Se agrandó Machinea

En Economía la reacción fue de desahogo. El Presidente ratificó el rumbo económico, respaldó a su ministro, amplió sus poderes y lo liberó de sus críticos internos.
Casi feliz, uno de los principales asesores de José Luis Machinea dijo al fin de la larga jornada del jueves 5: ";Ahora vamos a trabajar más tranquilos, se terminó el doble discurso y la coordinación con Chrystian Colombo (el nuevo jefe de Gabinete) permitirá una coherencia que no tuvimos hasta ahora"

El doble discurso vendría a ser el macroeconómico y fiscalista de Machinea y el productivista y reactivante de los ex Nicolás Gallo o Rodolfo Terragno. Para el establishment, una esquizofrenia insoportable.
Claro, Machinea, hace dos semanas, había viajado a la reunión del FMI un tanto angustiado. Sabía que el Presidente analizaba dos variantes:
1) el desdoblamiento del ministerio en Economía e Ingresos Públicos (una especie de superministerio fiscal) y
2) la integración del Ministerio de Infraestructura y Vivienda de la Nación en Economía (un replay del tradicional superministerio de Economía).

Ambas pretendían salir al paso de dos preocupaciones de los inversionistas internacionales: la fragilidad del sistema recaudatorio (proponían tercerizarlo) y los planes reactivantes (de Gallo) que podían aumentar el gasto público y marginaban a las empresas extranjeras.

La decisión.

La primera opción, sin embargo, suponía un gran riesgo político: los lobbistas de la City auspiciaban como candidatos al ministerio fiscal a hombres como Ricardo López Murphy, Adalberto Rodríguez Giavarini y hasta al propio Domingo Cavallo, o sea perfiles difícilmente compatibles con el estilo Machinea.
Todos capaces de opacarlo y contradecirlo. Cualquiera de ellos, resistido en el partido Radical, alfonsinista y, con más razón, por sus socios frepasistas.

La segunda alternativa obligaba a un complejo enroque para que Economía no tuviera más voces disonantes a su alrededor: de hecho, ya no había coordinación ni identificación posibles con la jefatura de Gabinete de Terragno ni con el área de Infraestructura a cargo de Gallo.
De la Rúa eligió fortalecer a Machinea y otorgarle todo el poder, los dos discursos.
El ministro ya no deberá competir con Gallo por las consignas productivistas, ni tendrá que soportar las críticas solapadas de Terragno a su gestión.

Machinea, de ahora en más, no hablará solamente de las penurias fiscales ni sólo se quejará del gasto público: podrá marcar las grandes líneas económicas y trabajar homogéneamente en la aplicación de políticas activas.
El ministro le confesó a sus colaboradores que se siente aliviado: "La verdad es que me siento más cómodo desarrollando líneas de acción para incentivar la inversión o el consumo que explicando los números de la economía", reconoció.
Es que su ministerio concentrará ahora todos los aspectos de la política económica y fijará la tributaria, pero cederá a la jefatura de Gabinete la dura e imprescindible lucha por la recaudación y contra la evasión a través del traslado de la AFIP al área de Colombo.

Por supuesto, Machinea agradece al Presidente que lo haya liberado de las tensiones que le generaban las actitudes diferenciadas de Gallo y Terragno. Pero sobre todo, destaca su gesto político: "Este es un cambio de De la Rúa, un ejercicio de autoridad". Para él, es más importante el dato político que el costado económico.
Así lo entendió el mismo Gallo, pero al revés, se enojó. De la Rúa lo convocó recién a las 10 de la mañana del jueves para ofrecerle la presidencia del Banco Nación. Sólo entonces se enteró que desaparecía su ministerio. Gallo le dijo no a su viejo amigo, dio media vuelta y se fue, volvió a su despacho, redactó la renuncia ("no comparto ni comprendo los fundamentos ni la lógica de su decisión") y se fue a su casa. Indignado.

Un reconocido ex gerente de Pérez Companc no pudo ocultar, en cambio, su satisfacción por el alejamiento de Gallo: "El plan de Infraestructura era volver a la patria contratista con Techint y Roggio".
La ley prohíbe que el Estado genere deudas, era sólo un plan marketinero. Detrás de ese plan estaba la renegociación de concesiones viales y se les pagaba a los privados las inversiones que deberían haber realizado durante la concesión. Dijo además, que las pymes iban a participar; mentira:" sólo las grandes empresas contaban con las garantías necesarias".

La vacante que deja Infraestructura la ocupará Turismo, elevada de secretaría a ministerio y a cargo de Hernán Lombardi, otro amigo de Antonito de la Rúa adscripto al sídelarruismo.

El efecto Colombo.

Tal vez el aspecto clave del futuro funcionamiento económico sea el tándem que formarán Machinea y Colombo.
El nuevo jefe de Gabinete tiene fama de funcionario hiperactivo y eficiente y desde el Banco Nación, por los créditos pymes y los refinanciamientos agropecuarios, trabó muy buena relación con el Congreso y los gobernadores, tantos con los propios como los del PJ. Si bien es un hombre que responde políticamente a Enrique "Coti" Nosiglia, discrepa con Raúl Alfonsín en materia económica.

