Duras críticas a políticas del Gobierno

Varios economistas analizaron las razones de la caída del país del 68° al 116° puesto en un ranking

· López Murphy dijo que se perdió el debate ideológico
· Cachanosky, que no se respeta el Estado de Derecho
· Afirmaron que no se hicieron reformas de fondo

Ricardo López Murphy levantó el tono de voz y miró a los economistas y empresarios que lo acompañaban en la larga mesa del Club Americano. "Perdimos el debate. En todo el mundo lo ganamos, pero lo perdimos en la Argentina. Lo perdimos nosotros. La culpa la tenemos todos."

El economista de FIEL hablaba aquellas ideas que, según el paradigma de la Argentina K, no tienen ya la adhesión que tuvieron en sus años de gloria: los 90. Fue en un almuerzo organizado por la Fundación Heritage, en el que se presentó el ranking de libertad económica 2004, que muestra a la Argentina caer del 68° al 116° puesto.

A la mesa estaban sentados, además de LA NACION y otros medios, economistas que no están primeros en la lista de consultas del Gobierno. Por el contrario, muchos de ellos son incluidos en una categoría que en la Casa Rosada suena poco menos que a insulto: noventistas.

Estaban López Murphy, Roberto H. Cachanosky, José Luis Espert, Camilo Tiscornia (estudio Ferreres), Enrique Szewach y Edgardo Senson (estudio Melconian). Además del analista Jorge Castro asistieron representantes de Socma, Telecom y Acindar.

Szewach se dirigió a Marc Miles, director de la Fundación Heritage, y le hizo la pregunta que se convirtió luego en el eje del almuerzo: ¿cómo es posible que el país, con menos libertad económica, control de precios y más gasto, crezca casi al 9%?

"¿Pero por cuánto tiempo?", contestó Miles, que dijo no conocer a fondo la situación, aunque en todo caso se trataba de una recuperación.

"Hay capacidad instalada ociosa con un contexto favorable de precios internacionales -intervino Tiscornia-. Cuando se llegue al tope y haya que hacer inversiones, no sé."

López Murphy también encontró razones en las materias primas. "La Argentina y Venezuela son países muy ricos en recursos naturales. Los precios repercuten mucho. Lo curioso es que Venezuela, que es un lago de petróleo, haya sufrido tanto, y lo que debió ser un momento excepcional haya sido una catástrofe. Lo mismo acá con la soja. No es que este gobierno nos haya recuperado: nos negó una recuperación asombrosa".


Espert sostuvo que el libre mercado no había calado demasiado hondo en la Argentina por una cuestión cultural. "Este es un pueblo de una bajísima educación: valida cualquier disparate cada 15 años."

-¿Cómo se explica que en la Capital Federal, el distrito de mayor educación del país, tengan adhesión candidatos que proponen políticas distintas de las que ustedes pregonan?- preguntó LA NACION.

-Aun así, la Capital Federal tiene muy bajo nivel educativo respecto de los países desarrollados- dijo Espert.

Szewach interrumpió: "Creo que tiene que ver con los abanderados de ese debate. No es lo mismo Menem defendiendo la libertad económica, con sus procedimientos, que López Murphy. Acá hubo muchos corruptos disfrazados de liberales.


Contra Castells

López Murphy insistió en cuestionamientos hacia el actual modelo. "Entre jubilados, estatales y subsidios, hay 9 millones de personas que dependen del Estado, con 2,7 millones que tienen que aportar. Esa relación no se da en ningún lado."

Szewach volvió sobre las ideas: "El terreno que hemos perdido lo hemos perdido en la mitad de los 90". López Murphy involucró a piqueteros y activistas políticos: "No les pudimos ganar a estos bárbaros, a gente que les pega a los ancianos en las calles. Nos hacen congratularnos de no cumplir con nuestros compromisos y de ser sinvergüenzas. Yo los conozco a todos, porque estaban conmigo en la facultad. Fueron partícipes de las tragedias más sangrientas. Castells es partidario de Mao Tse tung, un experimento que costó 40 millones de muertos. Deng Xiaoping tuvo éxito, pero en la Argentina ganó Mao Tse tung".

Cachanosky afirmó que el problema era jurídico. "En la Argentina, el candidato que gana hace lo que se le ocurre, no se subordina al Estado de Derecho. Democracia no es sólo votar. Si no, elegí tus propios dictadores. El problema es que, históricamente, las reformas estructurales fueron aplicadas más por gobiernos de fuerza. Chile, Alemania, Japón. En Chile, los socialistas continuaron lo de Pinochet. ¿Por qué en la Argentina volvemos siempre para atrás?"

Quien le contestó fue Szewach: "Porque nunca lo hicimos completo. Si se le echa la culpa a la mitad que se hizo en lugar de echársela a lo que no se hizo, se cae en cambiar todo".