Indices de precios y republiquetas

18 Mar
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A principios de febrero último el presidente Kirchner se mostró muy ofendido ante supuestos reclamos de funcionarios norteamericanos por la decisión del Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE), que depende del Ministro Julio de Vido, de desaconsejar la posibilidad de que el fondo Eton Park adquiriera acciones de Transener. "No somos una republiqueta", bramó.

Lástima que no piense lo mismo de la barbaridad que su propio gobierno está cometiendo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), al cual está vaciando en sus cargos jerárquicos de profesionales de carrera y poniendo a los amigos del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que como gran activo intelectual sólo pueden ofrecer fidelidad al jefe máximo.

La baja en los precios de los alimentos que trajeron tanto la prohibición de exportar carne como los aprietes a los exportadores de lácteos durante 2006 para que aflojaran con sus envíos al exterior explicó el 70% de la baja del IPC de 2,5 puntos porcentuales, desde el 12,3% de 2005 al 9,8% de 2006. Los acuerdos de precios del secretario de Comercio (denunciado ante la Justicia) fueron totalmente inútiles. Sólo constituyeron un espacio público para bravatas que los argentinos no nos merecemos.

En principio, 2007 aparecía con un complicado panorama para que el gobierno controlara el IPC. Consumo al rojo vivo, oferta de carne seriamente dañada, el mercado de Liniers con precios máximos desde noviembre de 2006, el de frutas y verduras desde comienzos de 2007 y un objetivo de IPC en el presupuesto de 7% de suba para todo el año. Sin embargo, la "lamparita" oficial se prendió rápido ante tantos inconvenientes.

En vez de seguir controlando, apretando y despotricando contra el prójimo por la suba de precios, el Gobierno directamente decidió comenzar a dibujar el IPC, poniendo el número que Kirchner quiere. Pero para ello hacía falta la intervención del Indec.

El escenario se preparó rápido. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, denunció como forajidos y mafiosos a los empleados del instituto que amenazaban con dar a conocer la inflación verdadera de enero, desenmascarando la mentira oficial. El presidente Kirchner dijo que nadie lo iba a parar en los cambios que había que hacer para seguir sacándonos del infierno (lo cual obviamente incluye dibujar el IPC).

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, diciendo que ¡cómo se les iba a ocurrir cambiar un índice para ganar una elección! Finalmente, la ministra Miceli denunciando actividades sospechosamente corporativas y de complot a los economistas que firmaron una solicitada pidiendo que se cuidara el Indec.

En enero el "Indek" computó: 1) una suba de turismo de sólo 3,7%, cuando en realidad fue de casi 19%. Directamente se pusieron los precios acordados entre Moreno y algunas cámaras empresariales en vez de los que la gente pagó cuando veraneó; 2) una suba de servicios para la salud de 2,18% en vez de 14% como mínimo por el cambio del anterior sistema de prepagas a uno de copagos más 2% o uno similar al viejo con 22% de suba. ¿Argumento? Que constituye un nuevo producto y por lo tanto no hay que computarlo, cuando en realidad las "biblias" de estadísticas internacionales dicen que sí se computa; 3) una suba de verduras de 9,8% en vez de 15% más que pagó cualquiera que se haya chocado en la calle con una verdulería. Conclusión: el IPC de enero no fue de 1,1% como el "Indek" publicó, sino de alrededor de 2,4% (más del doble).

Cocina de febrero. El "Indek" computó: 1) una caída en los servicios para la salud de 0,78% en vez de una suba del 4% por el cambio de sistema mencionado antes; 2) caída de frutas de 0,56% en vez de una suba de 5%; 3) verduras en 0,1% en vez de un aumento de 9%; 4) una suba de útiles escolares de 0,24% en vez de una de 14%. Conclusión: el IPC de febrero no fue de 0,3% como el "Indek" publicó, sino de alrededor de 1% (el triple).

Cocina que ya prepara el "Indek" para marzo: 1) cuotas de los colegios con cero por ciento de aumento, en lugar de alrededor de 10% (y eso es sin computar el aumento de las cuotas del 20% al 25% que los colegios privados aplicarán desde abril -al que se disfrazará como "cuota recupero"- luego de que el Ministro de Educación, Daniel Filmus, cerró a solas con los gremios docentes una suba del salario mínimo de los maestros del 25%); 2) útiles escolares con 1% de aumento en vez de 3%, y 3) probablemente se computará 5% y no toda la suba de la carne en el mostrador, que ya llega al 15%, con la utilización de algún argumento esotérico.

Conclusión: el IPC de marzo no será de 0,6% o 0,7% como el "Indek" probablemente publicará, sino de alrededor de 1,5% (casi el triple).

De esta manera, el "IPK" del primer trimestre dará poco más de 2% (8,2% anualizado) en vez de un IPC de 4,9% (21% anualizado).

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La "metodología" del "Indek" consiste en: 1) medir sólo los pequeños aumentos de precios de los acuerdos que firma Moreno; 2) computar la estacionalidad de los precios sólo si es negativa, y 3) desechar de la "muestra" los productos que sustituyan a otros en la medida en que entrañen subas de precios, porque son un bien tan nuevo que no admite comparaciones.

Verdades y mentiras

Con este trípode se desconoce totalmente que el diseño metodológico del IPC, en su origen, responde a las recomendaciones de la Oficina Internacional del Trabajo (R. Turvey y otros, OIT, 1989), en el marco del Sistema de Cuentas Nacionales 1993 (Naciones Unidas, 1996).

De ninguna manera estamos en presencia de cambios metodológicos en el Indec para el cálculo del IPC. Eso es un eufemismo de acá a la China.

La verdad es que el Gobierno nunca decidió luchar contra la inflación, porque no le preocupa. Y no le preocupa debido a que ha transado con eso de que "un poco de inflación no es tan malo", porque así se crece a tasas chinas.

Sí, en cambio, ha torturado infructuosamente al mercado con controles de precios y aprietes para que el IPC diera una inflación baja.

Luego de fracasar por knockout, decidió usar directamente al Indec para que publique los números que Kirchner quiere del IPC, como si fuera una propaganda oficial más del estilo "Argentina, un país en serio", que produce la Secretaría de Medios que dirige José "Pepe" Albistur.

Pero, en realidad, es toda una gran mentira. Si no, miremos los salarios creciendo al 20% anual o la inflación minorista que está implícita en la recaudación del IVA DGI en el 22% anual.

Los verdaderos precios al consumidor se vienen acelerando sin pausa desde fines de 2004 y ya están subiendo en el orden del 20% anual.

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