La Argentina es un cambalache

La Argentina tiene futuro. No está condenada a esta cosa impresentable de hoy, donde se vuelven a discutir aumentos de salarios por decreto, subas de gasto de gasto público, aumentos de impuestos, emisiones de deuda descontroladas y socializaciones de pérdidas inaceptables.

Lo que hay que hacer para tener futuro es una reforma política que haga que los mejores elementos humanos del país en ética y profesionalismo manejen nuestros destinos y no los peores como hoy, una reforma educativa que haga que los chicos reciban educación de los mejores docentes y una reforma económica que ponga al país a vivir del comercio internacional para lo cual habrá que abrir la economía, bajar alícuotas impositivas, eliminar la coparticipación federal de impuestos, la promoción industrial, etc.

De todas maneras, el tema de esta nota es el cambalache en la cual hoy estamos metidos los pobres argentinos.

1) Uno de los más "brillantes" intelectuales del gobierno de Duhalde, el Secretario de la Producción Aníbal Fernández ha dicho que es necesario un aumento de salarios para "apuntalar" la reactivación.

Es verdad que los salarios públicos fueron pulverizados por la devaluación y también es verdad que si queremos tener seguridad, educación básica y salud para los pobres, a los policías hay que pagarles salarios dignos y no la miseria de hoy para gente se juega la vida todos los días, a los maestros no se los puede tener con la soga al cuello con lo que ganan y no podemos seguir permitiendo que la salud la manejen "gordos" sindicalistas que son más ricos que todos los empresarios juntos del gremio al cual pertenecen.

Pero otra cosa distinta y he aquí el cambalache, es hacerle creer a la gente que los aumentos de salarios por decreto, pueden generar salarios reales más altos y sostenibles o sin aumento del desempleo.

Personas como Camaño o Fernández que piensan que desde el gobierno se puede decidir el salario real, ya no sólo muestran una patética ignorancia sobre leyes básica de la economía como que los salarios reales dependen de la productividad de la economía sino que también se olvidan que Argentina se pasó décadas, hasta la hiperinflación, decidiendo desde el Estado con decretazos todos los meses aumentos de salarios con los resultados que ya conocemos de nuestra tendencial decadencia.
O sea, si nos quieren llevar a la época de las cavernas por lo menos que sean sinceros y que nos lo digan.

En cuanto al Fondo de Incentivo Docente que merced a nuestro "honorable" Congreso ha vuelto a recobrar vida,
no hay que perderse el bosque por ver el árbol.
Los sindicatos docentes, lo único que hacen es vivir de reivindicación en reivindicación salarial pero nada dicen acerca de cómo reducir la brecha sideral que existe entre nuestros niveles educativos y los del primer mundo, si bien es cierto que sin pagar a los docentes no hay proyecto educativo que funcione.

Está claro que de forma coherente con lo que ha dicho Lavagna en el sentido de que este gobierno "no hará la plancha" hasta que se vaya, en materia fiscal, se limitará a tratar de cumplir la meta del segundo trimestre con el FMI y se gastará toda recaudación adicional que logre con los impuestazos que se están discutiendo en el Congreso como la eliminación de los planes de competitividad, reintegros a la exportación gravados con Ganancias, etc.

A esto habría que agregar un nuevo plan que la "sensible"
Chiche Duhalde ya está pensando para los mayores de 70 años sin cobertura alguna dado que ella ha reconocido que "no tiene techo en materia política". Por el bien de nosotros, los sufridos argentinos que pagamos impuestos para que los Lavagna y las Chiche Duhalde existan, que hagan la plancha en vez de no hacerla hasta que se vayan y que el techo sea el de la casa de un enano o que ponga ella la plata si es que le sobra.
Esto es cambalache a la enésima potencia.

2) El corralito de diciembre de 2001 nació para evitar que la solución de mercado consistente en que cada banco decidiera cómo devolver o cómo no devolver los depósitos, arrasara con la mayoría de los bancos oficiales y algunos privados que habían invertido toda su cartera activa en papeles de deuda de un Estado que hoy está quebrado.

