La propuesta genera rechazos afuera y tibios respaldos en el país

Con la oferta sobre la mesa, los bonistas internacionales calificaron de "escandaloso" y poco realista el plan de Lavagna. En la Argentina, los bancos apoyaron el inicio del proceso de renegociación, aunque las AFJPs advierten del perjuicio para 9 millones de futuros jubilados

La oferta que la Argentina le hizo a los tenedores de deuda internacional dejó un clima muy definido: bronca en el exterior y un moderado apoyo local.

Así se desprende de las declaraciones que se fueron conociendo durante el día, a medida que pasaban las horas y se analizaba el impacto de una propuesta que implica la quita de ! 75% del valor de lo adeudado.

En el exterior, los alemanes e italianos fueron los más molestos, pues consideraron la "escandalosa" y "poco realista" la oferta argentina. Sin embargo, dijeron que necesita "más discusión" la propuesta, y convocaron al FMI y a los bancos a participar activamente del proceso.

El FMI, también celebró el inicio de las negociaciones, tras 22 meses en cesación de pagos. "Escuchamos de las autoridades argentinas la propuesta para llevar adelante la reestructuración de la deuda. Esperamos la aclaración de algunas cuestiones y la especificación de parámetros que deben ser aún desarrollados" dijo en un comunicado.

El organismo está en una posición cómoda, pues el reciente acuerdo le garantiza cobrar los intereses sin ninguna quita, a diferencia de los bonistas argentinos y extranjeros.

Ya en la Argentina, se escucharon algunas voces empresarias, sobre todo desde los bancos, que apoyaron la propuesta del país.

ABA y ADEBA, que representan a los bancos internacionales y argentinos, se sumaron al realismo de la presentación. En un comunicado ADEBA dice, "el hecho de que dicha propuesta se base en supuestos creíbles respecto de las reales posibilidades económicas y sociales de la Argentina, le otorga a la misma un carácter de seriedad y previsibilidad que debe servir para sentar las bases de un período de crecimiento sustentable".

También destacó que "el hecho de expresar la voluntad de asumir sus compromisos internacionales, resalta la vocación de Argentina y sus dirigentes de aceptar la palabra empeñada".

ABA consideró que "ambos hechos constituyen un paso indispensable y muy positivo para restablecer el crédito internacional hacia la Argentina, y encarar el crecimiento sostenido que necesita la economía del país".

Los empresarios dieron su postura, como el presidente del Banco Hipotecario, Miguel Kiguel, quien sostuvo que "en líneas generales no se sabe cuál será el nivel de la quita porque hay que conocer bien las propuestas , pero igual es bueno que se empiece con algo". Afirmó que "aún es temprano para decir si es buena la propuesta de renegociación", aunque admitió que el Gobierno "perdió mucho tiempo" para realizar el anuncio.


El economista José Luis Espert analizó en Radio 10, la propuesta del gobierno argentino, y se mostró satisfecho por la postura adoptada por el ministro Lavagna, asegurando que "está bien que el Gobierno inicie la discusión de esta manera, tan dura". "Ahora se viene un proceso largo de negociaciones".

De todas formas, Espert se mostró disconforme con el trato que tuvieron las AFJP, ya que "lo que el Gobierno esta haciendo es instaurar la pobreza en las próximas generaciones".

Justamente, los futuros jubilados argentinos, unas 9 millones de personas que están en el sistema de capitalización, serán grandes perdedores de esta renegociación. Desde el sector de las AFJPs, Horacio Canestri insistió en que las administradoras están dispuestas a aceptar un estiramiento de plazos y una baja de tasas de interés, respetando el capital inicial.

"Era un mantenimiento de plazos que a nosotros nos encajan, por razones típicas de la actividad. Estábamos dispuestos tomar bonos de mediano y largo plazo, medianamente ajustado a los plazos que demanda nuestra actividad, y dar alrededor de cuatro años de gracia en el pago de los servicios y reducir la tasa de interés, de 7% anual fija, a una tasa variable. Nuestra pretensión es la misma: libor más dos puntos anual", explicó.