Logró un 64 % de adhesión un canje clave de deuda

Mendoza reestructuró su pasivo, un caso testigo para la salida del default de la Argentina

· La provincia y el Ministerio de Economía de la Nación consideraron "exitosa" la operación

· Para economistas consultados por LA NACION, el nivel de aceptación no cubrió las expectativas

MENDOZA.- A menos de un mes de que se lance el canje de la deuda en default de la Nación, cerró ayer con un nivel de adhesión del 64% de los acreedores la reestructuración del pasivo de la provincia de Mendoza. La mayoría de los analistas seguía y esperaba el canje de los bonos Aconcagua como termómetro o "caso testigo" de lo que será la reestructuración de la deuda argentina, pero reconocen que se trata de procesos con características distintas.

Economistas consultados por LA NACION en Buenos Aires consideraron que el resultado puede verse como una señal de alerta y, aunque evitaron el rótulo de "fracaso", señalaron que el canje mendocino no fue exitoso y no cubrió las expectativas.

Mendoza había ofrecido una quita del 50% del valor presente neto de los bonos, con un recorte de intereses y extensión de plazos, pero sin poda del capital. Se trata de una quita menor que el 75 por ciento propuesto por la Argentina a sus acreedores.

Una fuente del Ministerio de Economía de la Nación calificó ayer la operación mendocina de "excelente", pero admitió que, pese a que no había quita de capital, sólo se llegó al 64 por ciento. "Esto demuestra lo difíciles que son estas operaciones", dijo. El informante recordó que la propuesta de Mendoza sufrió un "bombardeo judicial de sectores que querían obstaculizarla", pero también rechazó un paralelismo con lo que sucederá con la oferta de la Argentina "porque son situaciones distintas".

Mendoza no se había declarado en cesación de pagos hasta el mes pasado, cuando incumplió un pago de intereses por 12,5 millones de dólares de los títulos Aconcagua, como una forma de presionar a los acreedores para que aceptaran canjearlos.

La participación de los bonistas fue cuatro puntos superior al piso que se había fijado la provincia para hacer viable la operación. Así, Mendoza logró imponer su nueva oferta, que consiste en reducir del 10 por ciento al 5,5 por ciento el rendimiento anual del bono y extender el plazo de rescate a 11 años, con vencimiento en 2018.


Negociación accidentada

El acuerdo final llegó tras una accidentada negociación que fue amenazada por dos recursos judiciales. El primero fue interpuesto el 29 del mes último por el fondo Greylock Capital Management, que semanas más tarde desestimó el juez neoyorquino Harold Baer. El segundo lo presentó el martes pasado la escuela Rabbi Jacob Joseph, que tampoco prosperó en el juzgado del magistrado de Brooklyn Leo Glasser.

El gobierno provincial siguió ayer con preocupación las horas previas al cierre de la operación (las 16 de la Argentina) por el temor de que surgiera una nueva impugnación y, al conocerse que nadie se había presentado los funcionarios lo celebraron como un triunfo. "Rogamos que no haya otro amparo", había dicho el gobernador Julio Cobos anteayer cuando fue desestimado el segundo recurso en el juzgado de Brooklyn.

El gobernador dijo anoche que el porcentual de adhesión fue satisfactorio y lo definió como "una muy buena noticia para la provincia después de una serie de tragos amargos". Destacó que "pudimos concretar una operación difícil en momentos difíciles donde el gobierno nacional está intentando realizar lo mismo" e informó que el cierre formal de la operación se hará en los próximos cuatro días hábiles con vencimiento previsto para el jueves próximo.

"El 64% de adhesión al canje es un buen porcentaje y de ahora en más vamos a poder acelerar todas las acciones para pagar a los que han adherido a nuestra propuesta", dijo Cobos. "Con respecto a los demás, estamos dispuestos a escuchar y en la medida en que acepten nuestra oferta también los iremos sumando", agregó. Para el mandatario, “lo bueno que tiene nuestra oferta es que la extendimos en el tiempo para comenzar a pagar el capital junto con los intereses, de manera que cuando se cumpla el plazo de 14 años, el bono desaparece”.

Dijo, además, que el cambio de condiciones dará un mayor margen de maniobra al gobierno provincial porque “no ocurrirá como se había previsto originalmente, que era pagar los intereses y en 2007 había que desembolsar 250 millones de dólares, algo que es imposible”.

En una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno provincial, donde fue acompañado por el vicegobernador Juan Carlos Jaliff y los ministros de Gobierno, Alejandro Cornejo, y de Hacienda, Alejandro Gallego, destacó que “con las anteriores condiciones la provincia pagaba 25 millones de dólares anuales, pero con esta nueva oferta serán 13 millones anuales”, lo que ayudará a dar un respiro a las finanzas públicas provinciales.

