El gran desafío: cómo seducir al inversor

La Argentina necesita casi con desesperación capitales que aseguren la expansión a largo plazo. Lavagna sabe que si no llegan por año 10.000 millones de dólares más resultará imposible consolidar el modelo. ¿Su receta es la correcta? ¿Se respeta hoy la seguridad jurídica?

El país crecerá este año alrededor del 7,5%. Tanto en 2006 como en 2007 la expansión se repetirá, pero a menor ritmo. La clave para asegurar el desarrollo económico en el tiempo, coinciden el Palacio de Hacienda y analistas privados, es llevar la inversión por encima de los 20 puntos actuales en relación con el PBI.

¿Cómo lograr esos entre dos y tres puntos más de inversión que obsesionan a Roberto Lavagna? El Gobierno implementó este año la Ley de Promoción de Inversiones, que reintegra el IVA y permite la amortización acelerada de bienes de capital cuando se trate de desembolsos nuevos. Además, reflotó hace 15 días una especie de Banade, llamado Unidad de Financiamiento del Estado, y lanzó un Consejo Asesor Empresario para atraer inversores de todo el mundo.

Consultados por este medio, los economistas coincidieron en que hacen falta medidas de fondo para que propios y extraños vuelquen su dinero en la Argentina.


ORLANDO FERRERES – Estudio Ferreres

Conseguir 2 o 3 puntos más de aumentos del producto significan unos 8 o 10 mil millones de dólares más, que es lo que haría falta para poder mantener un crecimiento económico relativamente elevado, arriba del 6%.

Por lo tanto habrá que convencer a los inversores de que es necesario invertir acá, y de que en el período de tiempo en que la inversión madura, habitualmente de 5 años, habrá tranquilidad política y económica. Habría que buscar formas de que haya mucha inversión en exploración en el sector petrolero y gasífero, que es donde hay más debilidad.
La inversión deberá buscarse en el exterior, porque acá tenemos una capacidad de ahorro demasiado baja, que nunca alcanzará para lo niveles que se necesitan.

El Gobierno va logrando aumentar el nivel de inversión progresivamente. Teníamos un 12% del inversión sobre el Producto, y ahora estamos estamos alrededor de 20, y nos hacen falta unos 3 puntos más.

Las medidas que se han tomado apuntan a conseguir inversiones, están bien encaminadas, pero no creo que se puedan tomar muchas medidas más, porque se trata de ir recuperando la confianza a través del tiempo. Sí es fundamental aclarar el tema de los servicios públicos para que haya una oferta adecuada de energía.


MANUEL SOLANET – Infupa

El factor principal de atracción de las inversiones es la seguridad del mantenimiento de las reglas, el respeto a la propiedad y a los contratos. Es lo que se encuadra en el concepto más general de seguridad jurídica.

Es relevante el discurso oficial, porque puede ahuyentar desembolsos, si es agresivo respecto de las empresas y los inversores extranjeros. Esta agresividad no sólo se refleja en alusiones directas, sino también en el trato a situaciones específicas.

Por ejemplo, la apelación del Presidente de boicotear a Shell ha tenido una repercusión que fue mucho más allá que lo que el Presidente se proponía respecto a ese caso y a esa empresa. Además, el trato dado a los acreedores de la deuda pública, tanto de la Argentina como del exterior, dejó una sensación de extrema agresividad. Estos aspectos son mucho más relevantes que los instrumentos aplicables al aliento de inversiones.

No se trata de tomar medidas concretas, sino de decisiones estructurales, políticas y filosóficas. Si el Gobierno lograra asegurarle a los inversores que no habrá modificaciones en las reglas tributarias, en la propiedad, en los contratos, no necesitaría otras medidas.

Si uno escucha los discursos de campaña del Presidente, cabe imaginarse que se está lejos de modificar el rumbo hacia estos parámetros. Por eso, en los próximos años podrá hablarse de un crecimiento residual a partir de la recuperación, pero no de un crecimiento sostenible a tasas significativas.


ALDO ABRAM – Economista de Exante

Es fundamental que el Gobierno abandone las actuales tendencias intervencionistas y estatistas, porque es muy difícil convencer a alguien de invertir en la Argentina cuando desde el Gobierno se pone siempre en juego la seguridad jurídica. Es muy difícil que haya incentivos a vender cuando no se permite tomar decisiones empresarias propias.

