Los economistas dicen que no es tiempo de repactar la deuda

Diversos economistas argentinos expresaron su disenso con los colegas norteamericanos y ante la consulta de este diario desaconsejaron que el Gobierno encare la reestructuración de
a deuda, y en algunos casos se mostraron contados en que esa medida no será necesaria por el momento, aunque hay quienes creen que será inevitable si no hay mejoras en las condiciones macroeconómicas en el país, en particular en el flanco fiscal.

"La Argentina tiene que hacer todo lo posible para no reprogramar su deuda, ya que implicaría una serie de heridas en el sistema, imposibles de solucionar", aseguró Norberto Sosa, de Raymond James.
"No hay posibilidad de hacerlo y no es conveniente. Estos tipos (Calomiris y Dornbush) hacen un análisis al vacío.
En una salida de este tipo, los costos para la Argentina serían enormes y no son comparables con los que genera seguir actuando dentro de las reglas de juego", opinó Gustavo Cañonero, del Deustche Bank. "Los grandes tenedores de la deuda son locales por lo que una medida de este tipo afectará a todos los agentes de la sociedad y generará una sequía de capital enorme que traerá serios problemas a las empresas privadas", explicó.

"Uno habla de reestructurar la deuda cuando no tiene otra salida y el Gobierno tiene muchas alternativas", aseguró Gonzalo Rodríguez, del Scotiabank Quilmes. "Los bonos que han salido en los últimos días y que el Gobierno negoció con los bancos muestran que la caja está bien. El Gobierno va a honrar su deuda y hablar de este tema ahora es un poco extremo", afirmó.
No es la visión de José Luis Espert, que se definió como "la versión local de Calomiris". El economista, si bien aclaró que una reestructuración de la deuda no es algo positivo, aseguro que "desde el punto de vista del sector real, es muy probable que la argentina termine reestructurando su deuda o devaluando", dos opciones que a su entender "son casi lo mismo".
Para Espert, la solución alternativa sólo pasa por un recorte de $20.000 millones de gasto público.

"Fue sólo un análisis de un economista y no es coherente que se siga hablando de este tema", insiste Rodríguez, que opina que parte del aumento del riesgo país de estos días se debió tanto a esta circunstancia como al anuncio de la canasta de monedas que calificó como "poco oportuno".
Con respecto al aumento del riesgo país, Cañonero explicó que "la jornada del miércoles fue particular, ya que el Gobierno terminó emitiendo por encima de lo que el mercado esperaba, lo que creó un falso panorama de desconfianza externa".
"Es verdad que los inversores extranjeros todavía tienen dudas, pero la reacción del riesgo país no se debió a que la gente esté jugando en contra, sino a que hubo un exceso de ofertas de títulos públicos. No tendrían que haber agregado papeles a lo que ya habían acordado", explica.

No le tienen fe

"El problema es que los inversores institucionales de los EE.UU. han entrado en una actitud con respecto a la Argentina parecida a la que tomaron con Brasil en el ’99, donde ya se suponía que era muy difícil que se evitara la devaluación.
Por eso han achicado posiciones. Lo único que están analizando es cómo afectará la devaluación Argentina a Brasil", explica por su parte Sosa.

Sin embargo consideró que "Cavallo se está moviendo bastante bien dentro de los senderos en los que se puede caminar, tratando de mejorar la confianza del consumidor y la demanda local".
Y agregó, "lo malo es que un país no puede vivir con 900 puntos de riesgo país. Estamos en una pulseada y todavía no convencimos al mercado norteamericano. Aunque si en 30 o 45 días hay signos positivos puede que cambien de parecer", y acusé a los inversores norteamericanos de ser "como la gata Flora".
"A Machinea le pidieron un ajuste y, cuando lo hizo, dijeron que no había crecimiento. Ahora, Domingo Cavallo pone todos los cañones en recuperar la economía y piden un ajuste severo del gasto", se quejó.