1999 es un año de estacionamiento económico y lucha por el market share

Para la planificación de los negocios del año que viene hay que tener en cuenta que el pobre crecimiento que pueda tener la economía Argentina sumado a un contexto internacional complicado, no solucionará ningún problema de competibilidad sectorial. Toda la lucha deberá ser por ganar participación en
el mercado.

El primer mundo

Se nota muy claramente que hay un mar de fondo por el cual los valores bursátiles tienden a ajustarce a la baja debido a la desaceleración de las utilidades empresarias, las ganancias de productividad y el crecimiento económico.
Desde el comienzo de la crisis del sudeste Asiático el 2 de julio de 1997, las Bolsas del Primer mundo, no hubieran experimentado ganancia del capital alguna sino se hubiera producido la "andanada" de emisión monetaria que está detrás de las tres bajas consecutivas en la tasa de interés americana y las once bajas de tasas que realizaron los bancos centrales de Europa el pasado 3 de diciembre.

Toda la ganancia (30%) que tuvieron a partir de la devaluación del bath tailandés la perdieron luego de la renuncia de Hashimamoto como primer ministro de Japón.
Que estimuló monetario sea la clave para explicar el teórico "flight to quality" (la huida del dinero de los países emergentes hacia el mundo desarrollado), está demostrando que las cosas en el primer mundo no son tan "rutilantes" como aparentan. Esto es absolutamente lógico a la luz de la gran exposición que muchos bancos del primer mundo tienen con el golpeado sistema financiero asiático y la desaceleración que se observa del crecimiento económico y de la generación de empleo en el mundo desarrollado.

Por lo tanto, ni siquiera mirando a occidente nos podemos quedar tranquilos sobre la evolución de la crisis que comenzara en la segunda mitad del año pasado. Lo que sí es cierto es que cuando los banqueros centrales vean que el espacio para el estímulo monetario de las Bolsas ha finalizado, llegará el turno de la política fiscal expansiva. El fantasma de la Gran Depresión de los ’30 es el que está presente en las mentes de los "hacedores" de política económica. Por lo tanto, la actitud ante cualquier "hociqueo" bursátil será el de expandir para evitar un ajuste bajista hacia la economía real.

BRASIL

Nuestro principal socio del Mercosur es una gran incógnita para 1999 y el mejor escenario que podemos encontrar desde la Argentina es que tenga una recesión suave, o sea, que juegue de manera casi neutra en nuestro crecimiento económico. Brasil para el año que viene no nos permitirá, en general, compensar los problemas de crecimiento que podamos tener domésticamente.

El problema central de Brasil es la deuda pública interna de alrededor de 300.000 millones de dólares (35% del PBI) que vence toda una vez por año y que al pagar una tasa de interés promedio del 30% en dólares genera un gasto por intereses para el fisco de 6% del PBI. Como adicionalmente el Estado gasta más en salarios, jubilaciones y transferencias al sector privado (conceptos que se denominan "gastos primarios") que los impuestos que recauda por 2% del PBI, el déficit fiscal total llega a 8% del PBI.

Para que Brasil despejara de manera nítida su horizonte de mediano plazo luego de recibir dos ataques especulativos (salidas violentas de capitales) en un año (octubre de 1997 y octubre de 1998), debería haber atacado muy frontalmente a su stock de deuda pública privatizando los 150.000 millones de dólares de empresas públicas que le quedan y lanzado un fuerte ajuste fiscal por lado de los impuestos y gastos primarios.

Como el Presidente Cardoso no encontró apoyo en el Congreso para privatizar, tuvo que conformarse con lanzar un ajuste fiscal sobre el resultado primario de 2,5% del PBI, transformando el déficit de 2% del PBI en equilibrio fiscal por lo menos y recurrir al apoyo del FMI. La dificultad aquí es que hace poco más de un año (octubre de 1997), Cardoso lanzó el mismo ajuste que en octubre de 1998 y se lo terminó "patinando" todo para ganar la reelección de 1998, con lo cual se ganó un gran problema de reputación en el capital financiero internacional.
A su favor tiene que ya logró la reelección, el horizonte electoral de corto plazo luce despejado y que cuenta con el apoyo del FMI.