Las empresas de servicios públicos -como Suez- no invierten más en la Argentina porque en 2002 se violaron unilateralmente todos los contratos, y más de 3 años y medio después, todavía estamos esperando que haya nueva reglas de juego, con las cuales tengan alguna certidumbre respecto de sus ingresos y de las condiciones en las que van a operar. Otro punto muy relevante, sería bajar la presión tributaria. Hoy es las más elevada, de los últimos cinco años por lo menos. Y encima con una alta participación de impuestos distorsivos. Nadie invierte en un país donde en cuanto ven que estás ganando plata te aplican un impuestazo para sacártela.


MARCELO LASCANO – Economista del Plan Fenix

En primer lugar,l o que hace falta, por escrito o in péctore, aquí o en cualquier país, es un programa económico, donde el objetivo de la inversión sea explícito. Un programa no quiere decir una planificación, a veces anticuada por sus exigencias, sino un conjunto de prioridades interrelacionadas: si quiero tal industria, necesito más energía porque consume más que otra. Si la localizo en tal lado, necesito reforzar los caminos y la comunicación, porque es un emprendimiento nuevo.

En segundo lugar, hay que dar atractivos, porque los capitalistas lo que buscan es -con sus recursos financieros y sus empresas- es maximizar los beneficios. Por ejemplo, habría que diferenciar el Impuesto a las Ganancias del 35% según se lleven el dinero o lo reinviertan, como hicieron Japón o Alemania en la segunda posguerra.

Además, como hay una buena posición en reservas habría que usarlas para financiar a compradores extranjeros, porque sin crédito no se vende en el mundo. Eso se podría hacer con un seguro de crédito a la exportación.

También habría que tener un banco de desarrollo distinto, profesionalizado, de calidad en el management, como el Banco Nacional de Desenvolvimiento en Brasil, que con el ahorro del público compra las empresas de América latina.


JAVIER ALVAREDO – MVA Macroeconomía

La evolución poscrisis de la inversión fue mucho mejor de lo que se esperaba, básicamente en sectores favorecidos por el cambio de precios relativos y que por eso tuvieron mayor rentabilidad. También en algunos casos gracias al mejor contexto internacional se ha observado un mejor desempeño de la inversión: la agricultura, aunque se ve también en empresas pymes y textiles. En la industria se ve una mayor inversión.

Lo que no se está terminando de observar es inversión en infraestructura en el sector energético, y esa inversión requiere además de una ecuación de rentabilidad de corto plazo, de un contexto contractual, de una situación de reglas de juego del mediano plazo, y también de un crédito, condiciones que no estuvieron presentes todavía.

El Gobierno tiene que procurar terminar las negociaciones que tiene pendientes. Se percibe que se está acelerando la marcha. Este año ha habido un cambio de actitud importante: hubo acuerdos con Transener, con Edelap, la entrada de Mindlin en Edenor va a facilitar un acuerdo, y si entra Edenor también entrará Edesur.

Mientras tanto, los planes de promoción de inversiones que está poniendo en práctica Lavagna también son positivos. Ha habido llamados y tendrían que mantenerse en el tiempo, porque dan un fomento a la inversión nueva que siempre es importante. Además, es amplio, y no se están eligiendo ganadores y perdedores.


JOSE LUIS ESPERT – Espert & Asociados

No creo que haya un número mágico de inversión que permita sostener una tasa de crecimiento. No sólo hay que hablar del nivel de inversión, sino de cómo se financia la inversión esa, qué tipo de sector productivo la realiza y qué tipo de inversión hace ese sector.
La inversión, esencialmente, hasta ahora en la Argentina es la plata de los argentinos guardada bajo el colchón. El boom de la inversión en la Argentina es de construcción. Y los otros sectores que están invirtiendo son los protegidos por el Gobierno, a los que se les ha cerrado la competencia extranjera, como el calzado o los textiles.
Pero acá no estamos hablando de que invierten los sectores que invierten en los países que crecen al 4% como dice el ministro. Además, los países con esa tasa de crecimiento han bajado de manera drástica la presión impositiva sobre el sector privado.