Fracaso comercial

La XXX cumbre del Mercosur realizada en la ciudad de Córdoba, Argentina a fines de julio, tuvo como principal objetivo “festejar” la incorporación de Venezuela en calidad de miembro pleno y aumentar el contenido político del bloque ante el fracaso de sus de sus objetivos comerciales. La idea, sobre todo de Nestor Kirchner y Hugo Chávez, es fortalecer al bloque para minimizar el costo de seguir pelándose con el mundo occidental, tal como ambos lo vienen haciendo con pasmosa eficiencia.

El objetivo central de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y de las Uniones Aduaneras (UA) es aumentar el volumen de comercio de los países que los integran. Los miembros del Mercosur, quintaesencia de la unión aduanera, no mostraron buenos resultados, si tenemos en cuenta que ninguno de ellos aumentó significativamente su participación en el comercio mundial. En 1991 –cuando se inicia la desgravación arancelaria- la suma de las exportaciones de los países miembros (incluidas las extra-zona) representaba el 1.35% de las exportaciones mundiales. En 2005 esa cifra observó un ínfimo aumento fue de 1.60% .

Los casos de Brasil y Argentina son un ejemplo de la pobreza exportadora de la región. En 1991 los envíos brasileños representaban el 1% del total mundial y en los 15 años de vigencia del Mercosur sólo lograron aumentar su participación en 0.15%. En el mismo período, las exportaciones argentinas pasaron de 0.35% a 0.39% del total mundial, a pesar se que el país devaluó su moneda un 60%. Este resultado queda más opacado aún si tenemos en cuenta que las exportaciones de Brasil y Argentina representaban el 2.0% y 2.8% respectivamente de las exportaciones mundiales a mediados del siglo pasado. Un buen contra-ejemplo es México, cuyas exportaciones a mediados del siglo XX no alcanzaban el 0.7% del total mundial y con un TLC con EEUU y Canadá desde 1994 (el NAFTA) logró incrementar su participación a casi 2.10% en 2005.

Algo similar ocurrió con Chile (también con acuerdos de libre comercio con EEUU) que aumentó su participación en las exportaciones mundiales de 0.26% en 1991 a 0.41% en 2005 y sigue ganando terreno en el comercio global sin renunciar a negociar bilateralmente acuerdos con las principales potencias del mundo. Irlanda (otro país que lideró el crecimiento mundial en los últimos 20 años) logró aumentar su participación de 0.63% en 1991 a casi 1.1% en 2005.

Lo peor de todo es que los países que integran el Mercosur ni siquiera lograron aumentar significativamente el comercio intra-zona. El volumen de exportaciones entre sus miembros representa sólo el 0.17% de las exportaciones mundiales, cifra similar al 0.15% de 1991. Para peor, no hay ninguna perspectiva de cambio con la reciente incorporación de Venezuela dado que sus exportaciones apenas representan el 0.3% de las mundiales, incluyendo las exportaciones de petróleo que va a EEUU.

Este lastimoso desempeño se debe al escaso grado de complementariedad entre los miembros. Según la teoría, habrá más volumen de comercio (y será más beneficioso) mientras mayores sean las diferencias entre los socios ya que éstas dan lugar a la especialización, al aumento de la productividad y al crecimiento. Eso es difícil de imaginar en un bloque cuyos miembros son productores de materias primas con aranceles externos muy elevados.

El aparente “fortalecimiento” del Mercosur no es más que una farsa utilizada para ocultar el rotundo fracaso del mismo en materia de comercio exterior. El hecho de que ni siquiera sus miembros hayan podido alcanzar el libre comercio (todavía hay fuertes restricciones al comercio intra-zona), torna necesario un aumento del vínculo político entre los mismos. La supuesta creación de un gasoducto del sur, Parlamento del Mercosur, Banco del Sur, etc no es más que una manera de minimizar el costo de seguir aislados del mundo.

En este contexto se podrá recibir a Fidel Castro como si fuera el principal defensor de los derechos humanos sin que nadie asuma directamente el costo político de ello en la imagen al exterior. Por el momento, el Mercosur seguirá siendo una gran circo cuyos principales beneficiados: Chávez, quien aumenta su presencia en la región y será apoyado por el Mercosur en su intento de acceder como miembro no permanente al Consejo de Seguridad de la ONU y Kirchner, que a pesar de estar fuera del mercado internacional de capitales y haber defaulteado groseramente los contratos con las privatizadas, seguirá teniendo a través de Venezuela financiamiento y provisión de energía.