Aquí se ha instalado el discurso del disparate

E1 economista José Luis Espert cuenta con el orgullo agridulce de haber acertado los pronósticos más pesimistas en lo que se refiere a política económica nacional. Desde el fracaso del blindaje financiero y el megacanje, hasta la presente proximidad del default, todo fue anticipado por su consultora, Espert y Asociados.

¿Visionario? No, analista. Conocedor de las reacciones del mercado y de las jugadas desesperadas de la fauna política, Espert siempre fue crítico de las medidas populistas y demagógicas que anunciaban la pronta recuperación sobre la base de mayor gasto público.

En diálogo con Ámbito del Comercio Exterior, el economista aseguró que "en la Argentina se ha instalado el discurso del disparate que va a llevar a nuestro país a una situación mucho más problemática que ésta".
Ahora que nadie nos presta para financiar el déficit, al gobierno se le ocurrió una idea ‘brillante’: que se va gastar más en aumentos como los planes de competitividad que cuestan unos 750 millones de dólares anuales, la baja de los impuestos al trabajo nos cuesta 1.000 millones de dólares, en 2003 el pago a cuenta de las contribuciones de IVA costará 5.000 millones de dólares. Entonces, el financiamiento se va a hacer con las terceras monedas: LECOP, Patacón, Cecacor.

Además, cerramos la economía. Esto es volver a la época de las cavernas, cuando la Argentina tenía una economía cerrada y no competía con nadie. Es un modelo que no nos va a sacar del deterioro".
En su opinión, el gobierno recurrirá a los ganadores del modelo para generar una redistribución que poco servirá a la economía real. "Equivocadamente nos agarramos del sistema bancario y las AFJP para darles a los productores. No me parece que éste sea un modelo razonable. Porque en los bancos están los depósitos de la gente. Con este canje, si los bancos lo aceptan, pasan a tener rentabilidad nula. Hay que ser responsable", explicó.

Asimismo, opino que de acuerdo con las medidas que intenta implementar el gobierno, no parece cercana la posibilidad de devaluación o dolarización. Al menos mientras Domingo Cavallo ocupe el Ministerio de Economía. Sin embargo, esto retrasaría la recuperación.
"Del modelo de los últimos 10 años hay dos consecuencias lógicas que se van a dar por, la fuerza de gravedad: una es el default, por darle a la maquinita del gasto público. La otra es la corrección de precios relativos, que hay dos maneras de hacerlo. El gobierno ha planteado la manera prehistórica que es cerrar la economía. Por el contrario, la Argentina necesita mucha más apertura. Pero como tenemos atraso cambiario y es absurdo abrir así la economía, hay que devaluar. Eso implica muchos costos en el corto plazo, pero por lo menos le da una perspectiva de salida al país. Volver a los ’80 no nos lleva a ningún lado", razonó Espert.

Propuesta A pesar de este sombrío rama, Espert afirma que existe una alternativa, pero se encarga de aclarar a quien quiera oírlo que ya no existirán soluciones indoloras para el estancamiento argentino. "Yo creo que hay otro modelo: profundizar la crisis en el corto plazo, para ser bien honesto, pero que nos da la perspectiva de un país distinto -argumentó-.

Yo creo que el modelo nuevo que nos saque de esta situación es un capitalismo competitivo auténtico. Salir de este capitalismo prebendario, corrupto, corporativo y demagógico. Tenemos que ir a una economía verdadera en la que vivamos de lo que producimos para exportar. Para eso se necesita una apertura irrestricta de la economía, que se importe todo a un arancel de cero por ciento. Y claramente hay que devaluar".

El economista considera que, si bien una devaluación y una apertura irrestricta generaría una crisis social importante, brindaría en el largo plazo la solución más firme a la economía argentina. Algo similar a lo que sucedió con algunos países asiáticos. En este sentido, los pilares básicos de un plan Espert para salvar la economía serían tanto o más antipáticos que los del presentado este año por Ricardo López Murphy: disciplina fiscal, cero por ciento de arancel para importaciones y devaluación.
"Después, hay otras reformas que hacer. La idea es insertar a la economía argentina en el mundo como se debe: abierta para que se pueda producir para exportar.

Lamentablemente, la gente está subestimando la gravedad del problema. Acá ni con 50 por ciento de baja del costo de la política solucionarnos el conflicto. Independientemente de lo que hagamos, vamos a pasar por momentos peores. Ahora hay cosas que se pueden hacer para darnos un futuro. Pero con cierre de la economía y la emisión de reiteradas monedas, esto no va a funcionar", sostuvo.

En una revisión de la política económica argentina, Espert aclara que el tipo de salida que estudia el gobierno ya se ha empleado antes: "Hace 70 años en la Argentina que agarramos a los ganadores del plan que fracasé, los reventamos y redistribuimos ingresos. Hoy hay dos grandes ganadores del modelo que fracasó con este default: los bancos y las AFJP; a las privatizadas no las tocan porque pertenecen supuestamente a la patria productiva. Entonces vamos a darle a la patria productiva que perdió durante las dos últimas décadas".

Sin embargo, esta jugada genera default. Según Espert, esto sucede porque "Cavallo y Liendo han dicho que para los bancos y las AFJP que se aplique se genera una pérdida de capital.
La Argentina ya esté en default oficialmente porque las calificadoras de riesgo así nos han puesto. Lo que todavía no nos ocurre es un default desordenado, pero conceptualmente no podemos afrontar nuestros compromisos" De este modo, la Cesación de pagos está a la vuelta de la es- quina. Y la solución no parece sencilla.
"Me encantaría decir que con "buena onda- vamos a poder salir de esto, pero no es verdad", ironizó el economista.