Que los cumplas … ¿Feliz?

Roberto Lavagna cumplió dos años como ministro de Economía del gobierno de Néstor Kirchner. Dos años que podrían ser tres si se toma en cuenta su ligazón con el año anterior, en el que Lavagna tomó su cargo de las manos del saliente Jorge Remes Lenicov, padre de la devaluación durante la presidencia interina de Eduardo Duhalde. Una medición favorable de estos años de gestión verá a Lavagna como el ministro que desafió a los paradigmas del FMI y logró estabilizar el valor del peso respecto del dólar sin producir una hiperinflación; obtener cuentas fiscales robustas; hacer crecer la economía a tasas altas, y negociar un canje de deuda que dio sorpresa por su nivel de adhesión. Pero otra cara del aniversario lo muestra como el jefe de Hacienda que no logró reducir la desocupación a cifras aceptables, ni recomponer el poder de compra de salarios devastados por la devaluación, ni impedir que creciera la desigualdad entre ricos y pobres.

Cumpleaños por medio, Veintitrés consultó a cuatro economistas de distintas orientaciones para que evalúen la gestión de Lavagna en estos dos años. El ex jefe de asesores de Juan Vital Sourrouille, Roberto Frenkel, del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes); el economista de la CTA, Claudio Lozano, y los ortodoxos José Luis Espert y Aldo Abram, analizaron las luces y sombras.


1)¿Cómo calificaría la gestión Lavagna? (de 1 a 10)

Frenkel:- 10. Tuvo la valentía de asumir el cargo cuando las papas quemaban. Además mantuvo la cordura y la calma en momentos muy difíciles y manejó correctamente las negociaciones con el FMI y el gobierno de Estados Unidos. En síntesis , la calidad de la gestión económica es óptima.


Lozano:-
No tiene sentido la calificación ya que ella depende de los objetivos que uno se plantee. Lavagna logró afirmar en estos años una nueva fase de acumulación que no altera el régimen vigente de alta concentración e injusticia distributiva. A diferencia de la convertibilidad, hay un nuevo ranking de ganadores que coloca en el podio a los exportadores y a quienes abastecen con producción y servicios locales a los sectores de mayores ingresos, que privilegia a los organismos multilaterales de crédito (FMI, Banco Mundial), que ha resguardado el patrimonio de los bancos y que comienza a compensar hoy a la inicialmente castigadas empresas privatizadas. Si este era el objetivo puede tener un 10 ya que encima presenta el nuevo esquema como si fuera una estrategia nacional. Si de lo que se trata es recuperar autonomía para un nuevo proyecto de desarrollo tiene un 3.


Espert:- Le pongo un 6, porque aprendió que el equilibrio de las cuentas públicas son un pilar importante de la economía. Logró evitar la hiperinflación y la recuperación económica de 2003 y 2004. Pero eso es lo único que aprendió, porque Lavagna es un industrialista a la vieja usanza que sólo aprendió la lección fiscal. No está mal ser industrialista, pero en el sentido moderno.

Abram:- Tiene un 6 porque logró cautivar confianza y sostener una política fiscal y monetaria cautelosa. Sin embargo, el resto de su gestión es poco audaz y tiende al intervensionismo y al estatismo.


2)¿Cuáles son los hitos fundamentales de los últimos dos años de gestión económica?

Frenkel:- El desempleo bajó gracias a la creación de trabajo de jornada completa. El proceso de reestructuración de la deuda ha sido un éxito por donde se lo mire y sus pagos podrán ser enfrentados sin sobresaltos. Así las cosas, estoy en desacuerdo con quienes plantean que la distribución del ingreso ha empeorado en los últimos dos años. Todo lo contrario, la pobreza está bajando y son los que menos ingresos tenían los que mejoraron su posición respecto de los que más tienen.


Lozano:-
El canje implicó adoptar el paradigma de incrementar el superávit fiscal, lo que implica un ajuste, para resolver el problema de los bancos, pagarles lo más posible a los organismos multilaterales. El crecimiento se logra incrementando en base a una mayor regresividad la rentabilidad de las principales empresas, manteniendo una tasa de desempleo estructuralmente alta (casi el 17%), con una fuerte reducción del salario en base a los efectos de devaluación.


