Las tres causas de la decadencia económica de Argentina

 

“La decadencia de Argentina empieza de manera clara y ostensible con el primer gobierno de (Juan Domingo) Perón”. Esta fue una de las frases, entre tantas, que dejó este miércoles el economista argentino José Luis Espert en la presentación de su libro La Argentina devorada, en la conferencia organizada por El Observador, que contó con una nutrida platea en el hotel Sheraton.

Con un recorrido histórico que destacó el crecimiento del país vecino en relación con el mundo durante los primeros 100 años de su existencia, Espert sostuvo que en esa época Argentina hizo una buena lectura del mundo, y fue el primer país de Latinoamérica en alfabetizar a su población. “A finales del siglo XIX en el ranking mundial de ingreso per cápita Argentina estaba quinta, cuando llega el primer gobierno de Perón estaba en el lugar 11 y para 2016 está en el puesto 47. Se han perdido 35 puestos en 70 años”, disparó el economista.

Reafirmó la aseveración al sostener que los datos que presentaba no se trataban de un gráfico solo “antiperonista”, sino que la intención era poder apreciar que lo que empezó a mediados del siglo pasado con esa etiqueta es la práctica de todos los gobiernos en su país.

“No lo digo en un sentido calificativo, sino de una descripción muy clara de un diseño de política económica, social, educativa y de comunicación muy particular, que es lo que ha generado esta decadencia en la cual la tasa de inversión cayó de manera muy violenta –sobre todo entre mediados de 1970 y principios de los 1990– y la productividad en Argentina es al día de hoy igual a la de hace 60 años”, apuntó.

“Es sistémico este escenario de empresarios prebendarios, políticos corruptos y sindicatos mafiosos y chorros. Argentina es peronista, todos los gobiernos hacen lo mismo “

Un triángulo vicioso

Espert identificó tres causas fundamentales para esta decadencia que “arroja 14 millones de pobres hace 30 años, el 30% de la población del país”: el rechazo al libre comercio, la falta de financiamiento de un Estado grande y deficitario y leyes laborales de la época del fascismo, de las que acusa al modelo sindical que predomina en el país.

En cuanto al libre comercio, previa aclaración de su postura liberal, el economista señaló que en Argentina no se entiende la importación como una manera indirecta de producir, sino que se la ve como una amenaza al empleo doméstico.

“Una forma de ver cómo se va cerrando una economía al comercio es viendo las exportaciones en lugar de las importaciones. Mirando solo aranceles de importación el Mercosur es una de las zonas más proteccionistas del mundo”, afirmó, y agregó que todos los países que han hecho aperturas económicas son los que han tenido crecimiento sostenido.

Luego, Espert explicó que las crisis financiero-económicas que ha tenido Argentina fueron consecuencia de los graves problemas de financiamiento del fisco. A esa afirmación, acotó que en 60 años solo hubo cuatro años de superávit fiscal, en los que gobernó Néstor Kirchner.

“Cuando uno pide que se baje el déficit aparecen los coros hablando de costos sociales, pero se puede constatar que los verdaderos costos se han pagado por no tener gasto público ajustado a los ingresos. A mediados de los años de 1970 el Rodrigazo, para principios de los 1980 la crisis que llevó al crac bancario, para finales de esa misma década aparece la hiperinflación y en 2001 la crisis de la convertibilidad. Siempre con picos de déficit que van entre 7 y 12 puntos del PIB”, recordó.

Por último, Espert dijo que Argentina tiene la misma presión impositiva que países con cuatro veces su ingreso per cápita. En relación con esto, sostuvo que el país tiene los mayores impuestos al trabajo del mundo y que la diferencia entre lo que paga un empresario por un trabajador y lo que recibe el empleado en su bolsillo es récord a nivel global.

Indicó que esa falta en la flexibilidad laboral es parte del alto porcentaje de trabajos en negro que tiene Argentina –la evasión llega al 40%–, lo que a su vez genera que los que están en regla sean sobrecargados de impuestos.

“La situación social es muchísimo más grave de lo que se cree. Argentina es una fábrica de producir pobres ”

“Proteccionismo industrial, Estado grande y deficitario y leyes laborales inflexibles. La consecuencia de esto es algo que se debate en Argentina hace 70 años. Cada crisis implica una manera salvaje de hacer un ajuste, luego hay un rebote y posteriormente hay un período de deterioro hasta que vuelve a aparecer el ajuste y la crisis”, expresó Espert, que recordó los diferentes y recurrentes shocks que le tocó vivir a su país a partir de 1976, y destacó que los procesos que desembocaron en estas situaciones se fueron dando de forma similar.

A ese respecto, apuntó que de mantenerse el gobierno de Macri en el país vecino lo más probable es que tenga un rebote que dure algunos años pero a una tasa muy baja de crecimiento, y que ese modelo no tiene sostenibilidad.

“La Argentina debe cambiar hacia el libre comercio, un Estado pagable y una flexibilidad laboral absoluta. Para poder contratar mucho hay que poder despedir fácil y no que las empresas quiebren por haber echado a un trabajador como pasa hoy. El drama argentino es que la gente piensa que si hay flexibilidad para despedir los empresarios lo van a hacer, como si el deporte para ellos no fuera ganar plata, sino despedir gente”, concluyó.

Publicado el 21 de Julio de 2017