Los primeros pasos del Presidente

El megapaquete antievasión recibió tanto elogios encendidos como críticas punzantes. La desaceleración de la economía y la reconstrucción de todo aquello que arrasó el colapso de la convertibilidad son ahora los temas urgentes. La política exterior despierta algunas dudas.

JORGE AVILA (CEMA)

Del primer mes de la administración de Kirchner, esperaba su énfasis en la necesidad de mantener y fortalecer el superávit fiscal, en vista de sus antecedentes como gobernador de Santa Cruz. Su plan antievasión es necesario, pero no espero grandes resultados. En síntesis, en materia económica no me sorprende nada porque nada ha anunciado, aparte del plan antievasión.

En un plano más general, hay muchas cosas que me sorprenden, sobre todo porque crean problemas donde no los haba. Me refiero a sus decisiones en materia militar y en relación con la Policía Federal.

Estoy de acuerdo con su énfasis en el fortalecimiento del superávit fiscal. Sin embargo, me desconcierta que postergue una acuerdo a tres años con el FMI, el cual abrirá la posibilidad de una buena renegociación de la deuda pública en default y, por ende, del retorno del crédito, y de la producción y el trabajo, como gusta decir el Gobierno.

No estoy de acuerdo con el abrazo a un Mercosur que en el fondo rechaza al ALCA y la creación de una moneda común. Creo que todo esto es una gran pérdida de tiempo; una política adolescente.

La iniciativa económica prioritaria del segundo mes de gestión debe ser firmar un acuerdo de largo plazo con el FMI, la renegociación de la deuda en default y las compensaciones a los bancos. Todo ello apunta al restablecimiento del crédito para que el eslogan de la producción y el trabajo comience a ser una realidad.

El reciente paquete tributario, no es un paquete tributario propiamente dicho; es un plan de lucha contra la evasión, que es algo muy distinto. Ha trascendido que se apuntara a una rebaja de las retenciones y el impuesto al cheque. Está muy bien. Aunque no ser fácil pues deberán conciliarla con un aumento del superávit fiscal, desde un 2,1% del PBI en 2003 a un 3,5% en 2004.


JUAN ALEMANN (Ex secretario de Hacienda)

En el terreno de la economía el presidente Néstor Kircher tomó muy pocas medidas, y el ámbito político lo que sorprende es que se está enemistando con todo el mundo, lo cual tiene sus riesgos.

Me parece muy bien no prorrogar las concesiones viales, sino volver a licitarlas. Esta iniciativa supone dos decisiones: una es terminar con este mal sistema y no manejarlas por el Estado y volver a darlas a la actividad privada.

Lo que critico es que se sigue tirando para adelante un montón de problemas, es decir la suba de tarifas, la doble indemnización y la negociación de la deuda externa.

Creo que la tarea prioritaria es definir un esquema para que el sistema bancario vuelva a funcionar, porque sobre este tema no han hecho nada porque no tienen ni idea sobre lo que se deberá hacer. La otra cosa que hay que hacer algún da es poner en orden la recaudación impositiva pero no con estas medidas raras que lanzaron la semana pasada que no sirven para nada.

El paquete impositivo que lanzó el Gobierno es un espanto y además es ilegal porque no trae más recaudación. Acá siguen cazando en el zoológico, es decir embromando a los que ya está pagando y a los que están fuera los dejan en paz. Puede ser que recauden unos pesos más, pero apenas un poquito.

En el tema impositivo hay dos puntos claves, uno es tener programas informáticos pero manejados en forma privada, es decir tercerizados porque el Estado no los sabe manejar. La otra clave es tercerizar determinados controles y tareas de cobranza, pero con esto no quiero decir que hay que privatizar la AFIP. Hay tareas que la AFIP simplemente no realiza. La gente del Gobierno es estatista y no quiere colaboración privada para nada”.


JOSE MARIA DAGNINO PASTORE (Ex ministro de Economía)

Néstor Kirchner está construyendo una base política y afirmando la autoridad, dos elementos que son muy necesarios, especialmente por la forma en que terminó el último proceso electoral.

En lo económico las novedades son pocas por la continuidad del ministro Roberto Lavagna. No hubo hasta ahora medidas de impacto fuerte, pero si hay en los agentes una actitud de wait and see (esperar y ver), aunque los fundamentos no han cambiado.

La tarea prioritaria en el segundo mes de mandato deberá ser abocarse al tema de renegociar la deuda, pero eso ya se ha anunciado. Lo que espera la gente son mensajes que serenen los ánimos, que consolide la previsibilidad que en cierta medida ha logrado el ministro Lavagna en circunstancias difíciles.

Respecto del paquete de tributario que lanzó el Gobierno creo que principalmente apunta a 12cumplir una promesa de la campaña electoral. El paquete es de administración tributaria y no de legislación tributaria y la Argentina necesita las dos cosas”.


MERCEDES MARCO DEL PONT (Fundación de Investigaciones para el Desarrollo)

Las principales novedades o sorpresas están dadas más en el plano político que económico. Creo que se avanzó correctamente en cuestiones que eran muy importantes para el conjunto de la ciudadanía como el tema de la Suprema Corte, la cúpula militar y la Policía.

En el plano económico lo que advierto es que en realidad hasta ahora en lo que más se ha avanzado es en materia del discurso. Kirchner ha planteado una lógica en materia de política económica totalmente distinta a la predominante en la última década. Esto sucede en varios frentes, no sólo en la negociación con el Fondo Monetario sino también en la revisión integral de las privatización.

