Las tasas de interés son bajas; el precio de los bienes de exportación es alto. La gran pregunta es: ¿cuánto dura el viento en popa?

La mayoría de los analistas espera por lo menos dos años de un escenario de bonanza; para aprovecharlo, el país debe finalizar rápidamente la reestructuración de su deuda, ajustar tarifas e implementar las reformas estructurales prometidas. También sugieren la creación de un fondo de estabilización anticíclico para enfrentar el inevitable fin de este período favorable

Un dólar débil e indolente; el ingreso de China en la OMC y su apetito de dragón por las materias primas del mundo; el precio alto de esas mismas materias primas; la apertura de otros países asiáticos como la India, donde un monzón ha bendecido a su economía; la calma en la que reposan las bajas tasas de interés internacionales y la recuperación silenciosa de Japón son las principales corrientes de un favorable viento internacional que infla las velas de la economía argentina.

Este contexto mundial beneficioso no tiene precedentes en los últimos cien años y es posible que las fuerzas que se han conjurado para empujar la nave argentina podrían mantenerla alejada de las aguas turbulentas.

Ocho analistas consultados por LA NACION creen que la Argentina no está creciendo por inversiones, sino por el favorable ciclo internacional. En otras palabras, si el viento internacional se da vuelta y el Gobierno no toma las medidas necesarias, el crecimiento se detiene y se revierte.

Ellos analizaron el escenario para pronosticar cuánto durará este viento de popa y sugerir qué ruta tomar para que siga impulsando a la economía.


Meses o años de bonanza

La economía argentina tiene un patrón cíclico que se puede seguir hasta el siglo pasado, en que hay esquemas repetidos una y otra vez.

"Hay auges y expansiones; endeudamiento asociado a la apreciación de la moneda; se pierde competitividad; hay déficit externos, cesa la entrada de capitales por alguna razón, que puede ser confianza, shock interno que asusta o shock externo, y ahí viene la fase contractiva del ciclo", resume implacablemente Gustavo Ferro,profesor investigador del Centro de Estudios Avanzados de la UADE.

Sobre la duración de los buenos vientos que acompañan a la Argentina en este ciclo, la mayoría de los analistas opina que tenemos por delante al menos dos años de tranquilidad.

Hay dos voces disidentes, una es la del economista jefe del BID, Guillermo Calvo, que opina que la volatilidad de los mercados podría acicatearse a mediados o fines de año con una suba de tasas de interés de los Estados Unidos (ver aparte).

Guillermo Mondino, economista de Macrovisión y ex jefe de asesores de ministros de Economía, está de acuerdo con él. Señala que los mercados están nerviosos y que los mensajes de Greenspan son preocupantes. "A finales de año podrían comenzar a subir las tasas", indicó.

En los Estados Unidos, la política monetaria es extraordinariamente expansiva; tiene consumo y productividad en alza y un producto bruto interno recuperándose. Mientras preocupa la lentitud en la creación de empleo, la inflación sigue siendo baja y la Reserva Federal (Fed), seguirá tranquila, al menos hasta noviembre, cuando se realicen las elecciones presidenciales en los Estados Unidos.

La avidez del dragón chino por materias primas (ver página 3) es uno de los factores que mantendrá alta la demanda y los precios internacionales. Eso beneficiará a la Argentina.

Juan Pablo Nicolini, rector de la Universidad Torcuato Di Tella, cree que los efectos benéficos llegarán hasta fines de 2005. "Los términos de intercambio con muy favorables saldos exportables en commodities durarán unos años; hay una bonanza temporaria que podría prolongarse dos o tres años". Y agrega: "Es un buen momento para tomar decisiones importantes; lo más importante es la definición precisa de lo que la Argentina está dispuesta a hacer en el pago de la deuda".

El buen año de Japón, el más espectacular de los últimos quince, permite que los analistas sean aún más optimistas en cuanto a Asia.

"Europa es otro cantar; allí las cosas no marchan demasiado bien. De todas formas, también hay una tibia recuperación y todo eso permite ver que el mundo está en una etapa expansiva del ciclo", dice Mondino.

Sobre los mercados financieros, "se percibe una baja en la aversión al riesgo; hay predisposición de inversores a tomar posiciones en activos riesgosos y se ven recuperación de mercados emergentes, en acciones y bonos de compañías con escasa calidad crediticia", opina desde Nueva York Alberto Ades, director global de Estrategia de Goldman Sachs. "La pregunta es cuánto más puede durar este ciclo."


El economista José Luis Espert cree que la suba de tasas en los Estados Unidos ocurrirá a fines de año o en 2005, y que no será muy abrupta. "Pero la Argentina está muy afuera del mercado de capitales, así que por ahora no nos importa mucho", dijo.

