La región y una oportunidad única

En un contexto cada día más condicionado por la nueva bipolaridad Estados Unidos-China, se inaugurará una etapa de grandes desafíos. La especialización productiva será clave

La creciente relación de mutua complementariedad Estados Unidos-China determinará la evolución del comercio internacional en los próximos años. La firme tendencia se corroborará por completo cuando el gigante asiático se convierta, irremediablemente, en el primer socio comercial de la superpotencia, acaso en 2010.

Con la globalización a pleno, los años por venir prometen nuevas revoluciones y aseguran muchos cambios que afectarán a todo el globo y de los que este subcontinente no podrá librarse.

Varios especialistas consultados por LA NACION arriesgaron algunas previsiones acerca del futuro, que sólo el tiempo podrá confirmar: Brasil buscará convertirse en la potencia regional y no defraudar las expectativas que lo señalan como una de las economías del futuro, pero para lograrlo deberá retomar el crecimiento detenido hace 20 años; Chile seguirá creciendo a una tasa promedio del 4% -como en las últimas tres décadas- y será el mercado del Cono Sur más abierto e integrado al mundo; México dejará de ser el segundo socio comercial de Estados Unidos y perderá buena parte de su matriz industrial en beneficio de China; el ALCA será sólo un conjunto de acuerdos bilaterales y subregionales, y, finalmente, el Mercosur seguirá siendo un examen por aprobar.

Asia será la nueva vedette mundial, que seducirá a los inversionistas, la vieja Europa -menos atractiva- quedará en un segundo plano y América latina profundizará sus múltiples y contradictorias personalidades. La buena noticia es que varios países se verán muy favorecidos por el contexto externo, la Argentina entre ellos. La mala: otros tendrán que cambiar para sobrevivir.

En este contexto, la Argentina estará una vez más ante una oportunidad única. La de apoyarse en su complejo agroindustrial -uno de los más competitivos- para sumarse al grupo de los principales proveedores de alimentos del mundo. Para muchos analistas, ésa es la ventaja comparativa que tiene nuestro país ante la cada vez más profunda tendencia mundial a la especialización productiva de las naciones.

Claro que para aprovechar esta ventaja la Argentina tendrá que volverse previsible y gobernable. "Somos el país con mayor distancia entre los picos de crecimiento y caída de la economía, lo que está directamente vinculado con las crisis de gobernabilidad", explicó Jorge Castro, presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico.

Una nueva ambivalencia asoma claramente en el horizonte. Para Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, "Asia reemplazará a Europa como continente de relevancia económica, pero no a los Estados Unidos. El proyecto de China es ser la potencia política y económica asiática, creando una nueva bipolaridad Washington-Pekín".

En igual sentido piensa Castro: "La revolución tecnológica que impulsa la economía estadounidense y la conversión de China en la fábrica industrial mundial, como si fueran dos filos de una tijera, dejarán fuera del mercado de manera creciente a todos los países que no logren encontrar un nicho específico en la economía global".

América latina tiene fuertes lazos con estas nuevas o renovadas estrellas de un mundo cada vez más complejo. Por ejemplo, muchas de las pocas inversiones que está recibiendo la región provienen de China. La corriente comenzó hace pocos años, pero ya se nota con fuerza en Brasil y la Argentina. "Es parte de la política impulsada por el gobierno chino, que trata de asegurar la provisión de materia prima para el desarrollo de su producción industrial. En nuestro país hay una posibilidad importante de que capitales -estatales y privados- de China financien la construcción del nuevo túnel San Juan-Coquimbo en la Cordillera o participen en la privatización del ferrocarril Belgrano Cargas", contó Castro.


El gigante se despierta y sacude a medio planeta. "Entre los innumerables cambios que está provocando China está la caída de los precios internacionales de los productos que importa la Argentina; ahí también radica gran parte de la mejora en el intercambio de nuestro país", opinó el economista José Luis Espert.