Al nuevo gobierno se le plantea una disyuntiva bastante decisiva en cuanto al timing entre políticas y las estrategias de largo plazo y las medidas que se adopten en lo inmediato para evitar que este proceso de recuperación económica que se inició a fines del año pasado no se agote. Uno no puede desconocer que los problemas estructurales de demanda que tiene la economía argentina, que condicionan fuertemente el crecimiento, continúan vigentes. Uno no puede desconocer que la ausencia de crédito que tiene la economía argentina para aprovechar las ventajas que se le abrieron a partir de la devaluación, no se ha resuelto y necesita de políticas explícitas e inmediatas para empezar a dar una respuesta.

Respecto de las prioridades, creo que hay algunas señales que son inquietantes sobre cierta desaceleración de la economía y que responden a esta cuestión de insuficiencia de demanda. Es urgente, entonces, plantear una línea de estrategias inmediatas, en materia de gasto público e inversión pública tendientes a dinamizar la demanda interna.

En cuanto al megapaquete tributario, creo que está muy bien encaminado porque hace hincapié en uno de los problemas fundamentales que tienen las cuentas públicas en la Argentina, que es el elevadísimo nivel de evasión.


FABIO RODRIGUEZ (Fundación Capital)

En su primer mes de gobierno Kirchner dio señales muy fuertes en lo político, que a mi juicio apuntan a construir una base de poder más amplio tratando de lograr un apoyo social cada vez mayor. Esto quiere decir, buscar que los índices de aprobación a la gestión rápidamente empiecen a crecer a partir de hechos bien concretos que casualmente no pasan por lo económico.

Por ejemplo se dieron señales muy fuertes, cuando Kirchner se ocupó de temas que socialmente tienen mucho impacto como son la educación, la ayuda a los sectores más desprotegidos, los cambios en la cúpula militar y la justicia, y una iniciativa política muy fuerte de apostar a un Mercosur robusto, como estrategia de inserción internacional.

Estos fueron solo los primeros pasos y en la última semana tuvimos el primer anuncio de mayor impacto en lo económico: el paquete tributario que lanzó Lavagna. Ese paquete es muy positivo e implica un plan de ataque muy novedoso y frontal a la evasión que también da una señal de que el mejoramiento de las cuentas públicas se va a buscar por el lado de los ingresos. Es decir, no se recurre a impuestazos ni a ajustes recesivos como sucedió en experiencias pasadas.


JOSE LUIS ESPERT (Espert & Asociados)

Del primer mes de gestión del presidente Kirchner me sorprendió gratamente su compromiso con el equilibrio de las cuentas públicas. Eso es un cambio importante respecto no sólo de la ideología de nuestra centroizquierda de los últimos 30 años sino también de nuestro centroderecha. Es importante que la centroizquierda admita que sin el equilibrio de las cuentas públicas no se puede arreglar nada.

Lo que me parece bien es que se descabece la cúpula del PAMI. Estamos tan enfermos en esta sociedad que ni siquiera nos damos cuenta de las cosas que se discuten. A la gestión de Kirchner en términos políticos le criticara que bajo la apariencia de un cambio grande, se mantienen los vicios de siempre de nuestra clase política: que es arrasar con todo lo que haya establecido el gobierno anterior y poner lo que uno quiere.

No estoy de acuerdo con la manera en la cual se echó a la cúpula de las Fuerzas Armadas y la forma en que se intenta arrasar con la Corte Suprema. Tampoco comparto la manera en que se expulsó al titular del Indec porque publicaba datos de pobreza que no le gustaban al ministro Roberto Lavagna. Estas medidas me hacen ver que tenemos patologías no demasiado diferentes de las que hemos visto en la historia reciente.

Le critico a Kirchner que pretenda que comerciando con un conjunto de pases pobres como es el Mercosur, la Argentina algún da pueda ser un país rico, porque eso es un error muy grave. Es técnicamente imposible ser rico comerciando con pobres.

La tarea prioritaria que debe realizar Kirchner en el segundo mes de gobierno definitivamente es cerrar un acuerdo de largo plazo con el Fondo Monetario Internacional.
Si me concentro en el árbol llamado la reforma impositiva para luchar contra la evasión, estoy de acuerdo sólo con algunos contenidos del paquete tributario que lanzó el Gobierno. Pero mirando el bosque el Gobierno se equivoca, porque en lugar de estar consumiendo tiempo en una reforma para perseguir evasores, deberá reconstruir aquello que se destruyo en los últimos tres años y que impide el crecimiento sostenido y el acuerdo rápido con el FMI: el sistema bancario, las empresas privatizadas y la negociación de la deuda.

Si la evasión impositiva estuviera concentrada en tres o cuatro personas y de fácil identificación, los meten presos y listo. Pero la evasión impositiva en la Argentina, es utilizada por gran parte de la clase media empobrecida para sobrevivir. Luchar contra la evasión en serio le va a traer al Gobierno un dolor de cabeza tremendo.

Es una pérdida de tiempo haber invertido tanta energía en anunciar el paquete antievasión. Yo hubiera dedicado ese tiempo en terminar de diseñar un nuevo marco para las empresas privatizadas, haber ido mucho más rápido en la negociación de la deuda y compensar a los bancos y obligarles a aportar capital.