Su afinidad con Machinea, en cambio, viene de lejos: lo conoció cuando fue director del Banco Nacional de Desarrollo en 1983 y el actual ministro todavía era un funcionario de carrera del Banco Central.
Colombo fue luego presidente del Banade, operador de Bolsa, gerente de Mercado de Capitales del Banco Río de la Plata SA (Pérez Companc) y vicepresidente de la Sociedad de Bolsa Macro, antes de asumir en el ’99 la titularidad del Nación.
"Conoce el mundo financiero al dedillo y, por eso mismo, sabe de políticas activas", sintetiza un ladero de Machinea.

Eduardo Escasany, presidente de la Asociación de Bancos, remarca justamente los dos aspectos de la movida presidencial: "Lo más importante es la capacidad de De la Rúa para cambiar, para gobernar. Y segundo, que Colombo va a imprimirle al Gabinete un ritmo muy distinto al que tenía hasta ahora. Lo conozco y es muy bien visto por nosotros, es muy ejecutivo y trabajador".
En general, el establishment confía en que la movida política de De la Rúa influya positivamente en el mejoramiento del consumo y la inversión.

Entre los empresarios no hubo sorpresas, aunque sí mucha cautela. Uno de los industriales más poderosos del país, ortodoxo en materia económica, sólo admitió hablar en off:
"El Gabinete anterior estaba compuesto por intelectuales más que por hacedores. Por ejemplo, Colombo será mucho más ejecutivo que Terragno, será una jefatura de Gabinete mucho más eficaz si repite el impulso que le dio al Banco Nación.
El problema de este Gobierno es que hay mucha distancia entre lo que dice y lo que concreta después. Eso falta que se haga.
La desaparición de Infraestructura no nos preocupa, los planes ya están aprobados. En una palabra: es un buen cambio, le da oxígeno al Gobierno".

La amplitud del respaldo a Colombo es significativa. Cesar Tortorella, vicepresidente de la Confederación General Económica, un grupo afín a las posturas keynesianas, opina: "Colombo es un hombre que viene del sector productivo, era un candidato para ocupar la Secretaría Pyme antes de ir al Nación, es una persona muy operativa. Creo que hay que volver a confiar".

¿Supermachinea?

El ministro tendrá que mostrar ahora su capacidad de gestión. Y convencer, seducir y agrandarse en el frente externo. No será fácil revertir la falta de expectativas de los inversores y las medidoras del riesgo-país. Un economista de la banca de inversión Goldman Sachs de Nueva York, el argentino Alberto Ades, explica, por ejemplo, su visión: "Los ganadores son Santibañes-Flamarique-Machinea y el perdedor Chacho Álvarez. Pero el problema es que no sólo perdió el vicepresidente sino los mercados, porque estaban esperando una movida más ambiciosa por parte del Presidente.
No sé si era viable o no, pero pienso que hacía falta un mensaje más claro a los mercados sobre la verdadera orientación económica del Gobierno.
Estas son modificaciones muy sutiles que el 90 por ciento del mercado no puede leer. Si los cambios son sólo esto, los mercados se decepcionarán".

Muchos operadores financieros ven como positivo que se haya apartado a Gallo y Terragno porque, presuntamente, pretendían "desviar el rumbo". Pero guardan muchas reservas y desconfianzas. "Hace falta una calculadora para esta aritmética política: no se sabe si vamos a una mayor reforma del Estado y a una mayor apertura, o todo lo contrario", dramatizó un banquero de primera línea. Desde una vereda opuesta, Federico Poli, economista de la UIA, contesta: "Es bueno confirmar a Machinea y avalar sus políticas activas: compre nacional, mayores recursos a la Aduana, sensibilidad ante la postergación de la industria… Y es una respuesta a la embestida de los economistas liberales que se vienen oponiendo a toda esa política".

La eventualidad de un Machinea con los superpoderes que supieron ostentar los ex ministros José Alfredo Martínez de Hoz, Juan Vital Sourrouille o Domingo Cavallo parece lejana.
El economista Marcelo Lascano es absolutamente escéptico: "Este es un cambio con impacto político, pero sin ninguna relevancia económica.
El Presidente demostró que está dispuesto a ejercer el Ejecutivo de modo unipersonal y le dio la espalda a Chacho Álvarez, que fue el único que tuvo una actitud gallarda al pedir la renuncia de todos los sospechados por el escándalo en el Congreso. Machinea, en cambio, no salió ni fortalecido ni debilitado".

José Luis Espert es tan preciso como negativo a la hora de evaluar los cambios: "Que Machinea tenga más poder es irrelevante porque no cambia nada la política económica.
Y encima se degrada la calidad del Gabinete: Colombo fundió el BANADE en los ’80 y estaba haciendo desastres en el Nación. Aunque no me gusta Machinea, me parece una locura que Colombo ahora sea su jefe".

En Economía toman estos Exocets como la parte insalubre del oficio.
Creen que antes estaban políticamente a la intemperie. Ahora, con el Presidente gobernando, "todo dependerá de nuestra capacidad para generar confianza", según Machinea. Una misión que se está haciendo cuesta arriba.