A los gurúes se les rompió la bola de cristal

Son siempre pocos y este año llegaron demasiado tarde.
Lo cierto es que el puñado de gurúes que vive de trazar escenarios sobre la Argentina acumula una inmensa cantidad de desaciertos.
Algunos se jactan de haber previsto la crisis en toda su profundidad, aunque en los archivos hay otras evidencias.
Pero ¿se los puede culpar? Miguel Angel Broda admite que sus proyecciones de enero del 2001 quedaron aplastadas por las malas noticias. En aquel momento, Broda había previsto para el año un crecimiento "amarrete de 2%" y una fuga de capitales de 2.000 millones. "Estábamos en pleno megacanje", justificó a Clarín.

Desde entonces hubo una verdadera catástrofe: el PBI caerá 3,5% y se fugaron depósitos por 18.000 millones de dólares.
Hace dos años Carlos Melconian, otro oráculo de bancos y empresas, descubrió que era más útil andar por la vida sin traducir los diagnósticos a números concretos. "Cómo voy a hacer proyecciones sobre el PBI del año que viene si lo que les interesa saber a mis clientes es si van a pagar las letras de tesorería", confesó.

Orlando Ferreres, en cambio, no deja de atender llamados de nerviosos bancos de inversión que indagan sobre la marcha de la actividad.

Mala puntería

Este consultor había imaginado un crecimiento del 0,8% para este año en el cuadro más pesimista. Claro que en materia de mala puntería el propio Gobierno se llevó los laureles. El ahora ex ministro José Luis Machinea colocó en el Presupuesto 2001 una pauta de crecimiento del 3%.
En este campo hay quienes se juegan siempre a que todo va a salir mal, como José Luis Espert: "Así, tiene más chance de acertar, porque si después erró puede argumentar: qué suerte, la situación mejoró", bromearon en su propio estudio.

Hay otro grupo de socios silenciosos, como llaman en las compañías a los analistas de fuste. Son Ricardo Arriazu, Javier González Fraga, Mario Vicens y Pedro Lacoste.
Cada uno con su boutique, evita arriesgar sus pálpitos en público. De ellos, Lacoste fue el que tuvo los peores presagios y anticipó una implosión si el Gobierno seguía con su política de ajuste en ajuste. Fue en marzo, apenas asumido Ricardo López Murphy.

El negocio de los gurúes floreció en los 90, cuando todo era más fácil. No solo asesoraban puertas adentro a las empresas, también se lucían en concurridísimos seminarios.
Estos eventos se convirtieron en una industria que creció al ritmo del 5% anual. Pero cuando las cosas comenzaron a flaquear, ese rubro se desarmó.
HSM, la líder que organizaba Expomanagement se mudó a España y la muestra, plagada de estrellas internacionales, ya no se hará en la Argentina.

Para el 2002, Broda prevé una caída de 4% del PBI y Ferreres, una baja del 2%, en el mejor de los casos.
Ojalá que la bola de cristal haya fallado de nuevo. Si no, volveremos a sufrir en otro año perdido.