No fue un día de gloria para los activos argentinos en Nueva York. Si bien la noticia tomó por sorpresa a varios operadores, el hecho de cancelar cash la totalidad de la deuda con el Club de París (u$s 6.700 millones) usando las reservas del BCRA, no entusiasmó demasiado. De hecho, varios consultados lo interpretaron como una clara movida K: pagar para no tener que rendir cuentas (como sucedió con el FMI). Pero los “cambios de fondo” que tanto demanda el mundo inversor siguen sin aparecer. No es casual que los indicadores de riesgo hayan ajustado poco (como el CDS) o incluso subido (como el riesgo país). “Hubo algún tipo de reacción en los bonos, especialmente los Bonar. Pero después se mantuvieron flat, sin cambios significativos a pesar de que los spreads de la Argentina son apetitosos”, reseñaron desde un banco de Wall Street.

BNP Paribas: “En el fondo tiene una lectura positiva porque demuestra voluntad de pago. Pero hubiera sido mejor hacerlo antes. Tampoco queda claro cómo harán para financiarse, porque esto destraba sólo los créditos comerciales que no ayudan en sí a abrir las puertas el mercado internacional. Si no se soluciona el tema del INDEC, la inflación y los holdouts, el mercado externo no se abrirá para la Argentina. O sea, las cuestiones macro seguirán limitando al país. Y los inversores esperan más de la Argentina, se resisten a creer después de los malos tragos que tuvieron”, señaló Rafael de la Fuente, economista jefe para América latina.

ABN AMRO: “Es difícil de entender. Se anuncia el pago con el Club de París pero no hay cambios económicos. Por un lado, hacerlo utilizando las reservas del BCRA implica una reducción de las mismas. O sea, hay menos recursos para pagarle a los bonistas y deja un colchón más delgado para soportar shocks o incluso sostener el tipo de cambio. No se hace una reducción del gasto o se cambia el INDEC (y a Guillermo Moreno), con lo cual no se recupera la credibilidad con los mercados. No se ve un programa económico coherente para afrontar los pagos del 2009 con un superávit primario del 1,5% como calculamos nosotros, y cancelar la deuda con el Club de París no significa que se abre el acceso al financiamiento externo”, sostuvo Siobhan Morden, estratega de deuda soberana para Latinoamérica.

Barclays Capital: “Creemos que esta solución con el Club de París es inferior a una negociación más convencional (roll-over mediante). Refleja la intención de demostrarle al mercado la voluntad de pago y, además, evitar los requisitos que imponía un programa con el FMI. El pago cash es una elección costosa porque no bajará el alto premio por riesgo que el país tendrá para refinanciar deuda de corto plazo, y así proveer un mayor alivio para las necesidades de financiamiento del año próximo”, resumieron en un informe enviado a sus clientes.

Goldman Sachs: “Esto no hace nada para corregir los problemas de la micro, como la inflación, o cambiar el clima de negocios hacia uno más amigable con los inversores. Además, la retórica de que el Gobierno está pagando deuda incurrida en administraciones pasadas muestra la flagrante carencia de perspectiva institucional. Este Gobierno también está tomando deuda en nombre de su país que será honrada por futuras administraciones”, consideró Alberto Ramos, jefe para América latina.

IDEAglobal: “Kirchner tenía tres opciones para arreglar con los mercados: Club de París, hacer más transparente al INDEC y los holdouts. Eligió el menos engorroso en términos políticos. Esto no abre las puertas al financiamiento, quizá si para la industria o los bonos corporativos, pero no hace nada a la hora de emitir afuera. El tema crítico hubieran sido los holdouts, pero esto tiene una complejidad financiera y política para el Gobierno. Después de todo pagan (al Club de París) para no rendir cuentas y se salva de la auditoría del Fondo (que les iba a señalar al INDEC), y generan dudas haber cancelado toda la deuda para evitar hacer otros cambios”, afirmó Enrique Álvarez, director de renta fija.

Bulltick Capital Markets: “Este hecho es positivo pero también complicado. Porque utilizar las reservas del BCRA podría abrir la puerta a más litigios. La operación podría generar que los acreedores defaulteados reclamen sobre los activos del Banco Central. En términos lógicos, pagarle al Club de París es un preludio a la reapertura del canje de deuda. Vemos poco probable que se haga ahora, porque pensamos que antes tendrían que pasar más cosas en la Argentina para que el Gobierno se vea forzado a presentarle un oferta creíble a la comunidad financiera”, consignó Alberto Bernal-León, head de Mercados Emergentes.

José Luis Espert, economista

La decisión oficial de pagar la deuda con reservas me parece lógicamente infantil y, desde el punto de vista de lo técnico-conceptual, peligrosa. La tirria y la pavura que el Gobierno le tiene al FMI es infantil: paga al contado y con reservas para no pasar por un acuerdo con el Fondo, que no aprobaría jamás este mamarracho de programa económico que tenemos. Por esta pavura de los Kirchner ya le hemos entregado u$s 17.000 millones a los extranjeros. Me parece peligroso: una cosa fue pagar al Fondo con u$s 10.000 millones en enero de 2006, a menos de un año de la renegociación de la deuda, y otra cosa es hacerlo ahora, cuando tuvimos una corrida en julio pasado y aparece el fantasma del default. Debilitar al Central es una jugada de mucho riesgo en este momento. Las reservas de libre disponibilidad antes de esta decisión estaban en las tres cuartas partes de los títulos del Central; ahora quedarían en un tercio. Además, no va a venir demasiada plata porque la Argentina sigue teniendo un programa impresentable y sigue defaulteando la deuda interna cuando dibuja la inflación.