Apuestan a salvar el MERCOSUR

Mientras Brasil parece seguir deslizándose hacia el caos económico, representantes del Gobierno de Menem y de la oposición cerraron filas para intentar salvar el Mercosur.
Ayer coincidieron en bajarles los decibeles a los reclamos al país vecino, al señalar que hay que apoyar al presidente brasileño Fernando Cardoso y no tomar medidas proteccionistas unilaterales.

Juntos esperarán ahora que la cumbre presidencial entre Carlos Menem y Cardoso, el 8 del mes próximo, tenga los mismos resultados que los últimos encuentros protagonizados por ambos mandatarios y se destrabe el nuevo conflicto que amenaza la integración regional desde que los brasileños devaluaron su moneda.
Esta es ahora la gran apuesta de la Argentina, ya que el peso económico y la importancia que tiene el mercado común para el país no son iguales que para Brasil. Allí se advierte más preocupación por apagar su incendio interno que por los daños que sus medidas pudieran causar a su mayor socio en el Mercosur.

En tanto, en la Argentina la inquietud de economistas y empresarios aumenta sin cesar: Roberto Alemann, habitualmente optimista a la hora de referirse a la crisis, y Cristiano Rattazzi (Fiat) consideraron que el vecino país está en caída libre hacia el abismo.

Todos le hechan la culpa a Río

Hay quienes relativizan las quejas de los empresarios locales y defienden el Mercosur; otros, hasta proponen disolver el bloque para proteger la industria; no hay consenso sobre qué hacer con el mercado común.

Los reclamos que los empresarios le hacen al Gobierno para que tome medidas que amortigüen el impacto que la maxidevaluación de la moneda brasileña tendrá en la economía argentina se multiplicaron en las últimas horas. Para colmo, las declaraciones de Celso Lafer, ministro de Desarrollo, Industria y Comercio del país vecino, sólo auguran más y más solicitudes proteccionistas: el funcionario dijo que no serán reducidos los incentivos a las exportaciones brasileñas. Ahora, el ministro Roque Fernández se verá obligado a hacer equilibrio para atender las quejas internas sin dejar de honrar los compromisos con Brasil en el contexto del Mercosur. La cuestión que debe dilucidar el Gobierno es cuánto de real o de oportunista tienen los pedidos de auxilio de los industriales y de los productores agropecuarios. Como en la película, todos le echan la culpa a Río, pero el oficialismo quiere evitar que en aguas turbulentas ganen unos pocos pescadores.

Quizá, la única certeza en este momento de confusión es que ya no hay consenso en el establishment sobre qué hacer con el Mercosur. Mientras los más conciliadores relativizan los reclamos empresariales y afirman que no hay que poner en peligro el bloque económico, los más terminantes no dudan en proponer una ruptura con Brasil si ése es el precio que hay que pagar para proteger la industria local de los embates de la crisis.

Entre los primeros se destacan los economistas Roberto Lavagna y el secretario de Industria, Comercio y Minería, Alieto Guadagni. En tanto, José Luis Espert y Norberto Sosa no dramatizan una hipotética ruptura del bloque comercial. La pérdida de competitividad es el principal escudo de los hombres de negocios si alguien critica sus quejas por la crisis, lamentos a los que sumaron sus viejos dardos en contra de las reformas impositiva y laboral.

José Ignacio de Mendiguren, secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA), explicó que "la crisis de Brasil nos pega tanto porque estamos en un sector abierto a la competencia externa. No sólo la industria debe ser competitiva, sino toda la economía en general. Esta es la asignatura pendiente".
De Mendiguren opinó que todas aquellas reformas en las que el Estado debía ayudar para mejorar la competitividad "fueron en contra de ese objetivo, como por ejemplo la tributaria, la laboral y la no devolución de los impuestos en tiempo y forma".

