El difícil camino para evitar el default

El 10 de marzo de 2008, el Gobierno anunciaba la implementación de las retenciones móviles (Resolución 125) para recaudar sólo en 2008 u$s 4.000 millones adicionales. El 10 de abril del mismo año, el ex ministro de Economía Martín Lousteau viajaba a los EE.UU. para tratar de conseguir nuevos préstamos del BID y el Banco Mundial por un total de u$s 15.500 millones, el doble del capital que vencía con ellos en el período 2008-2011.

El 2 de setiembre, en solemne acto en la Casa de Gobierno, la presidente Cristina de Kirchner anticipaba la intención del Gobierno argentino de cancelar la totalidad de la deuda con el Club de París por u$s 6.700 millones con la esperanza de convertir a la Argentina en un imán de lo que los progresistas llaman «inversiones productivas», compensar el comienzo de la recesión y recaudar más plata de impuestos. El 22 de setiembre se anunciaba la apertura de un canje con los holdouts y los Préstamos Garantizados (PG) que, entre cash y ahorro en los pagos de capital e interés, podría llegar a mejorar la caja en u$s 5.756 millones en 2009 suponiendo una aceptación del 50 por ciento.

El 21 de octubre de 2008 se anunciaba la eliminación de las AFJP, lo que significaba mayor recaudación para la ANSES por u$s 4.000 millones por año y un ahorro en los pagos de deuda de u$s 3.570 millones entre 2009 y 2011. Ya en 2009, el 28 de febrero se hizo el de canje PG con una aceptación, según el Gobierno, del 70,3% y con un ahorro verdadero en los pagos de deuda de u$s 3.373 millones entre 2009 y 2011. Luego, el 13 de marzo, se anunció el adelantamiento de las elecciones legislativas que permitieron una postergación de vencimientos de u$s 3.955 millones para el período julio-octubre.

Posteriormente, el 30 de marzo, el BCRA anunció un acuerdo de swap de monedas con el Banco Popular de China por u$s 10.200 millones. El 6 de abril pasado trascendió que Hacienda podría colocarles un bono a los bancos contra los encajes que éstos tienen en el BCRA por u$s 1.000 millones en 2009 y en la Cumbre de las Américas parece que la Presidente, después de pasar la gorra mientras Lula desarrollaba relaciones estratégicas con el Primer Mundo, habría conseguido que el BID le preste al país u$s 1.500 millones (2 años de vencimientos de capital) y el Banco Mundial, u$s 700 millones para que se le repague el principal que vence a lo largo de 12 meses.

La emisión de DEG del FMI que anunció la cumbre del G-20 no son reservas, sino que es un derecho (cuyo valor es de u$s 2.500 millones) a peticionar fondos (vendiendo DEG o pidiendo un préstamo) en caso de crisis de balanza de pagos.

Como se ve y como se diría en la jerga de los abogados, «a confesión de parte relevo de prueba»: si es tan seguro, como dicen el Gobierno y sus economistas amigos desde hace ya largo rato, que el Estado tiene los fondos para pagar la deuda, ¿por qué no para de buscar plata fuera (y dentro) del propio Gobierno? La verdad es completamente distinta.

Si bien hoy es muy ligeramente más probable que la deuda no sea defaulteada, los precios de default que tiene están reflejando que en la Argentina hay un Estado que, no tanto para pagar la deuda, sino en la búsqueda de caja fiscal en general, no duda en avanzar y romper lo que sea. El problema de fondo es que el Gobierno se gastó todo el aumento de $ 220.000 millones de recaudación (un 10% del PBI) que juntaron las retenciones, el no ajuste por inflación y el crecimiento de la economía del 60% entre 2003 y 2008 (la etapa de vacas gordas). Y ahora encima vino la recesión. Un verdadero desastre fiscal.

Bajo el supuesto de que hasta las elecciones del 28 de junio el Gobierno tiene la caja bajo control, las preguntas surgen para el segundo semestre de 2009. El déficit primario de la Nación llegaría a u$s 806 millones; los pagos impostergables de deuda, a u$s 6.096 millones (Boden 2012 u$s 2.087 millones el 3 de agosto); y el déficit global de las provincias, a u$s 3.742 millones (¿se vienen las cuasi monedas?). Por lo tanto, los usos totales de fondos del Gobierno consolidado para el segundo semestre de 2009 llegarían a u$s 10.644 millones (sin canje del Boden 2012).

¿Con qué fondos cuenta para afrontar los u$s 10.644 millones sin ajuste fiscal y sin tocar los depósitos de las provincias? Con un margen adicional de Adelantos Transitorios (Reservas) del BCRA de u$s 4.807 millones, con financiamiento del Banco Nación por u$s 2.701 millones (equivalente al 30% de los depósitos de la Nación), con activos «líquidos» en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES por u$S 2.198 millones. En total, u$s 9.706 millones. Casi, casi el número de las necesidades de financiamiento.

¿Problema terminado entonces? Nada que ver, los más de u$s 10.000 millones que el Gobierno necesita (un 6,5% del PBI del segundo semestre) para terminar el año sin default y/o sin un ajuste fiscal violento, con mercados de capitales cerrados, son pura caída del gasto privado de consumo más inversión (crowding out), cosa que profundizará aún más la recesión. Entonces, el conflicto entre más caída de la actividad para pagar la deuda (cada bonista que cobra fuga capitales) y una suspensión de pagos con posterior reestructuración será creciente a medida que vaya transcurriendo el año. Pero los mismos chinos que inventaron la pólvora pueden ser la tabla de salvación de los Kirchner.

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José Luis Espert

Doctor en Economía

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