Discrepancias acerca de cómo influirá la medida en la inflación

Los economistas no se ponen de acuerdo

Algunos analistas destacan que sirve para desalentar expectativas inflacionarias y presiones sindicales Otros sostienen que tendrá un costo fiscal demasiado alto

Los economistas no logran ponerse de acuerdo acerca del efecto que tendrá en la inflación la medida oficial de elevar los mínimos imponibles en el impuesto a las ganancias.

Si bien prácticamente todos los analistas consultados por LA NACION coincidieron en señalar que se trataba de una decisión justa, a la hora de estimar cuál será la influencia en el costo de vida se escucharon algunas divergencias.

Para la mayoría de los economistas, la baja impositiva puede terminar alimentando la demanda de bienes y servicios en el mercado doméstico y, por lo tanto, ser una presión inflacionaria más. Sin embargo, otros analistas destacaron que servirá para desalentar expectativas inflacionarias.

"Se trata de una medida antinflacionaria porque permite mejorar el ingreso de los trabajadores y, por lo tanto, desalentar las expectativas y presiones inflacionarias que estaban manejando muchos sindicatos", señaló Orlando Ferreres. El ex viceministro de Economía dijo que la suba del mínimo imponible puede tener algún costo fiscal, aunque destacó que "no se podía seguir cobrando un impuesto a la inflación".

Por su parte, Javier Alvaredo, economista de MVA Macroeconomía, sostuvo que "es una carta de negociación jugada en un momento oportuno, luego de dos meses en los que la inflación fue inferior a la esperada. La medida puede tener el efecto de moderar la demanda salarial".

Con matices, Daniel Artana, economista de FIEL, también sostuvo que servirá para aliviar algunos conflictos sindicales. "El impacto sobre las discusiones salariales no es uniforme. Alivia la discusión en algunos casos, porque hay diferencia entre gremios. Va a reducir la recaudación en una cifra no menor, pero en la medida en que el Gobierno controle el gasto a la pauta presupuestaria, no debería haber mucho problema en las metas fiscales. La clave es si se controla el gasto", señaló.

Otros consultados, sin embargo, prefirieron poner énfasis en el costo fiscal de la reforma impositiva. "El Gobierno informó que la medida tendrá un costo fiscal de $ 1500 millones, lo que representa aproximadamente un 0,23% del PBI, es decir que su impacto será menor. No alcanza para desestabilizar el programa antiinflacionario, pero es indudable que significa echar un poco más de combustible a la demanda agregada", sostuvo Luciano Laspina.

Cuidado con el gasto

Miguel Bein alertó que la decisión de subir el mínimo no imponible está en la dirección contraria a la esperada para frenar la inflación. "Resignar ingresos públicos es lo mismo que incrementar el gasto, lo que significa que en lugar de utilizar la política fiscal para frenar la expansión de la demanda agregada, se está yendo en sentido contrario. De acá en más el Gobierno deberá ser muy estricto para compensar esta baja en los ingresos con una reducción del gasto público", señaló el economista.

Alberto Rodríguez Girault, economista jefe del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), tiene una visión más optimista. "El margen que tenía el Gobierno en materia de superávit fiscal es lo suficientemente amplio como para destinar una parte a reducir impuestos. Entra dentro de lo razonable", dijo.


Por su parte, José Luis Espert señaló que todavía es muy temprano para saber cuál será el efecto de la medida en el índice de costo de vida. "Bajar impuestos implica más ingreso disponible y esto puede significar más aumento de gasto, pero el efecto es difuso porque menos impuestos para el Gobierno es menos gasto público. Uno tiende a bajar y otro tiende a subir. El efecto es difuso, no es obvio que la inflación se vaya a acelerar", expresó.