Fue récord la recaudación impositiva de noviembre: $ 5020 millones

La recaudación impositiva alcanzó un nivel récord este año en noviembre con $ 5020 millones, equivalente a un 44,8% de aumento respecto del mismo mes del año pasado.

Los mejores aportes al fisco llegaron del lado de ganancias con $ 1110,6 millones (54,6% más que en noviembre de 2001), el impuesto a los créditos y débitos bancarios con $ 436,7 millones (18,5%) y el IVA con $ 1501,7 millones (37,7%), respectivamente.

Para el último mes del año, las expectativas oficiales están cerca de los 5000 millones de pesos. Los ingresos tributarios llegaron a $ 3467,6 millones durante el mismo mes de 2001 y en octubre último a $ 4763,8 millones.

Las fuentes indicaron a LA NACION que el último día del mes los ingresos saltaron de $ 4840 a $ 5020 millones, debido al aporte de unos $ 70 millones de las retenciones, $ 40 millones del impuesto al cheque y casi $ 70 millones del IVA. "En el caso de las retenciones hubo un seguimiento amistoso a los exportadores para que no se olvidaran de pagar el último día", agregó el funcionario, con ironía.

Las estimaciones iniciales del Palacio de Hacienda se vieron superadas en el IVA -previamente se esperaban $ 1400 millones- y en ganancias -$ 700 millones-, mientras que en el caso de las retenciones se ubicaron 130 millones por debajo del cálculo original.

Suba por retenciones

Este mes se espera una suba en los ingresos por el lado de las retenciones y por un mayor aporte por consumo debido a que hay más días hábiles que en noviembre. Además, una serie de factores incidiría en forma negativa: la baja del IVA del 21% al 19% (que este mes costaría unos $ 150 millones) y la liberación del corralito, que podría derivar en una caída del impuesto a los créditos y débitos bancarios.

De todos modos, la fuente indicó que la reducción del IVA podría compensarse parcialmente con un aumento del consumo. El ex secretario de Política Económica Miguel Bein opinó que las retenciones y el impuesto al cheque "están haciendo muy bien su trabajo" para sostener la recaudación fiscal. "Ambos impuestos aportan unos 1000 millones de pesos y representan el 25% del total de la recaudación; el 75% restante se divide en un 85% por la inflación y un 15% por la recuperación del nivel de actividad", detalló.

De este modo, según Bein, "queda muy claro que el cierre fiscal se produce por vía de una baja del gasto real que todavía no terminó y que posiblemente finalice en un año". El ex funcionario del equipo de Machinea dijo que la economía experimenta un "típico ajuste fiscal por vía inflación y con algunos impuestos heterodoxos, que permitiría -si se controla el gasto nominal- tener a fines de 2003 un superávit primario del 3% al 4%".

Aldo Abram opinó que "hasta ahora se daba una caída de la recaudación en términos reales, compensada por un impuestazo a partir de las retenciones y el impuesto al cheque, junto al impuesto inflacionario". Ahora, aclaró, "se observa cierta tranquilidad que le puso un piso a la caída en el nivel de actividad, junto a una buena expectativa por el cambio de gobierno".

El analista descartó que la liberación del corralito provoque una baja en los ingresos por el impuesto a los créditos y débitos, ya que "la gente que tiene dinero en el sistema no piensa en sacarlo". Lejos de conformarse por el superávit actual, Abram señaló que la Argentina debería hacer "un nuevo esfuerzo" si quiere comenzar a ponerse en regla con sus acreedores.

"A Brasil, que no está en cesación de pagos, el FMI le pidió un 3,75%, así que en el caso de la Argentina el esfuerzo debería ser mucho mayor; será un objetivo que el próximo gobierno plantee metas más ambiciosas a partir de 2004, para tener un superávit del 4% anual", concluyó.

José Luis Espert sostuvo que "la mejora en el resultado fiscal global es producto del default que nos deja afuera del mundo, pero en términos primarios las cifras han mejorado desde principios de año, sobre todo por los impuestos distorsivos". Aunque el Gobierno se jacte de lo contrario, Espert dijo que la lucha contra la evasión no aporta al fisco. "Por más que se cacaree en ese sentido -señaló-, la evasión no va a bajar con estas alícuotas, mientras persista el clientelismo y la corrupción."