Pasó a tercer año

El presidente acaba de cumplir su segundo aniversario en el cargo. Los expertos revisan las luces y sombras de un modelo que dice abominar de los noventa, pero que ha asombrado por su ortoxia en el corto plazo.


Dudas en el largo palzo

En un balance estrictamente numérico y económico, la Argentina ha tenido una recuperación extraordinaria. La Argentina tiene niveles de actividad económica de 1998. Se ha bajado 20 puntos la pobreza, más de 10 puntos el desempleo, más de 20 puntos la indigencia. Esto tiene que ver con una ortodoxia fiscal que la Argentina nunca tuvo en 40 años. Este es el rasgo más positivo de la gestión económica de Kirchner: tener claro que la Argentina sin un superávit fiscal muy grande, y sin un tipo de cambio real depreciado es un país inviable. Sería negativo que el presidente creyera que el crecimiento económico de los últimos tres años (2003, 2004 y 2005, que será bueno) tiene que ver con el populismo setentista que anida en él. Lo malo sería que pensara que esta expansión tiene que ver con la pelea con el Fondo, con tratar a los bonistas como buitres o a las privatizadas como si fueran solamente empresas rentistas, que creyeran que todo es discrecionalidad absoluta o falta de reglas. Lo negativo es que el Gobierno crea que a través de la expropiación de la renta empresaria para redistribuir, es que se está creciendo. En síntesis, lo negativo sería que el Gobierno crea que el éxito económico valida ciertas ideas absolutamente trasnochadas.

La principal asignatura pendiente es dejar de hacer el desastre que el Ministerio de Planificación está haciendo en el mercado de servicios públicos. En lugar de tener las tarifas congeladas para que el capital extranjero se vaya e ingrese el capital nacional para que negocie mejor con el Gobierno, debería haberse respetado el derecho adquirido durante los noventa, y renegociarse los contratos de manera civilizada.

Por último, éste ha sido el Presidente más interesado por el corto plazo de la economía que haya conocido. Lamentablemente, la poca mirada a largo plazo que tiene está equivocada.