La nueva meta de déficit impactará negativamente sobre el riesgo-país

La nueva meta de déficit fiscal acordada entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional no sorprendió a los analistas económicos de la city, que ya contaban con el apoyo del organismo a la gestión de Roque Fernández.
Sin embargo, algunos economistas consultados por El Cronista no dudaron en señalar que el rojo fiscal se acerca a niveles no aceptables para las calificadoras de riesgo. Otros opinan que las nuevas metas son realistas y alcanzables.

Roberto Alemann (ex ministro de Economía): "Las nuevas metas son el reconocimiento de una menor recaudación. Pero lo considero lamentable. Elevar el déficit del sector público nacional a u$s 5.000 millones, sumado a los déficit provinciales y municipales, estaríamos en torno a u$s 10.000 millones de déficit público, que son 3% del PBI. Este nivel de rojo fiscal nos hace más vulnerables frente a otras crisis externas y mantiene alta la tasa de interés. El bache en la recaudación actual es resultado de una política de reducción de impuestos que inauguró Cavallo hace 5 años y en la cual también está comprometido el FMI, que permitió una reducción tributaria antes de haber alcanzado el equilibrio fiscal".

Jorge Avila (CEMA): "No me sorprendió el resultado de las negociaciones, ya que esperaba una meta de déficit de u$s 4.500 millones. Me parece razonable que se haya establecido como límite u$s 5.000 millones.
Este acuerdo refleja que el FMI reconoce que el incremento del rojo fiscal no tiene que ver con incrementos del gasto _que tuvo un comportamiento bastante conservador_, sino con una reducción de la actividad económica, fundamentalmente industrial, que necesariamente impacta sobre los ingresos tributarios.
Por otra parte, no creo que Economía tenga alguna dificultad en reducir el gasto público en u$s 1.000 millones, incluso considerando que es un año electoral.

Me llamó la atención la velocidad con la que se alcanzó este acuerdo, porque el incremento del reconocimiento de déficit es muy importante y esperaba que fuera materia de mayor negociación".

José Luis Espert (Econométrica): "A diferencia del ’98, esta vez el Gobierno tendrá que consumir menos gasto por u$s 1.000 millones, como mínimo, y no podrá recurrir al dibujo del no pago para poder cumplir. Por lo tanto, todo el peso del acuerdo recae sobre el ala política del Gobierno, que tendrá que esperar a futuras elecciones para darse el gusto populista.
También significa un mayor costo para el sector privado, porque este déficit va en contra de la oferta de crédito para el sector".

Mario Vicens (MV Macroeconomía): "El FMI está reconociendo que los problemas que tiene la Argentina son de carácter externo y que el aumento del déficit público no es su responsabilidad, sino de una baja de los ingresos. Al pedir una baja del gasto, el Fondo, al igual que los mercados, espera que el Gobierno no se mantenga pasivo frente al impacto fiscal de la crisis brasileña y la baja de precios de los commodities. Además, muestra que el FMI está decidido acompañar a la Argentina en este año complicado".

Norberto Sosa (Banco Raymond James Argentina): "Es positivo sincerar los números, que parecen bastante realistas y alcanzables. Pero no es bueno que la Argentina esté aumentando su déficit fiscal. Pasar a un déficit de u$s 4.950 para el sector público nacional, más los déficit provinciales de u$s 1.800 millones, llegaríamos a 2,1% del PBI. A este déficit hay que cubrirlo con más endeudamiento en un año con baja de las exportaciones. Esto perjudica la relación deuda-exportaciones, fundamental que no ayuda a mejorar la calificación de deuda y reduce el margen de bajar el riesgo país".