"El corso a contramano tira todo para abajo"

03 May
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Sin pelos en la lengua, José Luis Espert, uno de los economistas más alejados del Gobierno, no se guarda nada para criticar la política económica. Intercala términos como "mamarracho" y "desastre" para aseverar que ni un rebote de la economía mundial puede rescatar al país de lo que considera estancamiento económico con inflación y un desempleo en el 15%.

-¿Cómo estamos?

-La Argentina está en estanflación, con caída de la actividad económica desde el cuarto trimestre del año pasado, y además tiene una inflación para este año cercana al 20%. El país termina en recesión a fines de 2008 no como consecuencia de la crisis, sino como consecuencia del desastre fiscal que se hizo durante 2003-2007, sumado a la guerra que se declaró al campo en marzo de 2008 con las retenciones móviles y al robo que se hizo a los afiliados de las AFJP sobre fines del año pasado. El primer proceso, la guerra contra el campo, generó una fuga de capitales de cinco puntos del Producto Bruto, mientras que la eliminación de las AFJP, aceleró la fuga de capitales y la llevó a 10 puntos del PBI. Estos dos hechos son los que pusieron a la Argentina en recesión, y en segundo lugar, muy lejos, fue la caída de los precios de los productos de exportación, debido a la caída de la demanda mundial de materias primas.

-¿Tuvo algún efecto el adelantamiento de las elecciones?

-Cuando uno ve los números observa que antes del adelantamiento, el grueso de los vencimientos de deuda ocurrían antes de las elecciones y por lo tanto la especulación era que el Gobierno no iba a defaultear antes de las elecciones. Porque se sabe que después del default de la deuda es probable también que un gobierno defaultee sus depósitos, porque un default del Gobierno -con la gran cantidad de bonos del Estado que tienen los bancos- provocaría una descapitalización muy fuerte de las entidades financieras. Esa descapitalización generaría un temor muy fuerte en los ahorristas que huirían a retirar los depósitos de los bancos. Cualquier gobierno quiere evitar eso antes de las elecciones.

Por ese motivo se especulaba que el Gobierno muy probablemente iba a pagar la deuda antes de los comicios, dado que el grueso de los vencimientos estaba antes de las elecciones. El anticipo pone el grueso de los vencimientos después de las elecciones. Esto hizo volar el riesgo país y profundizó la recesión. Jugó en contra y no a favor del programa económico.

-Y el proceso electoral en sí, ¿qué impacto tiene en la economía?

-No, la elección en sí, ninguno. Los desastres que se han hecho desde comienzos de 2008, cuando se terminó la caja, hacen que las elecciones sean prácticamente irrelevantes. Si el Gobierno gana, en algún momento tendrán que hacer un ajuste, no sé cuando. Y si pierde, igual lo van a tener que hacer. Está tan mal la cosa económica, que la elección no define nada.

-Pero el Gobierno ha dicho que en las elecciones se decide la continuidad del modelo de 2003.

-Este desastre de programa económico va a continuar. Puede estar un poquito más condicionado. Pero lo que plantea la oposición tampoco es la inversa de lo que está haciendo este gobierno. La oposición planteará una nueva ley de coparticipación -que sí perjudica al gobierno central-, el fin de los superpoderes -que también perjudica al gobierno central-, y a lo mejor hay una baja de retenciones, que también perjudica al Gobierno. Pero no creo que esas tres medidas signifiquen un cambio de modelo. Sería un cambio dentro del mismo modelo. La oposición no está pensando ni en abrir la economía, ni en dejar de despotricar contra el Fondo.

DOS DIGITOS

-Usted habla de estanflación. ¿Cómo llegaremos a fin de año en materia de empleo?

-Nosotros estamos estimando un desempleo cercano al 15% para fin de año, que es el doble del que el Gobierno está anunciando hoy. Hay un deterioro muy signficativo de todos los indicadores sociales. La estanflación destruye las mejoras sociales que se habían logrado en estos años y que se vienen deteriorando desde 2007 como consecuencia de la aceleración de la tasa de la inflación.

-Un cierre de año así de deslucido, ¿puede impedir que la Argentina se acople a un eventual repunte de la economía mundial?

-Es probable que hacia fin de año por lo menos haya ya experimentado el piso de la caída de la actividad económica. No creo que la recuperación hipotética muy leve de la economía americana en 2010 vaya a afectar en algo positivamente a la Argentina. Porque la Argentina creció a pesar del programa económico en estos seis años. Creció por la soja, el petróleo, el maíz, el trigo. Habiendo desaparecido el viento de cola, no hay nada que estén haciendo los Kirchner que tenga olor a crecimiento económico. El corso a contramano empuja todo para abajo. Por eso creo que la Argentina no se beneficiaría del piso que puede experimentar la economía americana.

-¿La reciente mejora del precio de la soja brinda más margen de maniobra?

-Una soja de 370 dólares es mucho mejor que una soja de 280 dólares como estuvo en septiembre. Sería mucho peor todo. Pero sólo estamos hablando de una situación menos peor.

-¿Más allá de las elecciones, cuál es la agenda en la que debería trabajar el Gobierno?

-El programa económico del modelo productivo está agotado y requiere de un service severo, con los típicos ajustes de la Argentina: ajuste fiscal, de tipo de cambio y reprogramación de la deuda pública. El déficit tiende a ser muy alto, el tipo de cambio está claramente atrasado y hay serias dificultades para pagar la deuda.