Estrategia que puede virar al rojo

Con las reservas internacionales del Banco Central (BCRA} por encima de los u$s 30.000 millones, el Gobierno celebra la fortaleza financiera lograda. Después de todo, no sólo se recuperó la totalidad de los dólares pagados al FMI, sino que se acumula un colchón lo suficientemente robusto para amortiguar el impacto de eventuales crisis. Amén de los "beneficios" de poder sostener sin mayores complicaciones el dólar a $3.

Sin embargo, en la estrategia, sin fisuras a primera vista, aparecen atisbos de grietas: a medida que se incrementan las reservas, también la deuda del Central crece a ritmo intenso.

Sucede que la contrapartida de adquirir divisas es la emisión de pesos, que luego deben ser esterilizados –en parte- para que no generen más inflación. Básicamente el ente monetario se nutre de las emisiones de deuda para "sacar" esos pesos en circulación. Ese pasivo, las Letras y Notas (Lebac y Nobac) pagan una tasa de interés, lo que genera el denominado déficit cuasifiscal. Si bien el balance del BCRA es superavitario, hecho que remarca constantemente el titular de la entidad, Martín Redrado, lo cierto es que no está muy claro por cuánto tiempo más será así. Incluso, algunos economistas descreen de la manera en que el BCRA computa ciertos ítems en el balance, lo que estaría mostrando ganancias en lugar de pérdidas.


DOLARES SON AMORES.

La política del ente rector es más que clara y no hay indicios de que se vaya a modificar. Actualmente los dólares atesorados en las arcas del Central equivalen al 14% del PBI, comprando u$s 50 millones diarios en promedio. En términos del producto, las reservas "resultan todavía pequeñas cuando se las compara con algunos países asiáticos", dice el Banco Río. Incluso, continúa, de mantenerse las tendencias actuales, el nivel de reservas podría volver a duplicarse en cuatro años más. El proceso de acumulación de divisas, que tiene pros y contras, es defendido por Redrado. Incluso, el Central publicó en agosto pasado un paper ("La política económica de la acumulación de reservas: nueva evidencia internacional") donde hacía referencia a los beneficios de esa estrategia. Si bien la aparición de ese trabajo fue para acallar las voces críticas, lo cierto es que ese proceso también se repite en otros países. Según el Río, esto se viene dando en el mundo emergente en general, y en Asia como región más destacada


COSTOS.

De todas formas, nada es gratis. Para seguir sumando dólares, el Central emite pesos que luego –y en parte- son absorbidos por las reiteradas colocaciones de deuda. El stock de Lebac y Nobac supera los $ 40 mil millones y muestra una tendencia ascendente. Así como el costo al que debe incurrir (por la tasa de interés que paga) en las distintas licitaciones. Un informe del Río indica que a través de la emisión de letras y notas, el BCRA logró esterilizar el 29% de los $ 102.700 millones inyectados para adquirir divisas entre el 2003 y el 2005. Como resultado de ello, la deuda "voluntaria" del Central se elevó al 6% del PBI este año, cuando en 2003 era de 2.3% del producto.


¿Es sostenible todo esto? "Mientras haya superávit fiscal consolidado no va a ser un problema sostener la acumulación de reservas", señala José Luis Espert. El economista mira la película de otra forma. Por un lado, dice que como concepto, el BCRA forma parte del sector público. Según esta idea, la preocupación –en todo caso- derivaría de cómo le está yendo a las cuentas fiscales de la Nación, las provincias y el propio Central. Así y todo, y si bien remarca que no es preocupante, Espert afirma que el BCRA ya tiene ahora un pequeño déficit. Incluso, calcula que se sitúa en los $ 600 millones anuales. ¿Cómo es esto? Algunos, como el caso de Espert, ven cierta "ingeniería contable" en la manera en que el ente monetario computa ciertos activos y pasivos. Por eso, mientras que al Central la cuenta le da superavitaria, otros ya la ven en rojo. "No es para alarmarse, no hay que rasgarse las vestiduras por esto", sostiene el economista. ¿Por qué? En parte, dice, debido a que el déficit de las provincias es 3 veces el del BCRA (y el año próximo sería de 4 veces). De todas formas, Espert vaticina que el rojo del Central se incrementará en 2007 hasta llegar a los $ 1.000 millones. Según su visión, la continuidad de la acumulación de reservas es sostenible sólo si hay superávit consolidado, hecho que peligraría si el gasto sigue creciendo al ritmo actual. "A este paso, desaparece para el primer semestre de 2008", consigna.


Para Aldo Abram, titular de Exante, el Central se va a cuidar de no incurrir en déficit. Según sus números, que son los mismos que maneja el ente monetario, la entidad tiene superávit. "No tenemos forma de saber si están computando algo mal, hay que manejarse con los datos que brindan", explica. Así y todo, Abram sostiene: "Mientras esté Redrado al frente del BCRA dudo que caiga en rojo, porque tiene en claro que eso no es una alternativa". De todas formas, calcula que el superávit del año próximo será la mitad del de 2006. "Si tiene algo de superávit está bien, uno no le pide al Central que gane plata sino otras cosas como que aplique las políticas correctas", considera.

Más allá del debate entre aquellos que afirman que los números del Central ya presentan un fuerte deterioro, y quienes remarcan que las cuentas siguen arriba, lo cierto es que la preocupación está instalada. Desde el BCRA, en el mejor de los casos, saben que el superávit está en franco descenso año tras año. No preocupa tanto el stock de deuda, porque esas emisiones –de última instancia- están respaldadas por los dólares que adquirió. Sí, en cambio, alarma el costo derivado de la tasa de interés que debe pagar por esas colocaciones. "El gasto de las continuas emisiones de endeudamiento genera –a la larga– una bola de nieve que nunca se sabe en qué puede terminar. Son cosas que en la Argentina ya vimos", manifestaba un operador cambiario que pidió no ser nombrado.