Viento de cola para Bernanke

En su primera visita oficial al Congreso como presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke se mostró confiado sobre la solidez de la economía estadounidense y trasmitió un claro mensaje de continuidad en la política monetaria de la institución. La preocupación sobre un potencial aterrizaje forzoso de la principal economía del planeta ha disminuido notablemente entre los analistas y, a diferencia de lo ocurrido el año pasado, las expectativas del mercado están hoy más alineadas con la realidad. Sin embargo, todavía existen algunos riesgos inflacionarios que podrían implicar mayores tasas.

El comienzo de la era post-Greenspan vino aparejado con un cambio favorable en las expectativas del mercado. Durante gran parte del año pasado, las mismas influenciaron negativamente el desempeño del Dow Jones, que hasta el tercer trimestre del año había permanecido estancado sino experimentando un leve retroceso. El temor acerca del desequilibrio externo y fiscal de los Estados Unidos junto con el de una aceleración de la inflación generaron la idea de que era inminente un ajuste fuerte de la política monetaria y que el incremento de las tasas de interés provocaría un “hard landing” de la economía.

En rigor, los procesos de “hard landing” en los Estados Unidos han sido precedidos históricamente por el recalentamiento de la economía. En estos casos, las mejoras en la productividad eran insuficientes para enfrentar la creciente demanda y la economía hacía uso pleno de la capacidad instalada. Los aumentos en los salarios reales asociados a la escasez de trabajadores generaban entonces una presión inflacionaria a la que la Reserva Federal respondía ajustando drásticamente la política monetaria vía aumento de tasas. Así, la economía entraba en un período de enfriamiento.

El año pasado, la Reserva Federal incrementó las tasas 2 puntos porcentuales (ocho subas de 0.25). A pesar de los obstáculos que implicaron la suba de los precios de la energía y las pérdidas de producción relacionadas a los huracanes, el crecimiento del año estuvo por encima de 3% y se crearon cerca de 2 millones de puestos de trabajos. El desempleo cayó a menos de 5% y las continuas mejoras de productividad permitieron que las empresas registren en sus balances ganancias récord. Hacia el tercer trimestre del año, la evolución del Dow Jones empezó a mostrar una clara tendencia positiva a raíz de un cambio favorable en las expectativas, que empezaban a reconciliarse con los indicadores de la economía.

Con estos números, Bernanke justificó ante el Congreso su visión favorable sobre el futuro desempeño económico y declaró sentirse cómodo con los pronósticos que indican un crecimiento superior a 3% en los próximos 2 años. Sin embargo, remarcó la existencia de ciertos riesgos asociados principalmente al impacto que los precios de la energía podrían tener en la “core inflation” (que descuenta efectos de alimentos y materias primas) y a un enfriamiento mayor al esperado del mercado inmobiliario.

No puede negarse que la presión inflacionaria aumento en 2005 a raíz del continuo aumento de los precios de la energía. No obstante, la “core inflation” se mantuvo por debajo de 2% y las expectativas sobre la misma han disminuido. La razones a las que el propio Bernanke atribuyó el escaso impacto de los precios de la energía en la “core inflation” fueron, entre otras, el hecho de que la economía en su conjunto se ha vuelto en las últimas décadas menos intensiva en este recurso y también en los rápidos avances de productividad en relación con los salarios, lo que permitió mantener bajos los costos laborales.

En lo que refiere a los riesgos del mercado inmobiliario, Bernanke alertó que aunque el esperado enfriamiento no es inconsistente con la continuidad de un sólido crecimiento económico, los precios y la construcción podrían desacelerarse más rápido de lo previsto. Una caída brusca de los precios de las viviendas llevaría a los individuos a incrementar su nivel de ahorro y por ende un recorte en los gastos de consumo doméstico.

Por otro lado, mencionó algunos de los aspectos positivos. Las ganancias corporativas no han dejado de crecer durante todo 2005 impulsadas en parte por las mejoras de productividad y el crecimiento de las ventas. Además, las condiciones favorables del mercado financiero dieron lugar a un gran crecimiento en los gastos en equipamiento de alta tecnología, pilar fundamental del crecimiento económico.

Analizando los puntos que Bernanke marcó en su primer testimonio ante el Congreso, el balance es claramente positivo. Si bien no está en duda que la economía estadounidense enfrenta riesgos que podrían implicar un ajuste a las tasas de interés mayor al esperado, la realidad ha venido afianzando la hipótesis de un aterrizaje suave y el mercado parece haberla incorporado. Para los Estados Unidos, las condiciones internacionales son favorables desde muchos puntos de vista. Sus vecinos de Norteamérica continuarán creciendo a buen ritmo en tanto que Japón está mostrando una cierta mejora en el nivel de actividad. Esto, sumado al gran crecimiento de China, le permitirá incrementar sus exportaciones a tasas considerables y mejorar su posición de cara a un proceso de reducción de los déficit gemelos. En el corto plazo, los augurios sobre la marcha de la economía son favorables.