Barreras transitorias que erigen un muro permanente

16 Jun
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Tan extraordinaria es esta crisis que se tiran a la basura manuales y libretos que dicen: a mayor libertad tenga el comercio y más abierta esté la economía con mayor rapidez se saldrá de la crisis y se revertirá el ciclo económico.

La coincidencia en este postulado es generalizada, pero la anécdota que se contará más adelante es que mientras todos sabían lo que debía hacerse, se confiaron en que el socio comercial cumpliría con la premisa. Con esa "tranquilidad" encararon cierta protección del mercado interno. "Que el otro pague el costo de la crisis", se decían para sus adentros. Pretendían que no existiera el efecto espejo.

La historia próxima concluirá quién protegió a conciencia, de forma transitoria, y mínima.

Lo cierto es que, con la Argentina como variable de análisis, cada capítulo deberá aclarar cuáles causas correspondieron a factores exógenos, y cuáles se arrastraron como consecuencia de no saber qué lugar ocupar en el mundo, cómo y en qué plazos.

"De una recesión -acota el economista Alieto Guadagni- se sale con medidas ofensivas y no defensivas, aumentando las exportaciones, no disminuyendo las importaciones. Tenemos la estructura tributaria más antiexportadora de América latina. Las únicas industrias que crecen en el mundo son las que tienen la competitividad necesaria para exportar".

Otro economista, Jorge Todesca, de Finsoport, dice: "Las restricciones a las exportaciones comenzaron como una suerte de paquete de emergencia ante los impactos inflacionarios internos del alza en el precio internacional de los alimentos. Su extensión en el tiempo fue un grave error".

La mayoría de los países multiplicaron las restricciones comerciales con el agravamiento de la crisis. "La Argentina no se aparta de la tendencia general, pero se distingue en que muchas de estas medidas son anteriores a la crisis y responden a dinámicas domésticas más que externas", explica Roberto Bouzas, profesor de la Universidad de San Andrés.

Bouzas echa mano al tamiz de los tiempos: "El principal problema de las políticas de comercio exterior en la Argentina no es su contenido, que es cambiante, sino su volatilidad. Estos períodos de fuerte intervención discrecional son seguidos por otros igualmente perniciosos de liberalización generalizada".

Rodrigo Alvarez, de la consultora Ecolatina, recuerda que las medidas restrictivas comenzaron en 2006, a las ventas de carnes y lácteos para contener los precios internos. "No consiguieron frenar la inflación y las consecuencias en la oferta han sido muy negativas", señala.

Las limitaciones a las importaciones, dice, son "un instrumento aceptado por la Organización Mundial del Comercio [OMC] para proteger a la producción nacional frente a la competencia desleal. Este tipo de mecanismos es sustentable". Deja de serlo, claro está, cuando se abusa de ellas otorgándolas más allá del plazo máximo (60 días) y cuando pasan a ser de duración indefinida.

No es lo mismo, sugieren los especialistas, imponer límites a las importaciones para atacar la competencia desleal que para procurar sustituirlas. En el primer caso, funcionan las licencias, pero éstas se desnaturalizan cuando apuntan a satisfacer el otro fin.

El mundo recurrió a los instrumentos que están dentro de los límites de la OMC. "Hubo un proteccionismo reptante", ilustró Dante Sica, titular de abeceb.com, al explicar que mientras Estados Unidos intervino mercados y rescató empresas, la Argentina fue por la aplicación de licencias. "Pero se transforman en trabas, porque escapan a los límites de la OMC. Y como la OMC tiene bajo poder de regulación, entre que te denuncian y piden informes, se logra pasar un año", dice.

Sica subraya que en la Argentina "lo provisorio tiende a ser permanente", y que si las medidas fueran sólo de corto plazo, es una cosa. "La duda es que una vez que se montan estas medidas son muy difícil de desmontar."

Factores internos

Jorge Castro, especialista en planeamiento estratégico y en política internacional, utiliza el siguiente contexto: "Hay una profunda crisis de confianza cuya manifestación más relevante es la fuga de capitales. Las importaciones cayeron un 57% en el primer trimestre y es el resultado de la recesión de la economía argentina. Entre el último trimestre de 2008 y el primero de este año, el nivel de caída supera el 6%. Esto duplica el nivel de recesión mundial. Y en ello juegan más los factores internos".

Explica Alvarez que si bien todos los países aumentaron el nivel de protección comercial, la Argentina adoptó en lo que va del año más de 30 medidas -entre salvaguardias, valores criterio y medidas antidumping – que impactan, especialmente, en bienes que intervienen en procesos productivos: "Cerca del 43% de estas medidas restringe el ingreso de bienes intermedios; un 32%, el de bienes de consumo, y un 25%, el de bienes de capital y sus piezas".