A su vez, el directivo dijo que le pide al Gobierno que actúe con rapidez: "El impuesto al crédito fue como crear un gravamen en el desierto para el agua. Lo mismo sucede con el tributo a la renta mínima presunta, en un sector que está sin rentabilidad. No es el momento de aplicarlo. La verdadera reforma fiscal es ampliar la base tributaria, y combatir la evasión".

La clave es la competitividad

Por su parte, Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Auto, expresó que antes de la maxidevaluación del real, Brasil había ganado un 20 por ciento de competitividad sobre la Argentina en los últimos 3 años: "Los reclamos que hace el sector ahora son casi los mismos que antes de la maxidevaluación. Ahora se agregan dos más. Primero, la posibilidad de un fondo de compensación debido a la maxidevaluación, a través de cupos u otra medida que signifique una salvaguardia. Además, pedimos la definición rápida del régimen del 2000, independientemente de lo que vaya a pasar en Brasil en los próximos seis meses".

Los reclamos anteriores a la maxidevaluación que realizaba el sector eran la concreción del Plan Canje, el leasing y la devolución del IVA a los exportadores.
"Lo que precipitó los reclamos fue la hipercompetitividad de Brasil, porque ellos están en una hiperdevaluación. Hay que definir lo que va a pasar en el 2000 y lograr que a la Argentina le quede una industria automotriz."

En cuanto al comportamiento del Gobierno durante la crisis, Rattazzi indicó: "En el Plan Canje el Gobierno demostró una gran capacidad de reacción. Por otra parte, también es verdad que el Gobierno tiene que moverse con pies de plomo y no crear problemas en el Mercosur ni dejarse arrastrar por la crisis".
Sin embargo, Rattazzi mencionó otros reclamos del sector:"Mirando para atrás, es una lástima no haber hecho una buena ley laboral, es una lástima la creación de un impuesto al automotor para los maestros, así como la creación de un impuesto a los activos, el impuesto a la actividad financiera, y que no se hayan bajado los aportes patronales".

Viejas reivindicaciones

Roberto Lavagna, de Ecolatina, fue contundente: "Muchos empresarios deben reconocer que, con la excusa de Brasil, lo que están haciendo es movilizar viejos reclamos". En ese sentido advirtió: "Si esto le hace correr algún riesgo al Mercosur es una irresponsabilidad".
El economista dijo que la Argentina "no tiene que ocultar viejos problemas de competitividad detrás de la situación de Brasil", al tiempo que agregó: "El Gobierno no debe pedir nada que debilite la posición de Brasil ante terceros países. Por ejemplo, no debe pedirle aranceles internos o cláusulas de salvaguardia. Por su parte, Brasil no debe desentenderse del impacto que la crisis está teniendo sobre el resto de los países del Mercosur".

Para Lavagna, Brasil debe estar dispuesto a eliminar subsidios fiscales o financieros a las exportaciones y, "lo más importante", acceder a firmar un régimen de restricciones voluntarias a la exportación, como el que implementaron los Estados Unidos con Japón o la Unión Europea con el sudeste asiático.

El secretario de Industria, Comercio y Minería, Alieto Guadagni, aseguró, conciliador, que no considera que los empresarios estén utilizando la estrategia de aprovecharse del río revuelto brasileño, "ya que si fuera así las negociaciones se estarían realizando particularmente y no con la UIA, que agrupa a varios sectores". Guadagni señaló que el Gobierno impulsa el comercio libre con reglas propias dentro de la Organización Mundial de Comercio: Somos conscientes de la ventaja del libre comercio. El Gobierno no va a hacer una vuelta de tuerca hacia el proteccionismo, pero sí puede haber medidas de carácter transitorio.