Gallego terminó de recibir anoche los resultados del nivel de adhesión a la propuesta mendocina de parte de las filiales del banco de inversión JP Morgan de Nueva York, Luxemburgo y Buenos Aires, en las que se hicieron operaciones de inversores de América latina, Estados Unidos, Alemania, Italia y España, entre otros países.

El bono Aconcagua había sido emitido en 1997 por US$ 250 millones, cuando gobernaba el justicialista Arturo Lafalla. Después de la devaluación del peso, a partir de enero de 2002, el pago de los intereses del título comenzó a hacerse sentir en las finanzas públicas a tal punto que hasta el presente se pagaron más de 2 millones de dólares mensuales bajo ese concepto.

Por eso, el radical Cobos decidió poner en marcha la reestructuración. Su oferta generó en un principio un rechazo casi total de parte de los grupos de tenedores de bonos y de los fondos de inversión “buitres”, que mediante planteos judiciales buscan forzar a los gobiernos a una negociación.

Escepticismo de los analistas

Consideran que no se resolvió la reestructuración de la pesada carga de los bonos

· Para Ber, el 64% no es un buen número

· Ferreres coincide en que no es un nivel muy alto

· Espert cree que es una señal de alerta para el gobierno nacional

El canje de deuda de Mendoza puede haber logrado sobrepasar el piso que se impuso el gobierno de esa provincia, pero no el que esperaban los mercados. Por eso, los analistas, sin llegar a catalogarlo como un fracaso, admitieron que no ha solucionado la reestructuración de la pesada carga de los bonos Aconcagua y que no favorece las expectativas sobre el trueque de títulos de la Argentina.

El 64% de adhesión al proceso mendocino "no es un buen número, teniendo en cuenta que el mercado esperaba entre un 70% y un 80%", según Rafael Ber, socio de Argentine Research. El analista admitió que los dos bloqueos judiciales que sufrió el canje redujeron la participación.

"La provincia optó por no extender el plazo del canje, pese a los bloqueos. Ahora debe cerrar esta etapa y más tarde abrir otra para conseguir más adhesión", sugirió Ber. "Si se conforman con el 64%, quedaría Mendoza en una posición de debilidad porque habría un 36% reclamando", advirtió.

Si la operación de los Aconcagua hubiese sido exitosa, habría tenido un impacto positivo sobre las expectativas de por sí optimistas sobre el canje nacional. "El 64% constituye una campana de alerta para el gobierno de Néstor Kirchner", alertó Ber.

"Lo de Mendoza no ha sido tan exitoso", se lamentó Ricardo Fuente, analista de Ecolatina, la consultora fundada por el ministro de Economía, Roberto Lavagna. "Para la Argentina, una adhesión del 64% sí sería un éxito por la quita más agresiva que propone", diferenció el economista.

El analista de Ecolatina señaló que la Argentina, a diferencia de Mendoza, contará con una base del 35% de aceptación de las AFJP, las compañías de seguro y los bancos locales. De todos modos, aclaró: "No estoy plegado a la euforia de los últimos días, que hablan de una participación del 70% u 80%. Hay un mejor clima, pero cuánto conseguiremos no lo sabe ni Dios. Lo importante es que el mundo tomó conciencia de que la Argentina no puede pagar más y por eso se puede llegar al 65 por ciento".

Ese nivel "no es muy alto" para Mendoza, según coincide Orlando Ferreres, ex viceministro de Economía. "Se esperaba más de un 70%. Queda un 36% que puede hacer juicio y complicar la vida. Los jueces verán que mucha gente no aceptó la oferta y no serán tan propensos a la postura de Mendoza. El 64% está cerca, pero no es un gran resultado. No soluciona el problema de la deuda porque genera desconfianza", advirtió Ferreres.

El ex viceministro de Carlos Menem opinó que el resultado mendocino "es un síntoma que refleja la respuesta de los inversores del exterior a las quitas". Ferreres recomendó "poner una dosis de objetividad y no ser muy optimistas hasta ver el final". Según el experto, los canjes no son fáciles porque los inversores no quieren perder su dinero.


"Mendoza debería haber logrado más del 90%, pero el mercado se mueve con los criterios históricos de no aceptar quitas de deuda soberana de más del 35%", observó el analista José Luis Espert. "Es una señal de alerta al gobierno nacional. Puede que en el mercado doméstico consiga el 100%, pero una gran quita no será fácil afuera. Hasta ahora no conseguirá 60% o 70%, frente al 90% que históricamente significó la solución de los problemas de deuda", añadió Espert.

En cambio, el economista Roberto Frenkel puso una mirada positiva: "Las acciones judiciales contra Mendoza no funcionaron y la Justicia dijo que el dinero de los nuevos bonos no debe repartirse entre los que no los acepten. Además, 64% es lo que se cerró hasta ahora, después se verá qué hace el resto. Pero no comparemos con la Argentina, para la que un 64% sería un golazo".