El país da pena

No sólo al jugador Diego Milito lo insultaron y amenazaron en Italia por la deuda impaga argentina con acreedores privados (más de un millón de personas en el mundo), también les ha pasado a viajeros en el exterior. A un conocido médico le sucedió insólitamente en Hungría en un espectáculo público donde circulaba un micrófono en la platea para dar nombre, edad y nacionalidad. El único argentino no insultado hoy en el exterior es Diego Maradona, los demás todos. Inclusive narran diplomáticos argentinos en el extranjero que no saben qué decir en reuniones y si pueden eludir invitaciones lo hacen. El hecho de que le hayan embargado al país hasta simples galpones militares en Estados Unidos es una vergüenza difícil de explicar.

Además es comprensible. Cualquier argentino se pondría en contra de ecuatorianos, brasileños, rusos, peruanos o ciudadanos de cualquier país que sea el mayor deudor mundial de ahorristas simples en toda la historia financiera mundial que se niegue a pagar más de 10% de la deuda surgida de haber ido a colocar, vía bancos locales de cada país, títulos con respaldo del Estado. Sobre todo si ese país -como hoy la Argentina-está creciendo a 8% en su PBI (en 2003), tiene inflación baja y la imprevista suerte para su gobierno de tener precios y demanda excepcional y para nada habitual del mundo -sobre todo China-para sus principales productos de exportación.

Dentro de la estupidez que caracteriza habitual-mente los comentarios de un diario monopólico como «Clarín» -oficialista por añadidura-, en un artículo reciente se ufanaban de que «no hubiera oposición organizada», que es como decir ¡abajo la democracia!, un pensamiento fascista puro. Aunque no haya comicios cerca hay oposición, en lo ético de Elisa Carrió y en lo técnico de muchas voces. Los únicos periodistas que aún siguen sosteniendo eso de «80% de apoyo popular» a Néstor Kirchner son también del mismo diario oficialista, por caso los del programa de cable «A dos voces». Repiten siempre un cálculo «a ojo» de los encuestadores pagos del kirchnerismo en mayo pasado, que quizá fuera cierto en vísperas de la frustrada segunda vuelta electoral pero no hoy tras 8 meses de gestión. El único índice actualizado le da 66% de aceptación. El índice de confianza del consumidor de la Fundación Mercado da 40,5% y 36% también de confianza entre los ahorristas. Dada la crisis vivida y latente no está mal, pero tampoco es para tirar manteca al techo y que suponga el gobierno que repudiando la deuda gana confianza interna.

Muchos argentinos se avergüenzan de lo que nos está pasando.

Y muchos más creen que estamos gobernados por una alegre estudiantina poco responsable para jugar así el prestigio de la Argentina. Porque desafiar a los 7 países más grandes del mundo… suena como el general Galtieri en 1982, que creyó vencer a la mayor flota naval formada por Inglaterra desde la Segunda Guerra Mundial, con el apoyo de Estados Unidos. Heroica actuación argentina, sobre todo su Fuerza Aérea. Pero seguimos criticando por la valentonada a los militares y la convocatoria a Plaza de Mayo de Galtieri… y resulta que ahora caemos en lo mismo: Plaza de Mayo para una pueblada pro Kirchner y mensaje para comprometer al Congreso al abrir las sesiones el 1 de marzo. Además el que no apoya pelearse con el mundo junto al gobierno y apoyar el default desde el 9 de marzo «no es patriota, no es argentino», según la prensa de la «obsecuencia» debida.

Andar ocultando los bienes externos para que no nos los embarguen por nuestra deuda impaga también es propio de adolescentes cuando está en juego el prestigio de la Nación. Esta ese otro artículo de «Clarín» que le recomendaba al Presidente «crecer pero en secreto para que no se enteren los acreedores» (hasta el ministro de Economía, el inefable Roberto Lavagna, cae en este infantilismo tratando de que los diarios proyecten menos crecimiento para 2004 en boca de expertos para engañar al exterior).


El economista José Espert escribió en Ambito Financiero (el viernes pasado) que, por arriba de lo comprometido con el Fondo Monetario, se logró un ingreso extra del gobierno (por las retenciones al agro en momentos de altos precios internacionales, más el impuesto al cheque) que le permitió subir el gasto público en 17.000 millones de pesos. Se podría haber -expresó- destinado 10.000 millones a cuestiones sociales para no efectuar ningún nuevo ajuste sobre el ya efectuado en el tema salarial -una verdadera audacia de Kirchner-pero por lo menos 7.000 millones de pesos (unos 2.300 millones de dólares) podrían haber ido a pagos externos que nos hubiera mostrado a los argentinos como civilizados, capaces de honrar nuestra deuda y hasta evitar la vergüenza de los embargos. También hubiera evitado que estemos a menos de un mes de caer en default total, incluyendo a los organismos internacionales aparte de los privados (el 9 de marzo vence el pago de 3.100 millones al Fondo Monetario). Desde el gobierno criticaron a economistas como Espert adjudicándole haberse sumado a llevar al país en el pasado a esta deuda. Es una crítica baladí porque más de 50% del descalabro del país lo originó el duhaldismo, aliado hoy del gobierno, a partir de 1997. Además, por edad Espert (42 años,no fue funcionario público) no pudo ser responsable.

Se ignora tanto de Economía en el gobierno que también criticaron a Carlos Melconian y a Rodolfo Santangelo -45 años-, que opinaron (Ambito Financiero del mismo viernes pasado) a favor del gobierno indirectamente: calcularon que el PBI argentino, medido más por el lado minorista (en cuyo índice se incluye «servicios») podría estar más cercano a 400/420.000 millones de pesos que lo que señala el INDEC (371.000 millones).

Si el PBI fuera mayor, como dicen Melconian-Santangelo, 3% que le impuso el Fondo daría una cifra más elevada y tendría por qué el Fondo Monetario exigirle 4% o más.

Pero no discute con técnica el gobierno sino con fanatismo. «No soy caprichoso», declaró el presidente Kirchner al insistir en su 75% (en realidad 90%) de quita de la deuda.