El balance de dos años de la economía K

Análisis. Especialistas debaten sobre las fortalezas y debilidades del modelo

Los economistas con cierta experiencia tienen una máxima que los condiciona, sobre todo si gran parte de su carrera la hicieron como consultores: "La economía es una ciencia que, por un lado, es de corte social y, por otro, matemático. A veces, dos más dos no es cuatro". A dos años de gestión de la administración Kirchner son varios los que opinan que la suma de números iguales puede tener muchos resultados.

Distintos especialistas encolumnados en corrientes políticas y económicas varias hacen un análisis de lo mejor y lo peor de estos últimos dos años, en los que, a modo de ilusión de movimiento o cámara rápida, quedaron atrás la devaluación, el apocalipsis económico, los pactos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), los acuerdos y la salida del default y lo que para algunos es la "nueva convertibilidad" del tres a uno.


Para el economista José Luis Espert, elegido por Kirchner en los principios de su gobierno como enemigo de cuidado y principal vocero de grupos de presión, el análisis de lo pasado es variopinto. "Quien quiera ver el vaso medio lleno lo pueda hacer y quien lo vea medio vacío también", dispara.

Invitado a Rosario por la Fundación Italia, un cálido auditorio en el que varios se definieron como liberales, brindó sus pronósticos. "Este modelo viene creciendo pero, como están dadas las cosas, tiende a desacelerase en todos los puntos: creación de empleo, crecimiento de PBI y exportaciones".

En cuanto al empleo destacó que "hubo una caída" y que en el primer trimestre se destruyeron 200 mil puestos de trabajo. A su jucio, es consecuencia del aumento de salarios por decreto. "En el año 2003 se crearon un millón de puestos, en el 2004, cerca de 400 mil puestos y ahora se destruyeron 200 mil" graficó, en tanto mostró su ironía: "Esto es dato oficial, con planes jefes y jefas de hogar aparte".

Para Espert hay que "dejar a las empresas en paz, pero claro, si quieren plebiscitar la gestión, hay que dar plata por decreto y meter la mano en el bolsillo de los empresarios".

Ante la concepción del plan económico del gobierno, Espert es ácido. "El gobierno dice: el mundo es mi enemigo, busco el capitalismo de origen nacional al calor de la sustitución de importaciones y la renegociación con las privatizadas y expropio la renta empresaria con los decretazos y superávit fiscal. Quieren Ortodoxia fiscal para que el modelo no explote y en tanto esto no suceda meter en la gestión todo el populismo que se pueda", dijo.

Espert sostiene que lo peor que puede pasar es no crecer. "Con este modelo la tasa de crecimiento va a ser cero, el capitalismo corporativo trucho guerrero xenófobo nos lleva a una tasa de crecimiento del 1% para el futuro", abundó.


A la hora de lo bueno y lo malo rescata; "Lo mejor que se hizo es darse cuenta de que Argentina, por más apoyo que tenga desde el exterior, necesita superávit fiscal, por lo menos de 4 puntos anuales", sostuvo, y lo emparejó al "atraso del tipo de cambio, ya que cuando esto aparece se destruye lo poco conseguido".

Lo malo para Espert, paradójicamente, es la concepción del modelo "populista y la expropiación de la rentabilidad empresaria por decreto".

El consultor se muestra como un liberal ortodoxo al momento de hablar de redistribución. "Debe hacerse un reparto equitativo con una fórmula dolorosa: educación necesaria para que los ciudadanos asciendan en la escala social", dijo.

Otras voces

Desde otra perspectiva, el economista rosarino Eduardo Remolins rescató algunos puntos de la política económica.

"Lavagna es clave, siguió en parte con el esquema de Eduardo Duhalde en lo que respecta al tipo de cambio", ejemplificó a la vez que rescató que la administración "tuvo una acertada política monetaria, moderada y mucho más prudente que otros gobiernos, que afirmó la estabilidad del dólar".

En cuanto a eventuales conflictos, rescató que el gobierno "frenó la nueva industria del juicio ya que se gestó un política de Riesgos del Trabajo que va en apoyo del empresario".

Desde otro lugar del cristal económico, Remolins observa que "la salida del default fue un punto positivo, la negociación de la deuda es una estrategia dura pero eficaz". Sin embargo, resaltó que "todavía no se pueda negociar firmemente y que las privatizadas no puedan adecuar sus tarifas a la nueva economía es injusto y no se logra una certidumbre que atraiga inversiones".

Tanto Espert como Remolins aducen que en estos momentos hay un buen "ambiente de negocios" pero descartan que se pueda repetir en los años venideros el crecimiento de 2004.


Las inversiones

Tulio Cecconi, académico y docente de Economía, sitúa su nálisis en las inversiones. "Son el principal motor del crecimiento, no vienen masivamente al país, si hacemos un mapa de América latina se percibe que Argentina no está entre los más buscados".

Cecconi hace una división de aguas en la discusión sobre crecimiento en un futuro cercano. "La gran duda es si el crecimiento es sustentable y mi idea es que lo es en tanto haya inversión externa, de momento cuesta", dijo y aclaró: "Por otro lado, hay dos formas de ver la crisis, una como un lugar de oportunidades para invertir y otra como un problema, nuestra economía necesita muchas pymes pero también la economía de escala que nos permita crecer, como tiene Brasil", dijo.

Como rasgo significativo definió el plan económico como de "fuerte impulso a la sustitución de importaciones y con un fuerte sostenimiento del tipo de cambio" y remarcó que falta un "fuerte apoyo a la infraestructura".

Los economistas, desde la figura de la economía como ciencia social destacan, que el "clima" fue propicio para el crecimiento, ya que "la híper no volvio ni el país cayó al abismo" y que ahora se debe esperar con la carta de la duda: "Crecer o estancarse". clima ambiente economico.