Kirchner, ¿el país de hoy o el de ayer?

Néstor Kirchner es el primer presidente electo en el siglo XXI. Pero, ¿cuándo asume? Si se miran los indicadores económicos locales, una pequeña parte del aparato productivo parece haber entrado en el primer milenio de manera decidida y marca récords.

Otros están muchos años atrás. Si se mira la producción de sembradoras, de cartón y papel, de hierro, Kirchner asume en la Argentina moderna. Si se mira la faena avícola, la Argentina está en 1994; si se observa la venta de automóviles, estamos en 1960. Si se contempla el producto bruto en dólares, se lo aprecia en el mismo punto en que estaba al final de la hiperinflación. Pero como la población es mayor que entonces, el producto bruto per cápita a precios de mercado en pesos de 1993 está en el promedio de 1968, pero que es más alto del de las épocas de la hiperinflación.

La industria, en general, y según los indicadores oficiales está aún en un nivel muy bajo. Aunque sea un alivio respecto de las brutales caídas de 2001 y especialmente 2002, el volumen de producción actual es propio de un momento malo de la economía. Para darse una idea equivalente al que había sobre el final del efecto tequila, es decir, la primera recesión durante el período de convertibilidad, que trajo aparejadas deflación y caída del consumo.

Medido por el Estimador Mensual Industrial del Indec, el rubro de productos alimenticios y bebidas está en niveles de producción similares a los de 1995. Marzo fue casi 5%mejor que el mismo mes del ruinoso 2002, pero muy por debajo del récord registrado en 1999 e incluso por debajo de los promedios mensuales del segundo semestre de 2002.

Entrando en detalles, se encuentran grandes diferencias. Por ejemplo, la faena de ganado vacuno fue en 2002 la segunda más pobre de toda la serie desde 1990 en número de cabezas (9.487.800), apenas por encima de la de 1998 y con 1.300.000 cabezas menos que el récord de 1997.

La faena avícola volvió a los niveles de 1994 (260,9 millones, contra el récord de 348,6 millones en 2000).

Y la producción de aceites oleaginosos (soja, maní, girasol, lino y algodón), supuestamente muy beneficiados por la devaluación, volvió a los niveles de 2000, con 5.304.100 toneladas, por debajo del máximo de 5.658.500 toneladas de 1999. Los subproductos oleaginosos (entre ellos, los pellets o tortas que quedan tras la producción de aceite), en cambio, aparecen adelantados al siglo XXI. Marcaron en 2002 el récord, con más de 18.296.000 toneladas, 13,1% por encima de la marca anterior alcanzada en 1999.

La producción de harina de trigo anduvo en los niveles de 1996 que se repitieron en 2000, netamente por debajo del récord de 1998.

La producción de leche fluida para consumo volvió a los promedios de 1995 y la de aperitivos, vermouths y quinados a niveles tan bajos que la serie del Indec no registra antecedente.

En cambio, para el rubro de amargos, bitters, fernets, cañas y bebidas secas, casi volvió el mejor momento, con el nivel de producción un poco por debajo del récord de 1999.

En el caso del vino, el despacho en cantidades para consumo interno cae año tras año desde 1981 casi sin interrupciones. Sin embargo, esta tendencia general se debe a un cambio de las modalidades. Se consume menos, pero de mayor calidad. Por ejemplo, el vino despachado a granel era en 1979 el 71% del consumo total, mientras que en 2000 fue apenas el 2,1 por ciento.

En el caso de los envasados en origen, las damajuanas llegaron a representar el 77% del total en 1990 y cayeron al 13% en 2000. El avance fue no sólo de las botellas, sino también del tetrabrik, que en su auge se llevó el 59,3% del envasado en origen.

En 2002 el despacho para consumo interno cayó en volumen, lo que no puede atribuirse a la crisis porque continuó la tendencia general. La caída verdadera -que contraría la idea oficial de que se trata de una actividad beneficiada por la devaluación- se ve en las calidades.

Por primera vez desde 1989 la venta en damajuana fue superior a la del año anterior. Por segundo año consecutivo crecieron respecto del año anterior los despachos de vino a granel. No hay ningún registro igual desde 1979 en la serie histórica de las estadísticas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

El despacho de vino en botellas no decreció y continuó aumentando, lo que tal vez refleje un fraccionamiento del mercado y un corrimiento hacia productos menos costosos en algunos sectores.

En el caso de las gaseosas, el nivel de consumo promedio ronda el de 1997, bien lejos del récord de 2001, aunque hay una incipiente recuperación por la rebaja de precios debida a que en lugar de envases de plástico se usen los de vidrio. Lo peor de la crisis parece haber pasado y alcanzado su máximo en abril de 2002, cuando las ventas en el mercado interno retrocedieron al nivel de 1993.