Espert:- Tras la devaluación, Lavagna realizó el ajuste fiscal más ortodoxo de la historia en un gobierno de izquierda como es este. El proceso de reestructuración de la deuda fue mal manejado: El nivel de aceptación de 76 por ciento es muy alto, pero el FMI nos sigue pidiendo que haya un acuerdo con el 24 por ciento que no aceptó el canje. En síntesis, todavía no nos han declarado fuera del default y por lo tanto es un tema que sigue sin resolverse. Algo similar ocurre con las negociaciones con las empresas privatizadas. Mientras estas empresas siguen sin tener un contrato claro, los inversores extranjeros se están yendo e ingresan capitales nacionales. Respecto de la desocupación sugen cuestiones obvias: así como en lo ’90, con el tipo de cambio alto, los beneficiados son los sectores de servicios, tras la devaluación los términos se invierten y ganan la industria y los exportadores que fueron perdedores en la década pasada.

Abram:- Lavagna se presentó como ochentista, pero educado en cuestiones fiscales y monetarias. Además ha sabido ganarse la confianza de la gente gracias a su razonabilidad que hizo crecer la economía con el Estado como su único motor. Esto no está bien si se tiene en cuenta que el motor del crecimiento debe ser la inversión privada.


3)¿Cree que cuestiones como inversión y desempleo responden a una política concreta o son consecuencia de la devaluación?

Frenkel:- Ambos responden a políticas concretas. Hemos recuperado los niveles de inversión de la década pasada y eso se logra a base de confianza, que sólo se expresa a través de un programa que aunque no está escrito se observa en la realizada. Lo mismo ocurre con el desempleo.


Lozano:-
No, el desempleo sólo se resuelve con políticas serias de redistribución del ingreso y con un nuevo proyecto productivo, cuestiones que hasta el momento no existen. Además el mantenimiento de ganancias extraordinarias en pocas empresas y pocos sectores tiende a deteriorar los niveles de inversión y a retornar la economía a condiciones de estancamiento.


Espert:- Son consecuencia de la devaluación. El PBI está en los niveles de 1998, es decir que la economía no sólo se recuperó si no que además está creciendo realmente y eso no ocurre sin que haya inversión, cuya tasa se duplicó en tres años: mientras el PBI creció a 8 por ciento anual, la inversión lo hizo a 33 por ciento. Sin embargo no hay una política adecuada para mantener el ritmo de las inversiones.

Abram:- Es obvio que el desempleo baja porque tras la devaluación mejoró la situación de los sectores exportadores y de los que sustituyen importaciones, pero está estrictamente relacionado con ello y no con una política concreta de creación de empleo. Es más este gobierno intervensionista y, cada vez más, estatista, no crea las condiciones para que los empresarios produzcan empleo porque son cada vez más caros, en materia extrasalarial.


4)¿Hay un plan o modelo económico?

Frenkel:- No es un proyecto libro como muchos pretenden, pero efectivamente hay un conjunto de políticas que están haciendo crecer la economía.


Lozano:-
Hay una ilusión neodesarrollista que articula la política actual con el capital más concentrado a nivel local (exportador) y con los organismos multilaterales de crédito.


Espert:- Sí. El pilar es el orden de la cuentas fiscales. Pero tiene otras patas, considerar que el FMI, las privatizadas y los bonistas , son enemigos. La otra para se basa en el desarrollo de un capitalismo nacional con una mauro presión hacia los inversores externos y la sustitución de importaciones.

Abram:- Mis colegas creen que no lo hay porque este gobierno no anuncia paquetes de medidas para mejorar la confianza. Y la razón es que no lo hace porque cree que el Estado es el motor de la economía. Por otra parte dicen que este gobierno no hace nada y eso no es cierto: la política de empleo es excesivamente intervensionista y también hay presión para aumentar el gasto público para mejora la distribución.


5)¿Cuáles son las perspectivas para los para los próximos dos años?

Frenkel:- Si las cuentas fiscales se mantienen robustas no hay razones para no creer que las tasas de crecimiento de la economía seguirán siendo altas y sustentables.


Lozano:-
No se han resuelto los problemas de distribución del ingreso; de fragilidad de las cuentas públicas ni de escasez de divisas. Estos serán los problemas de los próximos dos años. Se transitarán mejor si la Argentina viviera un boom de exportaciones o un shock de inversiones. Ambas cuestiones no parecen esperables.


Espert:- Durante este año la economía seguirá creciendo a una tasa alta, de un 7 por ciento, pero buena parte de esto se debe al arrastre estadístico de los años anteriores. Para el 2006, el crecimiento será mucho menos, de entre 3 y 4 por ciento.

Abram:- Este año será el último con gran crecimiento. Luego creceremos a tasas moderadas. Lavagna cree que crecer como los países europeos es bueno, pero no tiene en cuenta que para un país como la Argentina significa mantenerse en el subdesarrollo.

Nota Original: REVISTA VEINTITRÉS | 26/05/2005

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José Luis Espert

Doctor en Economía

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