El nuevo debate es la recuperación económica

La calma que viven por estos días los mercados financieros internacionales es interpretada de distintas maneras: mientras algunos creen que lo peor ya pasó, otros consideran que sólo terminó la etapa de turbulencia financiera, pero que los efectos sobre la economía real solamente ahora comienzan.
El ministro de Economía, Roque Fernández, dijo anteayer que en el primer cuatrimestre de 1999 la Argentina saldrá de la crisis. Pero la gran incógnita es qué ocurrirá hasta que llegue ese período.

La mirada del mundo se fijará en la suerte que el ajuste brasileño tendrá en el Congreso, el éxito del plan de estabilización que encara Japón y cómo evoluciona la delicada situación en Rusia.
La caída del 26,8% en la producción de autos en octubre respecto del mismo mes de 1997 es un dato que ninguno de los economistas y empresarios consultados por La Nación pasó por alto. Pero ocurre que se trata de un mercado Brasil-dependiente y, por eso, no puede analizarse en forma autónoma.

El viceministro de Economía, Pablo Guidotti, reiteró ayer que la visión optimista del equipo económico se basa "en los indicadores financieros, de ventas y los que marcan el influjo de capitales que recibe el país, que será de 1500 millones de pesos en el tercer trimestre de este año".
Recordó las mejores condiciones de las que gozó la Argentina en los últimos días para financiarse en el mercado externo, aunque reconoció que la cruda realidad marcará que en el tercer trimestre posiblemente habrá recesión, y crecimiento cero en el último del año.

La gran preocupación es qué ocurrirá con las tasas de interés, y si tras el repentino salto que sufrieron en septiembre último volverán a su nivel normal antes de que provoquen un deterioro mayor del esperado en los índices de actividad de 1998.

Optimismo

Las opiniones están divididas. Quienes comparan los indicadores mes tras mes ven una leve mejoría. Pero quienes miran el problema a lo largo del tiempo no son tan optimistas. Roberto Alemann, ex ministro de Economía, dijo que "mirando los indicadores financieros, no hay duda que la crisis ya pasó.
La suba de las tasas después de la cesación de pagos rusa fue inmediata, pero la inversa no se da tan rápido. Las tasas no está aún en el nivel previo a la crisis, pero van a volver.
Hace falta que el mercado las absorba".

"Creo que la Argentina puede volver a la normalidad en abril, pero podría hacerlo aún antes. Especialmente porque creo que el turismo andará muy bien este año, con la consecuente mayor actividad de los servicios, lo que va a mantener el nivel", dijo.

Para José Luis Espert, director ejecutivo de Econométrica, lo que quiere decir Fernández "cuando señala que lo peor de la crisis ya pasó, es que no va a haber más hemorragia financiera. Se refiere a la caída de las bolsas, a la caída de fondos de inversión. Pero ahora vienen los efectos sobre la economía real."

Previsiones

Sus previsiones son que en el tercer trimestre de 1998 el producto bruto interno (PBI) crecerá un 3%, y que en el cuarto trimestre el crecimiento sea del 0%. "Para el primer trimestre de 1999, con suerte, el producto crecerá el 0 por ciento", dice Espert.
"Yo no creo que la crisis financiera haya pasado. Es lógico que un ministro no infunda pesimismo. Pero nuestra opinión es que todavía tanto Rusia como Brasil y China pueden dar que hablar. Tenemos que se está destruyendo empleo, hay una desaceleración fuerte del PBI; y ya hay un problema bancario con el Mayo. Esos datos muestran que esto solo ahora comienza", concluyó el economista.

Una posición intermedia mostró Jorge Di Fiori, presidente de la Cámara Argentina de Comercio.
Dijo que la información que tiene indica que "las ventas han mejorado en octubre respecto de septiembre, cuando hubo pánico en los mercados. Las señales internacionales es que todo está encarrilado", agregó.
Manifestó que los supermercados facturaron en octubre un 4% más que en septiembre, y que "en los próximos meses no habrá ningún boom de consumo: habrá picos y caídas."
Esto se deberá, según Di Fiori, a que la situación no es del todo clara. "Japón es muy lento para aprobar sus reformas, hay que ver qué pasa con el ajuste de Brasil en el Congreso y además 1999 es un año electoral, lo que provoca alguna preocupación".

Estos factores son los que toma el economista Roberto Lavagna para asegurar que "la situación internacional está lejos de ser resuelta."
Cree que "aún la situación es crítica. Cualquier problema en Brasil o en Japón puede volver a desestabilizar los mercados y las tasas volverían a subir. Los efectos dañinos sobre la economía real ahora comienzan a sentirse".