Otro tanto puede decirse de la cerveza, que últimamente repunta probablemente por efecto del pasaje de consumidores que antes bebían productos de mayor precio. La producción para el mercado interno está en niveles similares a los de 1994. En el invierno de 2002 el consumo había retrocedió hasta niveles iguales a los del mismo período de 1993.

En el caso de la maquinaria agrícola, los comportamientos son dispares. La producción de tractores fue en 2002 el triple de la de 2001 (313 contra 98), pero no llegó ni a la décima parte del nivel alcanzado en 1995, en un mal año de la década del 90 y es apenas una vigésima parte del número alcanzado en 1990.

En cambio, las sembradoras marcaron un récord.

Si se mira el nivel de ventas de automóviles, entre importados y nacionales, uno pensaría que la Argentina volvió a 1960. Pero otros datos lo desmienten. La televisión no es en blanco y negro, por ejemplo. La producción de automóviles, en cambio, rondó en 2002 los niveles de 1991, gracias a la exportación de unidades.

Y la fabricación de neumáticos para automóviles volvió a los volúmenes cercanos a su récord de 1998, pero esta vez por la exportación.

Nadin Argañaraz, presidente del Ieral de la Fundación Mediterránea, hace el siguiente diagnóstico sobre el sector automotor: "La pérdida de ingresos de los consumidores impactó mucho en este bien durable donde el crédito es una variable muy importante. Para esa industria en particular será clave el proceso de exportaciones, que se convierta en razonable. Hasta ahora no ha habido un salto del nivel de exportaciones".

En tanto, cree que "la demanda interna comenzará a aumentar cuando se reordenen los mercados, retorne el crédito y exista perspectiva de la recuperación de ingresos de la sociedad. Claramente, el desafío hacia la población es el de recuperar la generación de riquezas, desde 1998 hay recesión por caída de demanda de Brasil, más otras cuestiones internas".

También precisa que "los niveles de PBI que tenemos son muy bajos y la Argentina tiene la posibilidad de recuperarse si se reordena la economía. Para eso es clave la inversión, si no se recupera esa variable, en un par de años llegaremos a un techo de crecimiento y manteniendo la pobreza y el desempleo en niveles muy elevados".

En todo caso, aunque el PBI se recupera a ritmos de más del 5% anual en el, primer trimestre del año en curso, la inversión interna bruta fija pasó a representar poco más del 11% del total, lo que significa igualar los pobres niveles de los 80, en que no sólo la Argentina, sino la región, se estancó a tal punto que ese período se recuerde como la "década perdida" por América latina.

¿Son reactivadoras las medidas de Kirchner? Para Argañaraz, "claramente la construcción tiene efecto multiplicador sobre la economía. La obra pública puede ser llevada adelante por el Estado, pero es vital el resto de la inversión. Nadie debe pensar en sustituir inversión privada por publica sino que estén las dos".

El presidente del Ieral también subraya que "hay que esperar para ver de qué se trata el plan. Combatir la evasión es una propuesta para financiar este plan, pero hay que recordar que en el corto plazo no habrá un enorme excedente de recursos que vengan de ese lugar para aplicar a otros temas".


En tanto, el economista José Luis Espert, de Espert & Asociados, piensa que "hace medio siglo que la Argentina está en decadencia, porque después de la Segunda Guerra, en lugar de tomar el camino de las democracias libres y abrir el capitalismo al mundo con equilibrio fiscal y bajos impuestos, tomó el camino de la Italia fascista del capitalismo corrupto".

Para Espert, "el capitalismo en la Argentina tuvo dos versiones, una de derecha, el populismo cambiario de Menem, y otras de izquierda con Alfonsín y Duhalde-Kirchner".

-¿Qué puede hacer Kirchner?

-Analicemos los últimos 30 años, se viene el populismo de Alfonsín como respuesta al liberalismo salvaje de Martínez de Hoz, vienen la híper y el liberalismo de Menem, que termina con fracaso, y pasamos por el populismo de Duhalde, para llegar al populismo con responsabilidad fiscal de Kirchner.

Espert subraya: "El populismo de Duhalde y que crezcamos algo tiene que ver con que han aprendido del anterior populismo y de la derecha irresponsable que si no se respeta el equilibrio fiscal uno se va al demonio. Kirchner representa el mismo populismo de Alfonsín, Duhalde y Perón, pero con responsabilidad fiscal".