Espert sostiene que el cálcuo oficial oculta un superdéficit

Después del sorpresivo número de déficit fiscal de mayo, que en el Ministerio de Economía esperaban que fuera menor, se disparó la discusión sobre la medición del bache fiscal y cuál es el verdadero peso del Estado en la economía argentina.

Uno de los principales detractores de la forma de medición del déficit fiscal de la Argentina, el economista José Luis Espert, advirtió a "Aire Acondicionado", programa que conduce Enrique Szewach por radio América, que "la verdadera situación fiscal de Argentina sigue siendo muy delicada. En el año 2000, el verdadero déficit fiscal estará en el orden de $ 11.000 millones", pronosticó el economista.

Para Espert, el problema se basa en la forma que se computa el déficit, ya que "medir el déficit por diferencia de impuestos y gastos es prestarse a la película de mentiras que hay, porque como tenemos un acuerdo con el Fondo y tenemos una Ley de Responsabilidad que hay que cumplir a cualquier precio, se pone como si fueran impuestos las ventas de activos o los recursos de descontar los pagarés de la moratoria en un banco, en vez de computarlo como deuda pública".

"En cambio cuando uno mide el déficit por la evaluación de la deuda pública neta, de las relaciones de los activos, se llega a números absolutamente estrafalarios", agregó.
Como ejemplo de las diferencias entre ambos criterios, el especialista señaló que "en diez años de convertibilidad, el déficit medido por las variaciones de la deuda, incluyendo el 2000, da más de u$s 100.000 millones, cuando el gobierno, en la versión oficial, muestra que hubo u$s 32.000 mil millones acumulados".

Según Espert, la discrepancia se debe a "las cosas que se esconden: las provincias que a veces se muestran a veces no, las consolidaciones de deuda, entre otros".
La consecuencia de esta forma de contabilizar el déficit sería la causante de dos tipos de problemas. Por un lado, Espert remarcó que "por culpa de no haber ajustado nunca en serio y haber mentido sistemáticamente, el que paga el pato de la boda es el sector privado, porque difícilmente se hubiera producido tanta quiebra empresaria y ajuste en el sector privado innecesario si hubiéramos tenido una política fiscal sana".

Por el otro, el economista consideró que "la mentira sobre los números fiscales dio origen a una contradicción: la tasa de interés real que el sector público argentino paga sobre la deuda que toma es el doble de la tasa de interés real que pagaba hace 10 años. Cuando la tasa de interés real de los Estados Unidos no se duplicó en 10 años.