Será difícil el déficit cero a fin de año

Dado que hemos decidido ir a déficit cero porque estamos "contra las cuerdas" y no porque exista la convicción de que el déficit fiscal es malo en sí mismo, aún si logramos evitar el caos de la cesación de pagos en el corto plazo, de todas maneras padeceremos como locos por culpa del terrible daño fiscal que se hizo durante una década entera.

Veamos las frases que se han escuchado últimamente de nuestra clase dirigente".

1) "Hemos perdido el crédito externo y el interno tiene un costo usurario, así que tenemos que ajustar en serio". Esta frase ha sido pronunciada por casi todos los funcionarios políticos y legisladores en los últimos días. Lo que espanta es el desparpajo con que lo dicen. Es increíble cómo no se les cae la cara de vergüenza a quienes la pronuncian ¿No hicieron nada ellos desde el poder para que Argentina terminara siendo repudiada en el mercado de capitales? ¿Sólo es obra de los que estuvieron antes que ellos manejando los destinos del país? ¿O habrá "marcianos" que decidieron conspirar contra nosotros? La realidad es que los que se fueron, incluyendo a Cavallo con un papel "descollante" en la primera presidencia de Menem, armaron la bomba atómica del déficit fiscal y los que vinieron desde fines de 1999 no son justamente un escuadrón especial altamente sofisticado sino que parecen los Bomberos de Villa Sacachispas. No pegan una y cuando la descubren llegan tarde como ahora con el déficit fiscal cero.

2) "El problema fiscal que tenemos es por culpa del aumento del gasto público entre 1996 y 1999 fruto de la pelea interna entre Menem y Duhalde por la presidencia de 1999". Esto es Cavallo dixit. Es cierto que el gasto público aumentó $8.000 millones entre 1996 y 1999. Lo que Cavallo no dice porque siempre habla de medias verdades o directamente mentiras, es que durante su gestión entre 1991 y 1996 el aumento fue de $30.000 millones y ahí él mismo sembró el "pus" del déficit fiscal que hoy nos está matando.

3) "La culpa del déficit fiscal es la privatización del sistema previsional". Los que sostienen esto o tienen mala fe o son ignorantes. La recaudación de impuestos en la última década creció $40.000 millones (100%), con una recaudación previsional que se duplicó respecto del primer trimestre de 1991 a pesar de que el Estado, desde fines de 1994, pierde recursos a manos de las AFJP. El verdadero problema es que el gasto público sin intereses también creció $40.000 millones (120%). Por lo tanto, tenemos un fisco con un resultado igual al del primer trimestre de 1991 cuando el país estaba en el medio de un caos y es obvio que ya estamos casi en el medio de un nuevo tipo de caos en el 2001.

Blanqueo

Pero hay un punto conceptual fundamental aquí que es superior a lo nombrado antes. Lo que hizo la reforma previsional fue blanquear (parcialmente) una deuda implícita del sistema estatal. Si bien es cierto que el sistema estatal perdió recaudación desde fines de 1994, también dejó de generar una deuda implícita con los aportantes que se traspasaron al sistema privado. Tratándose de aportes previsionales que generan un compromiso de gasto hacia delante, no se puede interpretar los cambios en la recaudación de una manera parcial, como si se tratara de impuestos comunes (que no generan un gasto futuro). Con el traspaso a las AFJP el Estado aumentó su deuda explícita pero redujo su deuda implícita.

4) "Los que evaden serán tratados como criminales de la peor especie". Esta "brillante" frase ya había sido acuñada por el ex Presidente Menem y apareció repetida muchas veces por el Presidente De la Rúa desde que el Gobierno decidió ir a déficit cero. Nuevamente, aquí se repite el ocultamiento de la verdad consistente en que el Estado y el país no están quebrados por culpa de los evasores sino por culpa de los que vendieron todas las empresas públicas y endeudaron al país hasta el cuello para financiar aumentos insostenibles de los salarios de los empleados públicos, las jubilaciones y transferencias al sector privado más que sospechosas por un total de $40.000 millones en los últimos 10 años.

Entonces, si el que evade es un "criminal de la peor especie" ¿qué son aquellos a los cuales alimentamos con los impuestazos que pagamos y que encima fundieron al Estado, al país y hacen que nuestros jóvenes consideren más atractivo emigrar que transformarse en faquires viviendo en Argentina? A la evasión hay que eliminarla. Pero no para darle de comer a los políticos que nos han dejado como estamos hoy, en crisis, recesión, depresión, desempleo récord y con nulas esperanzas de que la pesadilla termine pronto, sino porque es una distorsión intolerable entre el trabajador o empresario eficiente que por estar totalmente blanqueado, se funde a manos del ineficiente que no paga impuestos al estar totalmente en negro.

5) "La baja de salarios y jubilaciones será transitoria". Mentira. Con un ajuste del 13% podremos "safar" julio (diciendo que el exceso de déficit que tendremos por encima de 0 es por culpa del aguinaldo), agosto y setiembre, en el mejor de los casos y con mucho viento a favor. Pero de lo que el Gobierno se ha cuidado mucho es en no decirles a los empleados públicos, jubilados y proveedores que el recorte que tendrán que sufrir cerca de la Navidad es tan grande que a lo mejor no pueden cobrar ni un peso de lo que les corresponde. Así que si el Gobierno quiere mantener el déficit 0 a rajatabla después de las elecciones afectando sólo el gasto primario, tendrá enseñarles a comer por ósmosis a quienes tiene que pagarles efectivo como se puede ver en el cuadro adjunto con la baja de gasto primario que hay que hacer para lograr el déficit cero.

6) "Tenemos que ir a déficit cero para que el sector privado tenga crédito y crezca el consumo y la inversión". Acá podemos estar cometiendo un error garrafal si pensamos que solamente es malo financiar con crédito externo salarios y jubilaciones del sector público. La incoherencia de la convertibilidad es haber financiado externamente aumentos de consumo (gasto público) e inversión doméstica privada en no transables. Aunque no hubiéramos tenido el aumento del gasto público que tuvimos, si todo hubiera sido consumo privado también tendríamos un problema enorme porque seguiría la incoherencia de aumentar deuda externa para financiar cosas que no generan la capacidad de repago para atender deuda externa.