Este plan se va al demonio

En diálogo con N&E, el economista José Luis Espert realizó un severo análisis de la situación del país con la dureza que lo caracteriza y pronosticó que las probabilidades de devaluar son "altas" si se analizan los números de la economía.

-¿Cuál es su visión de la situación fiscal de la Argentina?

– Es algo difícil hablar mucho más de lo que vengo diciendo del tema fiscal hace cinco años. El gasto público nunca debería haber crecido lo que creció, especialmente entre el ’95 y el ’96, cuando creció 29.000 millones de dólares, y entre el ’96 y ’99, aumentó otros 8.000 millones.
En el ’99 pedí a gritos una baja muy fuerte del gasto, entonces el riesgo país todavía era de 700 puntos. Mi insistencia en esto era porque, si dejábamos pasar el momento adecuado para hacer una corrección fiscal importante, en algún momento, no se podría hacer o, aunque se hiciera, iba a ser irrelevante en términos macroeconómicos.

-¿Cuál es la viabilidad de la propuesta de déficit cero?

– Para que una política económica tenga éxito se necesita coherencia técnica, apoyo político y, además, que esa política se aplique en el momento adecuado. Estas tres cosas se tienen que dar simultáneamente juntas, si algunas de las tres falla, la política económica fracasa.
Y acá lo único que se hizo desde el arribo de Cavallo son pavadas de política económica desde el punto de vista técnico. Cavallo empezó diciendo que con su sola presencia reactivaba, siguió con los de Competitividad, le metió mano a las reservas del Banco Central, alteró la manera de constituir los encajes, salió con la nueva Convertibilidad y la remató con el factor de empalme. Los disparates fueron unos atrás de otros, mientras el riesgo país pasaba de 600 a 1.600 puntos.
Cuando el ministro descubrió que el sol existía y decidió ir a déficit fiscal cero, aparecieron problemas en los otros dos condicionantes, esto es, en el apoyo político y el momento en el cual se aplican las medidas. Es decir que algo técnicamente coherente hoy no goza de demasiado apoyo político porque hay un problema de legitimidad.

-¿Porqué se llegó a esta situación?

– Porque la Alianza llegó al poder desconociendo el problema fiscal que era el único que se debía atacar en el corto plazo y prometiendo estupideces de un crecimiento rápido y fácil. Ahora, la falta de apoyo político tiene que ver un poco con esto: una persona que llegó prometiendo crecimiento rápido y fácil sin esfuerzo y sin dolor, se encuentra con la dificultad de conseguir apoyo para algo que es técnicamente sensato pero políticamente inaceptable. Hoy se les ocurre ir a déficit cero cuando Argentina va a tener salida de capitales.
Es como empezar a jugar al tenis a los 70 años y pretender ser Sampras. Por primera vez en una década de Convertibilidad, vamos a tener una cuenta de capital negativa. Y en un contexto en donde usted tiene salida de capitales y al mismo tiempo aprieta en nivel doméstico con impuestazos o con bajas de gasto público, inexorablemente la economía tiene que caer más de lo que está cayendo.

-¿Cuál ha sido la responsabilidad de la clase política en este crisis?

– En general, a los políticos hay que hacerles hacer un curso de principios de economía básica. Tendrían que tener un poco de sentido común y amor por el país. Para cualquier persona es claro que nadie puede vivir endeudado y tiene que arreglarse con lo que gana. ¿Por qué, entonces, lo que es válido para la gente, no es valido para un país?. Eso es lo que no entienden los políticos. ¿Cómo pueden decir que les importa el país y la gente cuando quieran hacer creer que la Argentina puede endeudarse todos los años en diez mil millones de dólares?

-¿Quién ganará en la pula entre los sectores de la Alianza más proclives a los mercados y la fracción progresista liderada por Alfonsín?

– Yo veo con preocupación una tendencia de izquierda en la Argentina. Hoy, lamentablemente, el consenso equivocado es que estos problemas son provocados por el liberalismo y el capitalismo salvaje. Este plan se va al demonio de la mano de la ortodoxia y como colofón hay un ajuste del gasto público. Existe la probabilidad de que tengamos un giro a la izquierda y que, transitoriamente, triunfen los Moreau, los Alfonsín o los Duhalde con sus ideas y eso va ha llevar a un deterioro aún mayor todavía.

-¿Cuál ha sido el aporte de los economistas para encontrar soluciones?

– Un economista para lo único que le tiene que servir a la sociedad es para hacer predicciones económicas, y en función de eso, ser evaluado si es bueno o malo, no estamos en la sociedad para generar buena o mala onda. Y acá hay algunos que son unos guitarreros bárbaros.
Además, la inescrupulosa clase política nos quiere hacer creer que estamos así por culpa de los ricos que se llenaron los bolsillos y, en realidad, estamos así porque la clase política que tenemos se gastó los 40.000 millones de más de recaudación que se recaudan hoy respecto de la que se recaudaba del inicio de la Convertibilidad.
El sector privado eficiente, que incluye a los ricos, clase media y clase baja, ha pagado 40.000 millones de más de impuestos en los últimos diez años. Ahora, nos pretenden hacer creer que en esta situación de emergencia los ricos tienen que hacer un aporte. ¿Qué locura es esta? El Estado se fundió no porque los ricos se llevaron la plata sino porque el grueso de la plata que puso el sector privado eficiente, que incluye a los ricos, la clase media y la clase baja, a través de salarios y jubilaciones, fue a parar a la otra parte del sector privado que es ineficiente.
Lo terrible es que se dio plata que ahora no se puede pagar y que además es muy difícil de bajar.

-¿En este escenario persiste la posibilidad de devaluar?

– Obviamente en una situación de total descontrol fiscal, sin financiamiento externo, con problemas políticos y con problemas sociales, la probabilidad de devaluar en un país es alta. Que no se engañe más a la gente de manera descarada desde la política, la economía y desde los intelectuales diciendo que de acá se sale fácil con algún toquecito administrativo y sacado un par de ñoquis del Estado porque de esta situación sin parir no salimos. La Argentina ha vivido los últimos diez años de prestado, ha usado a la globalización como un gran prestamista y no como un mercado al cual venderte sus productos. La apertura tiene que ser total, y solamente para eso, usted tiene que devaluar porque es incoherente abrir la economía con un tipo de cambio atrasado y, además, tiene que tener déficit fiscal cero.

Estas tres cosas son la que deciden un auténtico capitalismo competitivo que le sirve a la gente y no este capitalismo corporativo demagógico y populista basado en endeudamiento externo, atraso cambiario y poca apertura de la economía.

-¿Argentina debe pagar la deuda?

– Lo que hay que preguntarse es si Argentina puede pagar la deuda, no si debe pagarla y en este modelo que tenernos, basado en el endeudamiento, atraso cambiario y una apertura trucha como lo es el Mercosur, Argentina no puede pagar la deuda. La salida responsable es hacer un cambio de modelo que traiga como consecuencia, no como un objetivo en si mismo, la devaluación y una reprogramación de la deuda.
El deterioro que se viene es grande, podemos terminar en una situación de caos en cuanto usted se va a quedar sin reservas y cuando usted no tiene reservas para defender un tipo de cambio razonable, el tipo de cambio es cualquiera.
Filosófica e ideológicamente creo en el déficit cero, apertura total de la economía y tipo de cambio alto, un modelo que nunca se aplicó en el país.