Sólo en el último año, las exportaciones argentinas al país asiático crecieron un 100% y acumulan un 300% en los últimos cuatro. Esta tendencia tiene directa relación con la gran productividad del sector agroexportador local. Por eso hay que tener en cuenta que, como sostiene Félix Peña, director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación BankBoston, "China e India ofrecen mercados muy grandes para bienes que podemos producir competitivamente; aunque también competirán con nosotros por terceros mercados, incluso por Brasil".

Del otro lado de la moneda, la relación de América latina con los Estados Unidos se anuncia muy heterogénea. "La influencia y la interacción con dicho mercado disminuye de Norte a Sur. Es intensa en México, América Central y el Caribe, baja en los países andinos y más leve todavía en el Mercosur", detalló Fraga.

Brasil merece un capítulo aparte por su dimensión e influencia en el subcontinente. "El socio mayor del Mercosur está siendo reconocido como el líder natural de América del Sur -es la mitad de su PBI, territorio y población-, acaba de recibir el respaldo internacional para ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y es considerado por muchos analistas como una de las cuatro economías del futuro junto con China, Rusia e India", explicó el mismo especialista.

Pero no es tan sencillo. Para Roberto Bouzas, profesor de la Universidad de San Andrés y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), "Brasil necesita recuperar tasas de crecimiento sostenido y dejar atrás dos décadas de estancamiento. Necesita salir de la trampa financiera en la que está metido y tal vez logre hacerlo sin una crisis, aunque le llevará tiempo".

México, que ve con recelo las jugadas brasileñas, se verá obligado a volver la mirada a su interior. "Está compitiendo con las exportaciones industriales chinas -competitivas sobre la base de la mano de obra barata-. Pero en China, los costos de los salarios y de la electricidad son tres veces inferiores a los de México, que perdió el 30% de la matriz industrial en beneficio del país asiático", contó Castro.

Peña sintetiza el futuro de América latina con una expresión de deseo: "La región cumplirá un papel significativo en la economía mundial si aprovecha los vientos favorables, en particular, por la natural complementación económica que existe con el Asia y por el efecto multiplicador que ella producirá en la transformación productiva de la región".


Algunas Pistas


CHILE, EL MILAGRO:

Tiene el riesgo país más bajo, es un destino atractivo para los inversores, logró ser el mercado más abierto de América del Sur –con trece acuerdos de libre comercio vigente- y es el mejor relacionado con Asia. Chile ha hecho las cosas muy bien durante los últimos 30 años, “pero –para Fraga- su influencia en la región es baja”.


UE-MERCOSUR:

Ninguno de los especialistas consultados cree seriamente en la concreción del acuerdo de libre comercio que negocian ambos bloques. Pero tal vez se firme algún documento porque “para ambas partes tiene un interés político y preferían un acuerdo de bajo contenido a que la negociación fracase”, opina Fraga. “Incluso, puede ser un acuerdo en etapas”, agrego Félix Peña.


CONO SUR:

“El Mercosur es una realidad en algunos aspectos y una expresión de deseos en otros. Cada vez más su condición de unión aduanera como paso previo hacia una integración más profunda se está desdibujando. Su funcionalidad como instrumento para promover el crecimiento y la inserción internacional de sus miembros está en entredicho”, consideró el profesor Roberto Bouzas.


DEUDA EXTERNA:

“La región está muy endeudada, en términos de producto bruto llega al 50% y en millones de dólares pasó de 200 mil millones a casi 1000 billones. Y los países que se llevan el podio son la Argentina, Brasil y México”, explico El economista José Luis Espert.

INNOVACIÓN:

“Lo importante es reconocer que hoy se benefician quienes están en condiciones de ofrecer al mundo bienes y servicios de valor agregado intelectual. Incluso, los productos primarios –como por ejemplo la soja- son cada vez más la resultante de la incorporación del progreso técnico en todas las fases”, sostuvo Peña