El cuento chino de Kirchner – Cautela sobre el acuerdo de Inversiones con china

Legisladores y economistas dudan del verdadero alcance del entendimiento

Tanto en el Congreso como entre reconocidos analistas económicos predomina la cautela y la moderación sobre los alcance que podrían tener la inversiones por unos 20.000 millones de dólares que prevendrían de la firma de acuerdos bilaterales con China para el financiamiento de obras energéticas y de infraestructura en la Argentina.

Los economistas consultados por La Nación prefieren esperar el anuncio oficial antes de dar una opinión definitiva, pero descartan que se pueda integrar “una sociedad estratégica” entre los dos países.

Miguel Bein, Orlando Ferreres, Eduardo Curia y José Luis Espert coinciden en que cualquier inversión extrajera es importante mientras el país siga en default, aunque discrepan sobre el efecto que puede generar el aporte del gigante asiático sobre el crecimiento argentino.


“Cualquier inversión directa es bienvenida, pero no creo en la magnificencia del anuncio oficial.

Suena más a humo del típico corporativismo argentino que a realidad”, consideró Espert.

Entre los legisladores, la situación es similar. A pesar de que todos eviten pronunciarse de manera categórica hasta que el anuncio se realice de manera oficial (algo que ocurriría la semana próxima), la mayoría dejó trascender cierto escepticismo respecto de la verdadera dimensión del acuerdo con China.

Un influyente diputado oficialista, asiduo interlocutor del Presidente en el congreso, dijo que “sin reglas de juego definidas en el sector de servicios públicos, difícilmente haya novedades de inversiones en ese sector”.

También la oposición planteó sus dudas. Horacio Pernasetti (Catamarca), jefe del bloque de diputados de la Unión Cívica Radical, sostuvo que a su juicio “se han creado demasiadas expectativas”, y se preguntó, con escepticismo, sobre el alcance real del acuerdo.


Cautela en el Congreso por el acuerdo

Los legisladores del peronismo y de la oposición objetan la verdadera dimensión del eventual entendimiento y sus beneficios

– A pesar de que algunos prefieren no adelantarse a los anuncios, los legisladores manifiestan sus dudas

– Habría trabas legales para las inversiones en servicios públicos

Aunque aún no se conoce el destino exacto que se les dará a los fondos y no hay precisiones sobre los plazos y condiciones en que llegarían, el Congreso reaccionó con cautela y moderación ante los alcances que podrían tener las inversiones por aproximadamente 20.000 millones de dólares que provendrían de la firma de acuerdos bilaterales con China para el financiamiento de obras de infraestructura y energéticas en el país.

A pesar de que algunos prefirieron no adelantar opiniones hasta que el anuncio no se realice de forma oficial, la mayoría de los legisladores consultados dejó trascender cierto escepticismo respecto de la verdadera dimensión del acuerdo con el país asiático y los posibles beneficios reales para la economía Argentina. Igual escenario de incertidumbre se ve entre algunos economistas (de lo que se informa por separado).

Un factor resulta determinante de esa primera visión que surge del Parlamento: los legisladores no desconocen que las demoras en la Cámara baja para la aprobación de un marco regulatorio único de los servicios públicos podrían transformarse en un obstáculo para que China pueda incursionar en el área de las concesiones.

Según lo admitió ante LA NACION un influyente interlocutor del presidente Néstor Kirchner en el Congreso, la lógica indica que, sin reglas de juego definidas en el sector y con una legislación a medio camino, difícilmente haya novedades en ese sentido.

Tal como lo anticiparon altas fuentes oficiales, los recursos de China apuntan, entre otros destinos, al desarrollo del servicio de ferrocarriles en todo el país, comenzando por la ampliación de redes y la refacción de líneas y ramales que están desactivados.

"Sin esa ley aprobada por el marco regulatorio, los fondos que decidan invertir posiblemente vayan a nichos técnicos más que a una mejora directa en la prestación de servicios. Además, el escenario está tan complicado en esa área, que todavía no se les pueden sacar las concesiones a las empresas que operan hoy los ramales con las anomalías que todos conocen", explicó el encumbrado legislador.

La gran cantidad de modificaciones planteadas al proyecto de ley de marco regulatorio de los servicios públicos pone al Poder Ejecutivo y al justicialismo de la Cámara de Diputados en dificultades cada vez mayores para cumplir con el objetivo de aprobar la iniciativa antes de fin de año. El Gobierno incluyó el proyecto entre los objetivos para el segundo semestre de 2004, pero las perspectivas juegan en contra de los planes oficiales.

Con gran dosis de cautela, el presidente del bloque de diputados radicales, el catamarqueño Horacio Pernasetti, interpretó como negativo el misterio generado en torno al eventual acuerdo con China.

"Me parece que se han creado demasiadas expectativas -dijo a LA NACION-. Todas las inversiones deben ser bienvenidas en la Argentina, pero hay que ver cuál es la verdadera dimensión del acuerdo y en qué sectores se van a hacer las inversiones."

El legislador opinó que, en caso de ser capitales destinados al sector de los servicios públicos privatizados, "sería necesaria" la existencia de un marco regulatorio "para que haya un control de estas inversiones".

De todos modos, reiteró su posición respecto del proyecto oficial en este sentido: "En los términos en que está planteado el proyecto desalienta las inversiones y no las facilita".

