MacroVision.

"Con el respaldo en la elección de 1985, Alfonsín recibió del pueblo un mandato para hacer andar el plan Austral y para terminar la tarea que se había impuesto, que era la que lo había llevado al gobierno; él quería quebrar el pacto sindical-militar", explicó Guillermo Mondino, economista jefe de mercados emergentes del banco de inversión Lehman Brothers.

Un elemento que une a Menem, Kirchner y Alfonsín es que los tres llegan a la elección legislativa en medio de una fuerte recuperación del salario real. Y en los tres casos existía y existe inflación en dólares.


La década del "síganme"

Carlos Menem lideró un importante cambio económico de la Argentina con la realización de las privatizaciones de empresas públicas y también puso en marcha el plan de convertibilidad en abril de 1991, que frenó al dólar y aplacó la inflación.

Al llegar las elecciones, Menem logró una tasa de inflación del 1,4% en octubre, una cifra similar al 1,2% mensual que puede exhibir Kirchner para el mes pasado. "La diferencia es que en 1990 la inflación había sido de 1340 por ciento", apuntó Laspina.


"Si hablamos de méritos, Alfonsín nos salvó de la hiperinflación con el plan Austral, Menem lanzó la convertibilidad que duró casi once años y Kirchner está entrando en el tercer año de vigencia del plan. Comparando los momentos electorales, yo creo que Kirchner es el que tiene más mérito de los tres porque lleva más tiempo", dijo José Luis Espert.

Para Aldo Abram, Menem y su ministro de Economía Domingo Cavallo hicieron algo parecido a lo que hace Kirchner en materia de aumento del gasto público: "En el 91, peso que entraba, peso que se gastaba. Este gobierno los criticó mucho, pero está haciendo lo mismo, la única diferencia es que Cavallo no respetaba el hecho de mantener un superávit primario para tener solvencia fiscal".

Otro paralelismo interesante entre Alfonsín, Menem y Kirchner es el que traza Guillermo Mondino. Para él, los tres han tenido la noción de dominancia del centro de la escena política. "Alfonsín hablaba del tercer movimiento histórico, Menem hablaba de una coalición entre la clase alta y la clase baja a expensas de la clase media, y Kirchner habla de transversalidad. Creo que lo movimientista genera estos sueños de permanencia en el poder", concluyó.


"Dicen que soy aburrido"

El gobierno de Fernando de la Rúa comenzó con malos vientos internacionales. Los shocks externos se sucedieron y los tiempos para los países emergentes como la Argentina se hicieron cada vez más difíciles. El gobierno falló al tratar de frenar la caída y llegó a las elecciones legislativas de octubre de 2001 en muy mala forma.

"Su primer test eleccionario llegó luego de dos años de incapacidad para salir de la recesión, mientras se miraba atentamente el índice de riesgo país y estábamos en los prolegómenos del default. El resultado, obviamente, fue malo para los candidatos de la Alianza", dijo Manuel Solanet, que fue funcionario del Ministerio de Economía durante el fugaz paso de Ricardo López Murphy en marzo de 2001.


"Sí, soy pingüino"

En términos de crecimiento económico, el gobierno de Néstor Kirchner llega en una mejor posición al desafío electoral.

"Viene con una tasa de crecimiento del 8 por ciento después de dos años consecutivos de recuperación a una tasa del 9 por ciento anual. En este aspecto, difícilmente pueda pedirse algo más para estas elecciones", apuntó Laspina.

"Yo creo que en la historia económica argentina hubo tres momentos económicos espectaculares. De 1964 a 1966, cuando Arturo Illia aprovechó el esfuerzo que había hecho Arturo Frondizi, de 1991 al 1994 con cifras espectaculares de estabilidad y crecimiento aunque con alto desempleo; y entre 2003 y 2005, que se podría estirar hasta 2006, con la estabilidad económica de Kirchner", opinó Eduardo Fracchia, del IAE.

Un poco más escéptico sobre el futuro, Manuel Solanet dijo que "hoy la foto económica parece razonable, pero, al mirar debajo del agua, se advierten dificultades en la fuerte distorsión de precios, los temas salariales, el tema fiscal, el retraso de tarifas, la falta de acuerdo con los organismos multilaterales y el mutismo sobre qué se hará con quienes quedaron afuera del canje".

Sobre el tema salarial, expresó que hay preocupación por la conflictividad gremial que pudiera desencadenarse a partir de ahora por el "efecto demostración" que podría tener el conflicto de los camioneros, resuelto con importantes aumentos salariales la semana pasada.

"El presidente Kirchner está en campaña para hacer algo distinto de lo que tendrá que hacer. Da la sensación de que la gente no dará su mandato para resolver el problema de las privatizadas, cambiar la política monetaria y normalizar el marco de negocios, y eso es precisamente lo que hay que hacer", opinó Mondino.

Algo más explícito fue José Luis Espert: "No creo que haya ningún cambio, seguiremos con este capitalismo sobre bases truchas, haciendo obras públicas, cerrando la economía y sin Estado de Derecho".