Economistas argentinos estiman que lo peor de la crisis está por venir

La crisis argentina puede agudizarse todavía mas. Así de tajantes son los economistas trasandinos a la hora de hablar del futuro de la complicada situación político-financiera por la que atraviesa el vecino país. Y es que como explican los expertos, antes de que Argentina vuelva a tomar el camino de la reactivación, el país seguirá hasta tocar fondo.

"Antes de que la Argentina vuelva a tomar la buena senda, el país seguirá cayendo (…) Pasará por una crisis mucho más profunda desde el punto de vista económico, político y social, que la que tenemos hoy, porque hemos dejado avanzar demasiado la enfermedad", sentenció José Luis Espert, economista y consultor privado de Espert y Asociados.
Para el experto el 2002 habrá una fuerte crisis social, política y económica y que será aún más crítica que la que hoy existe. "La verdad es triste, pero es cierta. Y la verdad es que Argentina tendrá una crisis 2002 peor que la vista el 2001", agregó.

Proyectó que el principio del fin de la crisis comenzara con el término del sistema de convertibilidad, que ha atado al peso argentino con el dólar estadounidense por más de 10 años.
"Luego que finalice la convertibilidad, que lo hará como un estrepitoso fracaso, las políticas económicas a aplicar en Argentina probablemente serán suicidas. (…) Recién, después de ello, que traerá un mayor déficit fiscal, más emisión de moneda y un cierre aún más intenso de la economía, se darán las condiciones necesarias para volver a tomar la buena senda", apuntó.

En la misma línea, Martín Krause, economista y vicerrector de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade), sostiene que el escenario más seguro será el de una caída más dramática del producto, el aumento del desempleo, el default o cesación de pagos, y nuevos y mayores problemas sociales. Pese a lo mal que se encuentra Argentina, el analista dijo que "la situación incluso puede empeorar", si las medidas que constantemente se anuncian para el país no tienen un efecto positivo y no se restaura la confianza dentro y fuera del país.
"Uno de los primeros problemas se daría con una caída mayor del producto, que echaría por tierra las esperanzas de los inversionistas privados de ese país de reactivar la economía.

Así también, se vería un alza del desempleo, la que traería consigo un mayor descontento social", advirtió.

El camino chileno

Pero en medio de una fuerte crisis por la que atraviesa la nación transandina, los entendidos argentinos ya comienzan a comparar su delicada situación con la chilena y los diferentes caminos tomados por ambas economías hace ya más de 20 años.
"Chile y Argentina en la década de los ’80 tomaron estrategias totalmente diferentes (…) El porqué de esto, es porque la elite gobernante chilena es una de primera categoría, mientras que la de Argentina es vergonzosa (…) Creo que esa diferencia es la que definió la política económica bien pensada para el país, en el caso de Chile, y una política económica de capitalismo de rapiña, en el caso de Argentina", dijo Espert.

Para Krause, en tanto, "una política pública austera y consenso entre los distintos actores del país, como el caso chileno, es el camino que debiera seguir Argentina para salir de la crisis".
En el mismo sentido, Carlos Pérez, director ejecutivo de Fundación Capital, indicó que "la Argentina en la década pasada, principalmente en al época de bonanza económica, no siguió los consejos básicos de guardar en la época de vacas gordas para cuando se llegue a la de vacas flacas, como sí lo hizo Chile (…) Argentina debiera ver lo que hizo Chile para tratar de salir de la crisis".

Una Historia de tiras y aflojas

El 18 de diciembre del 2000 el Fondo Monetario Internacional (FMI) autorizó una ayuda financiera para Argentina por más de US$ 40 mil millones. Ese día, se comenzó a escribir una historia de tiras y aflojas que perdura hasta la actualidad.
Y es que el vecino país en su afán por lograr la ayuda crediticio externa se comprometió a una serie de esfuerzos económicos, entre los que destacó un fuerte ajuste fiscal, destinado a lograr un déficit anual en los gastos de US$ 6.500 millones, objetivo que el ministro de Economía, Domingo Cavallo, no logró.

En este escenario, es que en marzo de este año Argentina presentó un nuevo plan de rehabilitación económica, que incluyó un impuesto a las transacciones financieras, oferta que fue aceptada por el FMI. Sin embargo, Cavallo, al poco andar, en abril, debió anunciar la renegociación de las metas de déficit fiscal con el FMI. Viéndose en tal complicación, es que Argentina anunció un megacanje de títulos de deuda por US$ 29.477 millones, operación que tuvo éxito, lo que le dio al vecino país un respiro y una ampliación en US$ 8.000 millones en la línea de crédito que el organismo mantenía con la nación.

Luego, en noviembre y viéndose acorralada por nuevos y fuertes vencimientos en su deuda externa, el gobierno trasandino lanzó una nueva reestructuración voluntaria de deuda. En el mismo mes, Cavallo admitió que el país no logró cumplir con al meta de déficit fiscal de US$ 6.500 millones pactada con el FMI. Resultado: el organismo le niega el desembolso por US$ 1.264 millones, por lo que debe nuevamente renegociar.

Bolsa argentina sufre fuerte caída en medio de nuevas medidas

En medio de una semana decisiva para la economía argentina, el principal indicador de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el Merval, cayó ayer en un 7,58%, debido a la toma de ganancias tras los fuertes incrementos registrados durante la semana pasada.
El mercado también se movió a la expectativa de las medidas económicas decretadas por el gobierno de Fernando de la Rúa, al retroceder hasta los 235,12 puntos, luego de acumular un avance de casi el 30% en un momento de la semana anterior. El ministro de Economía de argentina, Domingo Cavallo, anunció el recorte de beneficios impositivos a empresas para achicar la brecha fiscal y cumplir con el Fondo Monetario Internacional. "Primó cierto desconcierto entre los inversores. Además, era previsible una toma de ganancias luego de un comportamiento semanal alcista" como el que se tuvo, Jorge Menéndez de Menéndez y Compañía Sociedad de Bolsa.

A su llegada desde Washington, Cavallo anunció estar dispuesto a suspender o eliminar exenciones impositivas por unos US$ 4.500 millones, que el gobierno puso en vigor en mayo a fin de mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas, perjudicadas por la sobrevaluación del peso, atado al dólar por el sistema cambiario de convertibilidad.
La eliminación de las exenciones, que hasta ahora eran exhibidas por el gobierno como el eje de sus esfuerzos contra la recesión, procura cerrar la brecha fiscal en el presupuesto para 2002 y ayudar al objetivo de lograr el déficit cero en las cuentas del Estado.
Sin embargo, en el mundo empresarial no fue buena la recepción a estas medidas. Manuel Cabanellas, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), comentó el lunes que "es lamentable que se pongan impuestos, se saquen impuestos, no somos creíbles, no somos serios".

Insistió en la necesidad de mantener medidas de reactivación ”para poder crecer y salir de la recesión".
Otro dirigente empresarial, Ignacio de Mendiguren, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), calificó de "muy mala señal" la eliminación de los programas de competitividad.
"Vemos con preocupación que el gobierno trabajó para evitar una corrida bancaria, pero no se hace nada para evitar una corrida de los industriales o de los empresarios", expresó.