Para los financistas, el cambio fijo no se sostiene

Miguel Kiguel y José Luis Espert coincidieron en que la actual es la peor crisis de la historia Argentina. Ambos analistas expusieron sus puntos de vista, en Mendoza, durante las deliberaciones de la 23ª. Convención Nacional de Ejecutivos de Finanzas.

Mientras los flujos de capitales caen en todo el mundo, esa caída es peor en América Latina y aún más seria en la Argentina. "Hoy el mundo tiene alta aversión al riesgo", dijo Kiguel, "por eso no soy optimista, aunque hagamos las cosas bien". Para Kiguel, la inflación está controlada porque "los salarios son increíblemente rígidos con una desocupación del 24%, la más alta de la historia- y una prudente política monetaria por parte del Banco Central.

La mejora en las cuenta fiscales, por su parte, obedece a la mejor recaudación, si bien de impuestos distorsivos como las retenciones- que tarde o temprano habrá que eliminar. El gasto primario aumentó "algo", por los planes Jefes y jefas de hogar, pero también por mayores transferencias a las provincias. "El régimen cambiario define el tipo de banca", añadió, y en cuanto al tipo de cambio, "lo prefiero flotante, como en los países normales", dijo. "Y creo que vamos en ese camino, ya que difícilmente cualquier ensayo de cambio fijo se sostenga en el tiempo".

"Nuestra elite gobernante está formada por los peores", arrancó José Luis Espert, "pero ello sucede porque tenemos una sociedad que piensa con los pies". "La gente identifica esta crisis con problemas del capitalismo, pero lo que vivimos hasta ahora es un capitalismo corrupto, corporativo y prebendario, similar al que regía en la Italia fascista y en la Alemania nazi". Para Espert, el peor futuro que enfrenta la Argentina no es una hiperinflación sino convertirse definitivamente en un país pobre.
No cree que necesariamente suceda esto, pero para revertir el proceso propone una fuerte reforma política.