Sin cambios será peor

(José Luis Espert dialoga con este diario y da su explicación sobre las duras medidas que deberían adoptarse para que sólo en el mediano plazo se supere la actual crisis. Según su visión, ninguna de las que expone figuran en el "Nuevo Plan" de Domingo Cavallo.)

PERIODISTA: ¿Cómo llegamos a un riesgo-país de aproximadamente 3.000 puntos?

J.L.E: Luego del daño que se le hizo a la convertibilidad, y con los consensos absurdos que se escuchan sobre lo que hay que hacer, esta convertibilidad sólo puede generar de ahora en más problemas adicionales. En el corto plazo, en dos o tres meses, por culpa de lo que se hizo, si no hay cambios sólo puede esperarse estar aún peor.

P.: ¿Cómo se podría estar aún peor?

J.L.E.: Primero, el Presidente dijo que el Estado se va a poner al frente de la reactivación. Yo le pregunto, no sabe que el gasto público pasó, sin intereses, de 40.000 a 80.000 millones de dó-lares en la última década. Segundo, la UIA pide que cerremos la economía. ¿No se acuerda la UIA que la Argentina vivió siempre con una economía cerrada? Tercero, hay que emitir una tercera moneda para reactivar. ¿No hemos visto en el pasado las consecuencias de emitir con tipo de cambio fijo y sin respaldo? Cuarto, hay que gravar con impuestos a los ricos para redistribuir a favor de los pobres. ¿Acaso no sabemos que con capitales móviles los impuestos siempre los pagan los pobres?

P.: ¿Hay una salida en el mediano plazo que pueda evitar una profundización de la crisis en el corto?

J.L.E.: Sí. Creo que la Argentina debe ir hacia un capitalismo verdaderamente competitivo, con equilibrio fiscal, apertura total de la economía y no sólo para importar bienes de capital sino también de consumo, y un tipo de cambio realista.

P.: ¿El "Nuevo Plan" de Domingo Cavallo ayuda en algo a salir de la crisis?

J.L.E.: Sin duda nos lleva a algo de lo que nos vamos a arrepentir, que es que la Argentina va a un default desordenado y no va a tener más equilibrio fiscal. Aun después del supuesto déficit cero y aun después del canje de deuda, el déficit fiscal es igual que antes del déficit cero y antes del canje de deuda. Esto es porque la baja de gastos del déficit cero solamente alcanzó para compensar la caída en la recaudación y, en el mejor de los casos, si Cavallo consiguiera reprogramar toda la deuda pública, ya dijo que ese ahorro se lo gasta bajando impuestos con los planes de competitividad y aumentando el gasto primario con el plan hídrico.