Algunas señales contradictorias

Los empresarios están recibiendo en estos días análisis de consultores que les entregan datos tranquilizadores en lo político y con alguna señal de alerta en lo económico.

Los datos políticos favorables provienen de las actitudes que asumió en la última semana el gobierno de Néstor Kirchner respecto de la administración de George W. Bush.

El gobierno local, que posa de progresista y tiene amplio sustento en sectores que rechazan la invasión a Irak, recibió con honores al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, "halcón" del gobierno estadounidense. No sólo eso, sino que además la Argentina fue el primer país en respaldar la nominación del número dos de Rumsfeld, Paul Wolfowitz, para ocupar la presidencia del Banco Mundial. En Europa hay quienes han considerado que esa nominación es directamente una provocación a los países que como Alemania y Francia integran el Banco Mundial y no han compartido la política de los halcones de Washington. Pero la Argentina parece seguir confiando en el respaldo de la Casa Blanca para lograr un nuevo acuerdo light con el FMI.

Sobre Wolfowitz se ha escrito con sarcasmo en la prensa europea. El londinense Sunday Times reprodujo un chiste de humor negro según el cual un hombre necesita un trasplante de corazón y le ofrecen elegir entre dos: el de un joven atleta y el de Wolfowitz. Elige el segundo y cuando los doctores le recuerdan que el ideólogo de la invasión a Irak tiene 61 años, responde: "Pero su corazón nunca fue utilizado".

En favor del candidato se recuerda que Wolfowitz, que es divorciado, está de novio con Shaha Ali Riza, una feminista árabe, también divorciada, lo que desmentiría a los fundamentalistas que sostienen que el candidato a presidir el Banco Mundial es el mascarón de proa de una embestida sionista antiárabe. La mujer trabaja en el Banco Mundial.

Los alertas económicos también están relacionados con los Estados Unidos. La suba de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal encendió luces amarillas. Para el ex gerente del Banco Central, Julio Piekarz, será inexorable que las tasas suban también aquí, ya que de otro modo se revertirá la incipiente entrada de capitales. Para las empresas locales la advertencia es que el financiamiento costará más caro, por lo cual cualquier proyecto requerirá mucha prudencia.


José Luis Espert cree también que el escenario se complica un poco. "El Gobierno tendrá que ser conservador. Con entrada de capitales es inevitable que la moneda local se aprecie. Hay cosas para hacer dentro de la ortodoxia y también dentro de la heterodoxia, como el control de capitales. Lo importante es que se mantenga la coherencia", sostiene.

Espert coincide en que el tema salarial es complicado: "No se puede tener tipo de cambio real alto, salarios altos e inflación baja, eso es una fantasía".

Una escalada en la tasa de interés norteamericana podría terminar recuperando el valor del dólar frente a otras monedas, lo que haría caer el precio en dólares de las materias primas que la Argentina exporta.


Para Espert, una de las maneras ortodoxas de evitar una rápida apreciación del peso es mantener el superávit fiscal, evitando aumentos del gasto.

El superávit depende en gran medida del nivel de exportaciones, ya que las retenciones aportan generosamente a la caja del Estado. Una caída de los precios de exportación por revaluación del dólar pondría a la Argentina en problemas.