Lo que percibo de los empresarios es una visión de preocupación de gente que, legítimamente, no quiere esperar que caiga el chubasco sin haberse protegido".
Si bien la administración Menem toma nota de las quejas, no se apasiona demasiado con ellas. El propio presidente puso paños fríos sobre los pedidos de los empresarios: "Los industriales pueden reclamar todo lo que quieran, pero nosotros no podemos ir más allá de nuestras posibilidades. El país no son sólo los industriales. El país son los industriales, los productores, los profesionales, y nosotros tenemos que trabajar para el conjunto y no para un sector de la comunidad", le dijo a La Nación durante la semana.

En la vereda opuesta, José Luis Espert, director ejecutivo de Econométrica, justificó los reclamos de los empresarios y criticó al Gobierno por su acción frente a la crisis: "La actividad económica y la industria venían mal antes del desmadre devaluacionista de Brasil. El 99 va a ser seriamente recesivo, por lo tanto, como lo que está en juego acá es la convertibilidad, hay que hacer algo en favor del sector que produce transables en la Argentina. No me cabe la menor duda de que Brasil tiene negociando a gurkas, mientras que del lado argentino hay nenes de pecho. Estamos perdiendo por goleada".

Firmeza

Para Espert, la Argentina tiene que tener una actitud más agresiva frente al vecino país: "Si es necesario se debe amenazar con que se rompa el Mercosur. Además, el Gobierno debe hacer algo por el complejo de producción de transables. Ya no hay demasiado margen para dogmatismos. Por lo tanto el oficialismo debe poner todas las salvaguardias que pueda conseguir. Se debe ir hacia atrás con la reforma impositiva, con el impuesto a las activos, con el impuesto a los intereses de la deuda tomada con las empresas. Además debe devolver puntualmente el IVA y bajar de manera drástica el gasto público para bajar las salvajes alícuotas impositivas que tiene la Argentina".

Por su parte, el economista Norberto Sosa, de Proeco, declaró: "Obviamente que siempre a río revuelto ganancia de pescadores porque de hecho momentos como éstos son buenos para que los bancos vendan, por ejemplo, seguros de cobertura para riesgo cambiario". Según Sosa, lo que hizo Brasil en los últimos quince días fue cambiar las reglas de juego: "A partir de allí hay una serie de reclamos de los empresarios locales que son válidos. Siempre hay reclamos sectoriales y es justo que cada uno reclame por lo suyo. Después el Gobierno decidirá que es lo justo para el promedio de la población".

Por su parte, el economista Raúl Ochoa dijo que a partir de la maxidevaluación, Brasil tiene el imperativo de exportar ya que necesita reemplazar el mercado interno: "Desde el punto de vista de los empresarios argentinos, éste es un problema real. Otros reclamos, como el apoyo a las exportaciones, hace rato que se vienen discutiendo. Lo mismo sucede con el pedido de pagar la devolución del IVA en término".

Compensaciones

Por su parte, René Bonetto, presidente de la Federación Agraria Argentina, consultado sobre si había un reclamo nuevo por la situación de Brasil, respondió: "Más que nunca hay que devolverle la competitividad a la producción local y protegerla de las importaciones. Queremos aranceles compensatorios" (ver aparte).
Claudio Lozano, del Instituto de Estudios y Formación de la CTA, opinó que "el apoyo a los sectores de exportación y la fijación de cupos que no permitan el ingreso de producción brasileña por encima de los niveles históricos o normales son las estrategias lógicas que plantea la nueva situación. Todo lo demás, reducción de aportes patronales, devolución del IVA a los exportadores y medidas de protección arancelaria son, en un caso (aportes) demandas históricas del sector empresarial más concentrado, y en los otros demandas que por su generalidad remiten a la crisis global que afecta el sector externo frente al nuevo cuadro internacional".

Los próximos días pueden ser decisivos para el Mercosur, que hasta hace poco pensaba en una moneda común y que hoy escucha las voces de quienes sugieren disolverlo. Palabras como las del par brasileño de Guadagni, Celso Lafer, no ayudan. "No vamos a cambiar nada", respondió ante los desesperados pedidos argentinos.