¿Qué tan limitadas se encuentran las importaciones? Jorge Arnaiz, de B&B Consultora, especializada en comercio exterior y despacho aduanero, enumera, entre las medidas, las licencias automáticas (que pueden demandar diez días hábiles) y el régimen de control de origen no preferencial (que exige un certificado en el país de fabricación, visado por el consulado argentino). Entre los productos afectados por las limitaciones, se encuentran: artículos para el hogar; bicicletas, sus cubiertas y cámaras; calzado y sus partes; hilados y tejidos; juguetes; manufacturas diversas; motocicletas; neumáticos; papel para la industria gráfica; pelotas; productos metalúrgicos; productos textiles; tornillos y afines; aparatos de medición; pilas y baterías.

Es más, al momento de la verificación aduanera, hay cámaras de fabricantes locales que deben hacerse presente como "observadores", entre ellas, la Cámara Argentina de Industrias Electromecánicas; la Cámara de Fabricantes de Bulones, Tornillos, Tuercas y Afines y la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines.

Reclamos en la OMC

Ya en abril comenzaron los cuestionamientos dentro del Comité sobre Licencias de Importación de la OMC. Entre los países que pidieron explicaciones se encuentran Perú, Estados Unidos, Canadá, China y Japón, y también países de la Unión Europea.

Perú cuestiona la ampliación de licencias en productos textiles, realizada el año pasado, cuando la norma se estableció, de forma transitoria, en 2007. La Argentina respondió que la volatilidad del mercado y los excedentes en los países exportadores motivaron la aplicación de este instrumento al que consideró el "más adecuado y menos restrictivo del comercio en las circunstancias actuales".

El mismo planteo fue realizado por los Estados Unidos, Japón, China y la Unión Europea. "¿Cómo y según qué criterios se determinó que la importación de determinados ítems requiere licencias automáticas para ser importados? ¿Qué porcentaje del valor total de importaciones de la Argentina, recientemente, está cubierto por estas medidas? ¿Qué entiende la Argentina por daño irreparable para determinados sectores? ¿Por qué la Argentina considera que estos mecanismos [licencias no automáticas] son necesarios? ¿Qué información deben suministrar los importadores? ¿Qué clase de control se aplica? ¿Cómo afecta este mecanismo a las importaciones? ¿Existen procedimientos para apelar? ¿Por qué se demora en la entrega de las licencias?", son sólo algunas de las preguntas que realizan.

Tiempo para impulsar

Castro y Guadagni advierten que éste es un momento de impulsar las exportaciones, así como lo hace el resto del mundo. "No estamos aprovechando la coyuntura larga, la onda larga de crecimiento del mundo en desarrollo. Hoy un 70% de la población mundial no está en recesión: Asia, Africa y el Medio Oriente", dice Guadagni.

En total desacuerdo con las medidas instrumentadas para las exportaciones y las importaciones, José Luis Espert, recuerda que el resultado en la práctica es la pérdida de clientes por parte de las empresas.

"El intervencionismo en el Primer Mundo es transitorio. Chrysler está a punto de ser vendida luego de ser intervenida por 90 días. Con General Motors pasa lo mismo. Los bancos están tratando de devolver lo que les dio el Estado por el quebranto. No es el caso argentino, donde la crisis internacional funciona como sustento ideológico para generar un desastre en el comercio exterior. Es una intervención destructiva. En un país que siempre fue muy proteccionista, ahora tiene la excusa para justificar más proteccionismo", amplía Espert.

¿Entonces? Pasada la crisis, las inversiones productivas pasarán por un proceso de racionalización. "Habrá capacidad instalada excedente durante largo tiempo. Esto significa que sólo los países con instituciones económicas sólidas y con políticas a largo plazo confiables serán elegibles para esos flujos de capital. Lamentablemente, en la Argentina no se está aprovechando la excelente trayectoria de crecimiento de los últimos años para mostrar al mundo un país previsible con potencial de desarrollo", indica Todesca.

Espert cree que lo más conveniente es la apertura irrestricta de la economía, sin retenciones ni aranceles, y con un tipo de cambio alto. "Y un Estado minimalista, dedicado a lo básico: educación, salud, seguridad y justicia." Guadagni coincide en que hay que derogar todos los derechos a las exportaciones de manufacturas industriales y avanzar luego, gradualmente, con las agropecuarias, y reclama perfeccionar el arancel externo común del Mercosur, operar como una unión aduanera y terminar con el doble cobro de aranceles.

Castro cree que existe la posibilidad de multiplicar las exportaciones profundizando la especialización agroalimentaria, y en función y gracias a ella, iniciar un proceso de reestructuración del sistema industrial del país para convertirlo en un sector exportador y no sólo importador.

Alvarez suscribe a la necesidad de reforzar el Mercosur para darles escala a la estrategia comercial y a la negociación internacional frente a la crisis. "La Argentina debería comenzar a planificar su posición comercial para la fase de recuperación mundial. En este sentido, es necesario alentar la producción de los productos más fácilmente exportables, cuidar los mercados y establecer reglas claras para que la restricción de importaciones productivas y de inversión no profundice el freno de la actividad. Ningún proceso de desarrollo comercial serio se puede instrumentar sobre la base de la discrecionalidad del funcionario de turno", concluye Alvarez.

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