Para Espert, el precio de las commodities se mantendrá firme también hasta fines del año próximo.

"Las dos variables que importan, tasas de interés y commodities, son favorables para el país, pero yo creo que la Argentina perdió la gran ganancia que podría haber aprovechado, y eso pasó por su empecinamiento en mantener el default con las empresas de servicios privatizadas y con los acreedores de la deuda", indicó.

El más optimista de todos es Walter Molano, de BCP Securities. "Este es un cambio histórico de variables que se va a prolongar muchos, pero muchos años. Las reglas de juego han cambiado totalmente desde 2001, cuando China se incorporó a la OMC, el flujo de capital aumentó y los precios de las commodities siguen creciendo."

Para Molano, quienes ven nubarrones en el ciclo internacional positivo repiten lo mismo desde 2001. "Hay empresas brasileñas que están captando recursos a treinta años a tasas del 8 o 9 por ciento mientras mejoran su productividad y rentabilidad. ¿Por qué la Argentina no puede hacer lo mismo?".

Sobre la continuidad en el tiempo del alto precio de las materias primas Fernando Navajas, economista jefe de FIEL, opina: "Los ciclos de commodities tienden a ser asimétricos y las expansiones pueden durar tres años o más, pero si recordamos el último boom de la segunda mitad de los 90, elementos nuevos tales como las crisis de los tigres asiáticos lograron revertir rápidamente la situación".

Para los temas que interesan a la Argentina, tasas y precios de materias primas, Navajas opina que no se deben esperar cambios en este año y el próximo. "Un crecimiento acelerado de Asia puede llevar los precios de las commodities aún más arriba".


Qué hay que hacer

Las opciones sobre lo que hay que hacer para aprovechar este buen momento, los analistas son muy creativos. Entre "nada", como propone Walter Molano, de BCP Securities y mejorar sustancialmente la calidad de las políticas y reformas pendientes, que propone Alberto Ades.

Sin duda, cerrar trato con los acreedores internacionales es la prioridad. Y es obvio también que cualquier recuperación llevará años para resolver los problemas de pobreza y marginación que tiene el país.

"Es buen momento para tener cerrado el acuerdo con los acreedores y para cerrar los temas pendientes en la primera mitad del año, así se aprovecha el efecto rebote que estamos teniendo", dice Juan Pablo Nicolini, de la Universidad Torcuato Di Tella.

"La Argentina tiene que cerrar el acuerdo con los acreedores y nada más. Así podrá entrar en una fase nueva de creación que no se ha visto en casi cien años. Crear un fondo anticíclico para prevenir crisis es una buena idea, pero es algo de segundo o tercer orden en importancia", disparó Walter Molano.

Fernando Navajas, de FIEL, opina que se puede crear un fondo anticíclico como una forma de acumular efectivo para superar momentos complicados que, inevitablemente llegarán.

El fondo anticíclico es una opción que tienen algunas economías como las de Hong Kong o Chile, que preserva así su producción de cobre, que representa el 40% de sus exportaciones.
En la Argentina hubo un fondo anticíclico creado por una ley del segundo gobierno de Carlos Menem, pero quedó en los papeles y nunca se puso en funcionamiento.

"No soy optimista sobre la creación de este fondo, aunque sería saludable, porque en vista de los shocks externos que se pueden producir en cualquier momento, tener reaseguros es positivo. Si mañana pasa algo en China o en Brasil, todo cambia", apuntó Navajas.

"El fondo anticíclico es algo que sería bueno tener en cuenta, sobre todo cuando se mira la importancia que tienen las exportaciones de productos primarios como la soja. Es difícil ser pesimista en el corto plazo, pero sin mejorar sustancialmente la calidad de las políticas y reformas pendientes, es difícil ser optimista en el largo plazo. La situación internacional se dará vuelta en algún momento. Y aquí el largo plazo es un año y medio o dos, no más", indicó Alberto Ades.

Para Gustavo Ferro, el economista de la UADE, es prioritario terminar de cerrar los temas pendientes con el sistema financiero para que vuelva a prestar dinero. "Tenemos al Central haciendo política monetaria directa y la situación mejorará cuando se resuelva definitivamente el status patrimonial de la banca".

Los analistas consultados por LA NACION repitieron varias veces que la renegociación de la deuda es fundamental para consolidar el camino de crecimiento.


El más enfático fue José Luis Espert: "Si no mejoran la oferta a los acreedores el acuerdo con el FMI se cae y quedamos aislados del mundo, se trata de una decisión de seguir perteneciendo al mundo o quedar aislados. Y con un 90% de quita no se cierra jamás con los acreedores, y después habrá que ir a pedirle plata a Hugo Chávez o a Fidel Castro".