Se demoran decisiones de ajustes salariales

Las grandes empresas que dicen haber decidido ajustar los salarios de su personal para protegerlos del alza del costo de vida, lo harán cuando el índice de inflación acumulado haya llegado al 22 por ciento.
Al menos, eso respondió a un sondeo telefónico realizado entre el 22 y el 24 de este mes un tercio de los directivos entrevistados por la consultora Hay Group.

La mala noticia es que, un mes atrás, las empresas habían definido una inflación promedio del 15% para concretar ajustes salariales. Pero eso sí: 3 de 30 compañías que volvieron a ser consultadas esta semana para actualizar los datos relevados en aquellos días afirmaron que ya habían ajustado los ingresos de sus empleados en promedio, en un 10 por ciento.

Los datos fueron presentados ayer por Dora Onaindia, consultora senior de Hay Group, en un seminario sobre salarios organizado por esa compañía y auspiciado por el diario El Cronista.
Onaindia explicó que casi el 25% de los directivos respondió que antes de tomar decisiones, esperarían "a ver qué hace el mercado. El problema es que el mercado también está esperando a ver qué hace el mercado", sintetizó, al explicar así una de las causas por las que las decisiones se demoran, más allá de la incertidumbre sobre la marcha de la economía en general.
Por otra parte, otro 25% de las compañías respondió que no evalúa la posibilidad de adecuar ingresos.

El nuevo tipo de cambio, con un dólar a 3 pesos, marcó también el inicio de nuevas acciones en las áreas de recursos humanos, según los resultados del trabajo presentado.
Uno de los casos es la repatriación de ejecutivos extranjeros que estaban en el país y que ahora resultan más costosos, porque muchos tenían sus sueldos pactados en dólares.
El otro caso es la expatriación de argentinos y, en esa situación, hay que tener en cuenta que ahora es más factible
que haya ofertas tentadoras desde el exterior para los ejecutivos argentinos.

También disertó la gerente general de la consultora, Susana Gregori, que recomendó como primer paso en estos tiempos de turbulencia repensar la organización interna de las empresas.

El economista José Luis Espert, por su parte, criticó fuertemente la política de expansión del gasto y del endeudamiento público, tomado en gran parte por los bancos, "que no son tontos", al tiempo que marcó la incapacidad de la Nación y las provincias para ejecutar un ajuste de $ 12.000 millones, que permitiría cumplir con lo que requiere el FMI.