Cómo hacer para convertirse en un gurú

Expertos de todos los ámbitos, desde deportistas hasta ex funcionarios, políticos y economistas, son requeridos por las empresas para dar conferencias sobre temas como liderazgo, trabajo en equipo, motivación o coyuntura económica. Los requisitos para ser un gurú de primera línea son que el orador tenga una trayectoria profesional exitosa y la capacidad para comunicar, con pasión y carisma, sus experiencias, anécdotas y conocimientos a un auditorio

Sergio Cachito Vigil fue, hasta hace poco, el director técnico más exitoso en la historia del seleccionado de hockey femenino. Pero, pese a su evidente timidez, también supo cultivar un perfil de orador que le valió ser contratado por muchas compañías. Cachito pasó de Las Leonas a dar charlas sobre liderazgo y trabajo en equipo que escucharon, fascinados, empresarios de primera línea. Este ejemplo da la pauta de que convertirse en un orador cotizado es bastante más simple de lo que parece, aunque –según los expertos– el aspirante a gurú también tiene que seguir un puñado de recetas para llegar al olimpo de los conferencistas de élite.

Son muchos los casos de gurúes que supieron llevar al mundo corporativo sus propias historias de vida. La lista es interminable: desde el ex DT de Boca, Carlos Bianchi, o al ex director del Real Madrid, Jorge Valdano, hasta el sobreviviente del llamado Milagro de los Andes, Nando Parrado, o Rubén Magnano, ex DT del equipo de básquet que ganó la medalla de oro olímpica en 2004.

El año pasado, Bianchi dio una charla a sala llena en el teatro Lola Membrives para 1.000 ejecutivos de Petrobras. Habló sobre conducción de equipos de trabajo y dio consejos sobre cómo manejar grupos, celebrado por un coro estable de aplausos. A su vez, Parrado viaja por el mundo hace 12 años contando su experiencia a las empresas, disertando sobre liderazgo en situaciones de crisis.

Otro grupo de gurúes lo integran los pensadores extranjeros, cuyo podio lo componen Peter Drucker, Michael Porter y Philip Kotler –Alan Greenspan integra esta cosecha–, que sólo aceptan venir a la Argentina por un piso de 65.000 dólares, aunque algunos piden u$s 120.000. Este elenco está muy atado a las modas, ya que hace unos años el Dios de los conferencistas podía ser el ex presidente Bill Clinton, mientras que hoy el más escuchado es el sueco Kjell Nordstom, autor de Capitalismo karaoke.

“La clave no está en pronosticar el futuro, sino en saber reflexionar sobre los temas que se vienen y, a esa reflexión, sacarle alguna conclusión de utilidad práctica para quienes están escuchando. Un futurólogo como Alvin Toffler no acierta necesariamente sobre lo que va a suceder, pero sí sabe plantear cuáles son los temas que más van a importar”, explica Rosendo Fraga, uno de los economistas locales más consultados, junto a otros como Roberto Alemann, Manuel Solanet, Abel Viglione, Daniel Artana, Roberto Cachanosky, José Luis Espert o Carlos Rodríguez.

Según fuentes del mercado, hablar dos horas con un economista del círculo selecto no es barato: para tener un mano a mano con un peso-pesado hay que estar preparado para pagar entre 3.000 y 5.000 pesos.

Finalmente, según Alberto Sáiz, director general de HSM, empresa organizadora de conferencias, las claves de un buen speaker son:

1. Un gran contenido y credibilidad: ganarse el derecho a ser conferenciante.

2. La pasión o carisma: ser capaz de conectarse con el público.

3. La capacidad de contar anécdotas: un elemento esencial, que ayuda a reflejar el conocimiento y a quitar rigidez a temas a priori complejos