Obviamente que después del corralito, el corralón era inevitable porque una vez cercado a los ahorristas y quebrado su confianza, el día que se abrieran los bancos en las circunstancias de marzo de 2002, ni un solo peso iba a quedar dentro del sistema financiero porque en economía se puede hacer cualquier cosa, menos evitar sus consecuencias.

El corralón es una consecuencia del "inocente" corralito de Cavallo que evitó una solución de mercado para una crisis que lo tiene a él como principal responsable, cosa que por otro lado ya reconoce en público.

La descomposición de las carteras crediticias y la pesificación quebraron patrimonialmente a los bancos que fueron compensados por todas las asimetrías con bonos del Estado que los computan a valor nominal para no blanquear su quebranto.
Ahí viene la redolarización de depósitos decidida por la Corte Suprema de Justicia. Obviamente los bancos vuelven a la carga pidiendo más compensación.

El cambalache aquí es no haber aplicado la solución de mercado a fines de 2001, donde cada banco debería habérselas arreglado con su cliente y el cambalache hoy es seguir salvando a banqueros que quebraron a los bancos por haber prestado al Estado a tasas extravagantes sin exigirles que aporten capital.
Sin bancos no hay economía capitalista, pero otra cosa es que las reglas de mercado no se respeten no exigiendo que aporten capital mientras se salva al sistema bancario, cosa que de todas maneras el gobierno lo tiene que manejar con mucho cuidado porque no vaya a ser que terminemos con la banca totalmente nacionalizada, amenaza que ya existe para las privatizadas.

El pobre pagador de impuestos (alguien tendrá que pagar los bonos que se lleguen a emitir por la redolarización de los depósitos y las compensaciones a los bancos) que nada tuvo que ver con el desastre en el que terminó la convertibilidad y que tiene mucho menos que ver con el salvaje endeudamiento estatal, no tiene porqué pagar el costo de la redolarización así porque sí.

Que alguna vez rijan reglas de mercado en nuestro país y no esta cosa tan "trucha" donde la competencia es para los giles que no tienen poder de lobby los demás logran soluciones no competitivas de espaldas a la gente. Estos supuestos liberales son los principales responsables de que hoy el péndulo ideológico haya girado hacia un populismo recalcitrante, demagógico y retrógrada que cada vez nos atrasa más.

3) El tema de la deuda provincial es para una tesis doctoral en cambalache. Hay provincias que no recaudan nada en el ámbito local porque todos los pagadores de impuestos son amigos del gobernante de turno, por lo tanto, financian todo su gasto con recaudación coparticipada por la que ningún esfuerzo hacen por lograr.

Si tuvieran alguna idea de una práctica fiscal más o menos ordenada, esos mismos gobernantes provinciales serían muy prudentes a la hora de gastar el dinero que les viene de arriba por coparticipación. Pero no, se lo gastan todo, se endeudan y en cuanto ya no pueden endeudarse más, aumentan impuestos y en cuanto la presión impositiva formal (que nadie paga) no da para más, en vez de bajar el gasto público, emiten monedas truchas.

Luego del descontrol fiscal, como siempre, viene la devaluación y la deuda remunerada se les transforma en impagable.
Entonces, las provincias transfieren al Estado Nacional ese peso "insoportable" o sea, a todos nosotros.
Y como si no fuera poco, posteriormente se anuncia pomposamente el programa de rescate de 4 o 5 monedas truchas financiado con transferencias del gobierno central que seguramente vendrán de nuevos impuestazos federales o de mayor endeudamiento con los únicos prestamistas a los cuales todavía no hemos defaulteado, como son los organismos internacionales, deuda que además, seguramente habrá que pagar con más impuestazos nacionales.

En definitiva, toda la fiesta de aumento de gasto público y de endeudamiento provincial de la última década, nacionalizada.
Si esto no es cambalache ¿qué es el cambalache entonces?

Como decía el famoso orador y prosista romano Marcos Tulio Cicerón (104-44 a.C) "De hombre es engañarse y de locos perseverar en el error".