El vicepresidente tercero de la Cámara de Diputados, Alberto Natale (Demócrata Progresista-Santa Fe), pidió cautela hasta conocer los detalles de la iniciativa y recordó el controvertido convenio para recibir inversiones de Italia anunciado durante el gobierno de Raúl Alfonsín.


Oropeles

"Aquel acuerdo fue presentado con tantos oropeles y resultó ser un fiasco. Debo imaginarme que lo de China sea distinto", dijo el legislador del Interbloque Federal.

Desde el socialismo, el senador santafecino Rubén Giustiniani se mostró reacio a pensar en "soluciones mágicas". "No soy partidario en principio de que nadie pueda venir a salvar nuestra preocupante situación. Quisiera ver los términos de las posibilidades de inversiones y a cambio de qué cosas, porque el país tiene una larga historia de frustraciones con este tipo de anuncios grandilocuentes", afirmó.

Por su parte, el diputado Héctor Polino (PS-Capital) reclamó que se le permita al Congreso participar en las negociaciones del acuerdo.

El legislador hizo referencia al artículo 75, inciso 13, de la Constitución Nacional, según el cual corresponde al Poder Legislativo "reglar el comercio con las naciones extranjeras, y de las provincias entre sí. Por tal motivo -añadió- un paso tan importante como el que se piensa dar en materia de petróleo y de trenes, debe tener participación el Congreso", sostuvo.

También la presidenta de Unión por Todos, Patricia Bullrich, se mostró escéptica respecto del acuerdo. "Hasta ahora, la sorpresa no parece ser más que un típico acuerdo donde la Argentina pone las materias primas y las potencias transforman esas materias primas en valor agregado", dijo Bullrich, que si bien en la actualidad no forma parte del Congreso fue diputada nacional durante varios años.


Fueres dudas entre los economistas


Afirman que no se puede pensar en una sociedad estratégica entre los dos países

Bein, Curia, Ferreres y Espert destacaron la importancia de recibir inversiones. Pero quiere ver el detalle del acuerdo para saber sus costos y beneficios. Cautela de Lavagna

Los economistas privados se debaten entre la cautela y las dudas por el acuerdo que el Gobierno planea anunciar sobre fuertes inversiones chinas.

Los analistas consultados ayer por La Nación prefieren esperar a ver la letra chica del anuncio oficial antes de brindar una sentencia definiva, pero sin vacilar descartan que se pueda integrar “una sociedad estratégica” entre los dos países.

Miguel Bein, Orlando Ferreres, Eduardo Curia y José Luis Espert coincidieron en señalar que “cualquier inversión extranjera es importante” mientras el país sigue en default, aunque discreparon sobre el efecto que puede generar el aporte chico sobre el crecimiento argentino.

Bein consideró: “No sé si ésta es una sociedad estratégica porque eso implicaría inversiones descomunales, más bien se trata de una oportunidad de financiamiento de largo plazo en momentos en que el país tiene poco acceso al crédito por no cumplir con los pagos de la deuda”.

Según el economista, “ese acuerdo rompe un bloque uniforme de naciones que no le prestan a la Argentina, por parte de un país que está siendo muy exitosos en términos de crecimientos y que tiene 350.000 millones de dólares en reservas”.

Por su parte, Ferreres sostuvo que “China es un país que negocia con habilidad y fuerza, así que hay que ver cómo se implementa este acuerdo, sobre todo si desde la Argentina se lo da a conocer antes de que esté terminado”.

Ferreres descartó que el convenio se relacione con la recompra de deuda de la Argentina con los organismos financieros internaciones.

El ex viceministro de Economía descartó que se trate de “una corina de humo” del Gobierno, aunque consideró que “luego de haber creado tantas expectativas, el anuncio ya se convirtió en un bluff. En la economía no existen los milagros, hay que dejarse de soñar”, se quejó.


Sospechas

Más duro, Espert dijo que “cualquier inversión extranjera directa es bienvenida, pero no creo en la magnificencia del anuncio oficial. Suena más a humo que a realidad, algo típico del capitalismo corporativo argentino”, disparó. Más aun, el analista opinó que “si en estas condiciones de inseguridad jurídica absoluta vienen 20.000 millones de dólares, yo sospecharía”.

El economista Eduardo Curia, cercano al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, también eligió la cautela. “En tanto y en cuanto implique un acuerdo de carácter inversor y en áreas clave, con un flujo importante, sería un elemento positivo”.

Curia no quiso arriesgar pronósticos en términos de lo s posibles beneficios o perjuicios del acuerdo. “Es difícil saberlo sin conocer el destino de las inversiones”, afirmó.

Al respecto, Bein dijo que “no siempre un acuerdo es beneficioso, sobre una empresa estatal de energía (como Enarsa) a bajo precio porque el país atraviesa una coyuntura difícil”.

Por su parte, el Ministerio de Economía ha optado por la cautela en materia de la difusión de este proyecto, a diferencia del entusiasmo que anima al ala política del Gobierno.

La preocupación central del ministro Lavagna es que se pueden cerrar algunos acuerdos comerciales con China y no especular sobre un eventual plan para cancelar con ese dinero la deuda que el país mantiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En todo caso, esta última cuestión es una exigencia al de organismo multilateral hacia el país, antes que un deseo del Gobierno.