En el mejor de los casos (o sea, que termine siendo creíble), como el ajuste fiscal lanzado no soluciona el problema de stocks que tiene Brasil, en algún momento de 1999 nuevamente se volverá a hablar de ajuste fiscal y más vale que ahí el Gobierno ya tenga logrado un acuerdo con el Congreso para privatizar de manera masiva contra deuda pública porque sino los escenarios de confiscación tipo Plan Bonex y megadevaluación comenzarán a tener cada vez más probabilidad y es claro que cualquiera de estas dos alternativas son muy malas para Argentina.

ARGENTINA

Argentina ha tenido tres períodos muy nítidos en cuanto a la calidad de la política económica dentro de la convertibilidad.
El primero se extiende desde 1991 hasta l994y es la etapa de la enorme reforma estructural pro mercado en la que se liberalizó la economía y se eliminó el Estado empresario.
Lamentablemente también fue el período durante el cual el gasto público primario creció 100% en dólares, lo que impidió que hoy tengamos superávit fiscal a pesar de que la recaudación de impuestos en la actualidad supere a la previa al lanzamiento de la convertibilidad en más 30.000 millones de dólares.

Desde 1994 hasta mediados de 1997, se inicia una segunda etapa caracterizada por un inmovilismo total en materia de reforma económica debido a los condicionamientos políticos que el Gobierno comenzó a enfrentar por la reforma de la Constitución Nacional que permitiría la reelección del Presidente Menem en mayo de 1995.
Desde fines de 1997 hasta hoy nos encontramos en una tercera etapa que tiene dos elementos fundamentales. Por un lado los intentos de aumentar el gasto público ya son directamente desembozados. Recuérdese sino el Fondo de Incentivo Docente, el intento de aumentar las jubilaciones mínimas y la subrogación de deudas de las quebradas Obras Sociales sindicales que está haciendo el Gobierno en éstos días. En segundo lugar aparece, también sin demasiado disimulo, una serie de ideas altamente distorsivas que muestran un claro intento de vuelta al pasado.

Ejemplos: control de la tasa de interés que los bancos cobran sobre la financiación otorgada a las tarjetas de crédito, idem para las comisiones que cobran las AFJP, la reforma laboral sancionada por el Congreso, etc.
Más allá de las consecuencias negativas que en sí mismo pueden tener sobre la economía las medidas comentadas más arriba, está el problema de expectativas que se produciría en nuestra economía en caso que el FMI no diera su visto bueno sobre el programa económico argentino más aún cuando las metas fiscales comprometidas con el organismo para 1999 no son de fácil cumplimiento.

Lo anteriormente comentado es más preocupante a la luz de lo endeble de la situación internacional que rodea a la Argentina y de que hoy estamos en el medio de la segunda recesión dentro de la convertibilidad (la primera fue luego de la devaluación mexicana en diciembre de 1994). En efecto, según nuestros cálculos en Econométrica S.A., en el cuarto trimestre de 1998 el PBI cayó un 2% anual y lo haría en magnitud similar tanto en el primero como en el segundo de 1999. La recuperación comenzaría recién en la segunda mitad de 1999 en la medida que no haya una nueva ronda de crisis financiera internacional, que Brasil no sufra ataques especulativos como ya ocurriera en 1997 y 1998 y que la cadena de despropósitos económicos que ha "tomado" a la política económica argentina tenga fin rápidamente.
De esta manera cerramos un 1999 con 1 % de crecimiento en el mejor de los casos.

Para el sector agropecuario las perspectivas no son buenas para el año que viene dado que el clima deflacionario mundial no cambiará de manera dramática la evolución reciente de los precios de los commodities agrícolas y porque con las urgencias fiscales del Gobierno no habrá que descartar que la devolución del IVA a los exportadores se demore afectando toda la cadena de comercialización del sector.

De todas maneras, dentro del clima de crisis financiera internacional que estamos viviendo desde hace un año y medio cuando Tailandia el de julio de 1997 devalúo su moneda 18,8%, Argentina ha sido el país estrella del mundo emergente dado que si bien está hoy en el medio de una recesión no ha tenido ni pérdida de depósitos ni de reservas cosa que ocurrió con casi todos los países en desarrollo. Para que todo esto siga siendo posible hay que trabajar como Argentina lo hizo entre 1991 y 1994.